<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241</id><updated>2011-11-20T13:40:32.452-08:00</updated><category term='Poetry'/><category term='gótico'/><category term='embrujado'/><category term='Poesía'/><category term='cuento'/><category term='crisis'/><category term='Plaza  Berlín'/><category term='ochentas'/><category term='barrio'/><category term='Cancionero'/><category term='La Vida Después De Neruda'/><title type='text'>David Miralles</title><subtitle type='html'>Poesía &amp;amp; Cuento</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>65</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-104324806033135344</id><published>2011-01-14T10:28:00.001-08:00</published><updated>2011-01-14T10:36:54.510-08:00</updated><title type='text'>BARES, TABERNAS Y CANTINAS 2</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh4.ggpht.com/_21GAYXRKl0I/TTCV36W0VaI/AAAAAAAAAJ0/MiG4yGDvQSc/s1600-h/nighthawks-by-edward-hopper%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-right-width: 0px; margin: 0px 10px 0px 0px; display: inline; border-top-width: 0px; border-bottom-width: 0px; border-left-width: 0px" title="nighthawks-by-edward-hopper" border="0" alt="nighthawks-by-edward-hopper" align="left" src="http://lh3.ggpht.com/_21GAYXRKl0I/TTCV4nKwLAI/AAAAAAAAAJ4/3Uwal0LUai0/nighthawks-by-edward-hopper_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="244" height="135"&gt;&lt;/a&gt; No puedo nombrar el “Café Paula” sin que se me vengan a la cabeza, en oleadas incesantes, diversos nombres que el pudor o el miedo me obligan a callar. En mi ciudad natal este café-bar, ahora desaparecido, solía ser el punto de encuentro de los poetas, músicos, pintores y ociosos profesionales de todas las tendencias, incluidos aquellos que todavía profesaban el realismo socialista. Poetas, graffiteros, panfleteros, publicistas y creativos de todas las marcas y colores rondaban por allí a toda hora. Una muchedumbre de intelectuales que solían llegar exhalando vapor, desembarazándose de sus bufandas de lana y quitándose los sombreros al tiempo que ordenaban sus “cortados” y sus vasitos de agua mineral. Sin embargo, la verdadera acción transcurría en el segundo piso, donde se encontraba el bar. Ahora, a la vuelta de los años, se sabe que extrañas reuniones se celebraban allí. Gente que conspiraba contra la dictadura, gente que espiaba a los subversivos, gente que parecía conspirar, gente que parecía espiar. Gente que pertenecía al Rotary Club, gente de la vicaría de la solidaridad y con toda seguridad, gente que sólo quería tomarse un trago en un lugar tranquilo.  &lt;p align="justify"&gt;En cierto momento, probablemente al final de su visita a este mundo, y mientras impartía sus últimas lecciones en la Austral, el filósofo Jorge Millas se hizo &lt;i&gt;habitué &lt;/i&gt;de aquel lugar. De hecho, posteriormente a su muerte, hubo allí un salón, el bar del segundo piso, que llevaba su nombre. Cosa que, por lo visto a nadie le importó un carajo cuando, tiempo después cuando los neoliberales procedieron a desmantelar aquel lugar. Tengo la impresión de que ahora se levanta allí el edificio de una AFP o quizás la sucursal de algún Banco extranjero.  &lt;p align="justify"&gt;Millas conversaba allí, tarde por medio, con ciertos destacados estudiantes de las carreras de Antropología, Filosofía, Literatura y también, con ciertas señoritas intelectuales que tenían para él grandes preguntas y que él se esforzaba en responder de la mejor manera, tratando, caballerosamente, de no usar la jerga de su profesión de filósofo; lo cual, evidentemente, lo hacía todo más difícil, puesto que si algo dominaban aquellas damas, era precisamente dicha jerga. A veces, cuando llegaba temprano se le solía ver escribiendo o enfrascado en alguna revista, probablemente Apsi o Análisis. Algunos creen que fue precisamente allí donde redactó aquel famoso discurso del Caupolicán que luego le costara la decanatura de la Facultad de Filosofía.  &lt;p align="justify"&gt;Personalmente, nunca participé de aquella tertulia, pues por aquel tiempo, me encontraba atrapado en un universo paralelo; un submundo que no sabría cómo calificar, en el cual la dicha de la amena charla parecía algo francamente absurdo. Recordándolo ahora, me parece increíble que habitara aquellas mismas coordenadas espacio-temporales, y, sobre todo, que haya sido capaz de atravesar aquellos cuerpos como si en verdad no existieran, en pos de algo que efectivamente no existía o que, si existía, era insignificante.  &lt;p align="justify"&gt;Alguna vez, me encontré en el baño de aquel bar, padeciendo una borrachera tan infernal que el alcohol parecía haberme partido el alma. Resollando como una morsa en tierra firme, miraba por los ventanucos la incesante lluvia cayendo sobre los tejados de cinc. Se me llenaban los ojos de lágrimas ante aquel espectáculo miserable. Y no sé bien en qué momento aparecía a mi lado William Morales entregándome un fajo de billetes que yo, al principio, me negaba a aceptar. Vagamente sentía que Willy me deslizaba los billetes en el bolsillo del saco y desaparecía por aