15 marzo 2009

Ensayo Sobre La Aparición Y Crecimiento De Una Planta.


Ha surgido en el patio
Sin que nadie le plantara.
Su advenimiento,
Después de sorprenderme
Me hizo pensar
Que quizás cierta persona arrojase la semilla
Luego de comer la fruta
Alguna tarde del otoño pasado.
Y ahora no sé si arrancarle
O protegerle de las primeras heladas.
Difícil es saber lo que pensaba
Aquella tarde mientras mordía la dulce pulpa del fruto
Imposible saber lo que sentía
Más allá del placer inocente
Que iniciándose en su boca
Se extendía por sus arterias
Y las ramificaciones nerviosas del aparato digestivo
Hasta alcanzar el noble tejido neuronal.
Puedo imaginarla, perezosa
Retener el hueso del fruto entre los dientes
Para luego arrojarlo con fuerza entre la hierba
pensando, tal vez
Que arrojar un deshecho orgánico
No era contaminar el planeta
y sonreír entonces, ecológicamente feliz
Pero en aquel lejano otoño
Parecíame bella
Más bella que otras esclavas
Más bella que mi Staier con su cacha de madreperla
Más bella que la yegua del lechero con sus grandes pestañas rubias
Aunque el otoño pasado
No era más que una adolescente de tetas pequeñas
Y mirada insolente.
Pero los males del mundo se olvidaban
En su presencia
Y en su boca, las palabras más viles sonaban hermosas.
Por eso, hermanos míos,
No sé que hacer con este retoño
Que crece a razón de dos centímetros por noche
Y que pronto dará su fresca sombra
Sobre mi ventana.

23 noviembre 2008

Muerte de un extranjero

Durante mucho tiempo creí que Gordon se había pegado un balazo para escapar de la justicia.
Durante mucho tiempo todos pensaron que Gordon se había pegado un tiro para seguir huyendo, aunque haya sido hacia una dimensión desconocida.
El tiempo nos vino a recordar qué poco lo conocíamos.
Luego de deambular por el tiempo y el espacio infinitos, apareció un día en una calle del centro y me saludó como si nos acabáramos de ver la noche anterior. Allí, frente a mí, prendiendo su eterno lucky stricke, estaba el mismísimo y legendario Matías Gordon Zalaberry a quién habíamos enterrado hacía más de una década.
Ahora, convertido en Matt Gordon, ciudadano imperial, se expresaba en un inglés patibulario que parecía darle aún más aplomo que en sus tiempos mozos.
A pesar de que yo lo interpelaba en chileno él insistía en responderme sólo en aquel desaforado inglés.
“Ya know, motherfucker, I really wanted see ya again. Oh yeah, I really did.” Se reía. Y hasta su risa tenía un acento extraño.
Al principio creí que sólo quería tomarme el pelo, pero luego de echarnos un par de cervezas, me convencí que se sentía más cómodo hablando en la lengua del tío Sam.
Sin embargo, ante mí estaba el mismo Matías Gordon de los buenos tiempos, aunque parecía que una salvaje mutación le hubiese cambiado el bocho y hasta la expresión de la cara. Allí lo tenía, recién emergiendo de entre la pesada maquinaria y los engranajes del puerto de Nueva York.
Hacia el final de nuestra conversación, se me quedó mirando con una expresión que al principio me pareció amorosa.

- Could ya, gimme a favor, buddy?-
- ¡Si es plata, ni lo sueñes!-
- I don’t need your fucking money… just wanna see Rosita.
- Imposible, compadre –
- Nothing really impossible, man. Why I can’t see her anyway?
- Rosita se casó, huevón. ¿O creís que te iba estar esperando diez putos años?
- She got married? … Who’s the asshole she married to? ...
- Se casó conmigo.
- I see… Did she got babies?
- No, no hemos tenido hijos
- OK. Not too bad
- ¿Cómo que no es tan malo? ¿A qué te refieres, cabrón?
-Ya know, Rosita used to be my girl… I’m sure she still loves me. I mean, she probably married ya because ya used to be my buddy… Ya was kinda substitute… I guess… ya get me?
- Eres muy desgraciado, Gordon. Venís aquí, te apareces después de diez años en que todos te creíamos muerto ¿y creís que todo tiene que seguir igual? Te equivocas, cabrón.
La ira me cegaba.
Fue entonces que Gordon sacó un revólver y comenzó a quitar las balas del cilindro. Parecía muy tranquilo y hasta un poco triste. Cuando terminó, hizo girar la nuez del arma y la dejó con un ruido seco y pesado sobre la mesa.

- I just wanna be fair, buddy. Ya wanna start ? … - dijo.

Tomé sin vacilar el revólver y poniendo el cañón en mi boca, apreté el gatillo. Sentí el sabor picante de la pólvora en los labios. El arma había sido disparada no hacía mucho.
A su vez, Gordon apoyó el cañón bajo su mentón, me dirigió una sonrisa y disparó.
Cinco veces el percutor golpeó la recámara vacía. La sexta era mi turno.
No sé porqué pero tuve la certeza de que esta vez la bala se encontraba acechando, bien encajada delante del martillo. Me llevé el revólver hasta la sien y jalé el gatillo, pero en el último segundo volví el arma en contra de Gordón quien sólo abrió los ojos y alcanzó a decir “motherfucker” antes que la bala le rompiera el pecho.
Estuvo agonizando la media hora que tardó la ambulancia. Todavía estaba conciente cuando llegaron los paramédicos, pero ya era tarde.
- Gimme that gun, dude – me había dicho antes de que llegara nadie.
- Cabrón –le dije- hasta se te olvidó hablar en tu propia lengua.
Me miró con sus ojos vidriosos y me respondió:
- No la he olvidado, huevón. Sólo me hacía la idea de que estábamos en una película. Pero tú no lo cachaste nunca.
- Sólo viniste a quitarme a Rosita, maricón.
- En realidad, sólo quería verla. Pero tú te pusiste huevón.
- …
- Dame ese maldito revólver.

Gordon murió caminó al hospital. Yo iba a su lado.

- Se me disparó el arma – le dijo al enfermero. Después cerró los ojos.
En ese momento me di cuenta de que se moría por segunda vez.
Acaso para siempre.

17 octubre 2008

si estás clínicamente muerto

si estás clínicamente muerto
esto podrá parecerte familiar
unas paredes profundamente negras
los frenazos de un coche en una curva lejana
los brazos pesados
con la sensación de una lucidez absoluta
como si fueras un insecto
descubriendo su lugar en el universo
en una condición en la que casi nada tiene significado
y menos importancia
tu conciencia alcanza casi la perfección
ya no recuerdas lo que era el terror
después de atravesar los shoping centers
con una fortuna de diez dólares
y una sonrisa bovina
dejando tu baba al borde de los acantilados
el hecho de que te hayas creído el mejor
se presenta ahora en toda su infinita ridiculez
comprendes que no existe una cosa como el mejor
en una democracia parlamentaria
gracias a tu muerte clínica
haz alcanzado la sabiduría
la paz interior
el equilibrio
y ahora no comprendes a los tuyos
si te leyeran un poema
de girondo de juarroz
de rodrigo lira
sonreirías feliz
con esa sonrisa que sólo algunos difuntos
enseñan a sus desconcertados deudos
en este nuevo ámbito
eres como una mosca en un océano de leche
junto con perder la movilidad de tus patas
haz perdido la ambición
tus niveles de razonamiento se han reducido dramáticamente
un oscuro impulso te hace apreciar la repetición
el ritmo de lo que fluye acompasado
como una forma primitiva de la felicidad
es posible que haya una iglesia en las inmediaciones
solitaria en medio del campo
una iglesia
la vibración de sus campanas
agitando tus élitros
tus cuatro corazones
tus tres cerebros
se traduce en toda la felicidad asequible.

14 septiembre 2008

Una o dos vidas atrás

Una o dos vidas atrás
flotábamos en ese turbio amor
cosmonautas en la cápsula
que arrendábamos por dos sucios billetes de a cien
de cabeza en el ancho panorama que se abría ante nosotros
despreciando el punto de fuga
que nuestros mayores señalaban con temor.
Escuchábamos en cambio a las ratas
que roían despreocupadas en el entretecho
sabiendo que ningún mal les vendría de nosotros
y a veces mientras trataba inútilmente de corregir el timón
escuchaba aquellas sórdidas rancheras
brotando de tu boca bella y santa
y se me erizaban los cabellos
y toda lógica se desvanecía en el aire enrarecido
que compartíamos.
Una o dos vidas después
Y luego de todo lo ocurrido
a bordo de aquel cuarto que se deplazaba entre inviernos estelares
arribamos a un planeta en que la vida
(la nuestra)
no era ya posible.
La ciudad proclamaba a sus héroes
y ni tú ni yo figuramos en la nómina
ni éramos los hijos predilectos de papá.
Una o dos vidas después
tú ya no estás
o prefieres una silla en la rocosa superficie de un asteroide perdido
y está bien.
Yo sólo cierro la escotilla de este cuarto
Y me duermo entre las cartas que me gritan
tu falso amor maravilloso
el antiguo rumbo que extravié.

10 agosto 2008

Ser racional

Trato de ser lógico

sacudiéndome el polvo

del último derrumbe

Aunque sentado sobre los escombros

la razón parece apenas una flor blancuzca

llena de ceniza

Pero a pesar de todo

trato de ser lógico

Pienso en la construcción de un arma eficaz

un escudo de misiles

a cuya sombra

nuestra casa por fin pudiera

protegernos

y pudiéramos entonces

desnudarnos

y conocernos, por fin.

Sin embargo, la ciudad chamuscada

humea por los cuatro costados

y de acuerdo con esta lógica

siento unos deseos irresistibles de fumar

pues un buen cigarrillo suele calmar los nervios

Así que de pronto

me sorprendo imitando el gesto

de un antiguo maestro

quien, antes de iniciar sus disquisiciones,

acostumbraba a encender un pitillo

cubriendo el fuego con las manos

como si se encontrara en medio

de la peor tormenta

y arrojando luego el humo

hacia el desvanecido cielorraso del salón

solía pronunciar estas misteriosas palabras:

nada hay

que no tenga una explicación”

05 agosto 2008

Gingerbread Village

A través de los cristales, la carretera 126
y más allá el bosque profundo
habitado por aquellas criaturas en extinción
que el buen Dios ha abandonado a su suerte.
Y acá la misma muerte
que nos tiende la mano.
¿Qué me has dado en este sorbo
que sabe tan real
oh, Amy?
(¿Es ese tu verdadero nombre?)
con esos ojos tan azules
y esa sonrisa tan dulce
y ese aroma de mañana del jurásico.
¿Te sabrás habitante de la fábula
en que sirves café a los viajantes
que como yo han extraviado sus sombras
a la vera del camino?
¿Comprendes acaso que la realidad
yuxtapone sus fragmentos
cuando el leve roce de nuestras manos
enciende por un instante todas las alarmas?
Como un pez en un acuario
quisiera olvidarme el cristal
que separa nuestros mundos
y abalanzarme en la tibia mañana.
¡abrazarte!
pero me detiene algo más duro que el cristal:
la conciencia que ese abrazo nos causaría un daño irreparable.
A través de los cristales, la carretera 126
y más allá el bosque oscuro
habitado por especies en extinción
que el buen Dios ha abandonado a su destino.
Los automóviles pasan adheridos al asfalto
sin detenerse en esta cabaña en las lindes del bosque
que se especializa en pastelillos de jengibre
que saben como un salto mortal
en el vacío de la extensa mañana
y cuya dulzura es claramente absurda
imposible
dolorosamente bella
como tu sonrisa, Amy, querida.

I have been loving you so long

después que la radio hubo terminado sus transmisiones
levanté la cabeza
y me encontré en la realidad.
La débil lámpara cagada de moscas
iluminando el universo
el caos habitual
el regrigerador casi vacío
desplazándose entre veloces asteróides
y sobre la mesa manchada de vino
o la sangre de los sacrificios
un vaso de plástico con tres camelias
todavía fragantes.
En algún momento
habías abierto la puerta de calle
diciendo chao, hasta mañana...
Durante mucho tiempo
la puerta permaneció cerrada
y cuando tú ya no diste señales de vida
sólo dije: vete a la mierda
subiendo el volumen del receptor
para escuchar a Ottis Redding.
I have been loving you so long
inerme, desolado
carente de energía
sobre la cama deshecha
desprovisto de todo poder
y de toda ambición
me parecía flotar
en una larga angustia
como si hubiera abandonado
una importante misión
para la cual nunca estuve preparado.
Seguramente cuando te fuiste
se declaró la lluvia
y yo tal vez creí que eso tenía algún significado
olvidando que la lluvia era sólo la lluvia
como tú sólo eras una simple puta
cuyo cabello olía a ozono.
Símbolo sólo de ti misma.
Porque en ese minuto no sabía que te amaba
aunque haberlo sabido
no hubiera alterado nada.
De vuelta en la realidad
sólo deseaba
que aquel sucio sol
se quemara de una vez.

A bordo de un viejo vapor

A  la memoria de Jorge Torres   Del pasado ascendía como niebla el alma del río   Gunnar  Ekelöf   C on   el p...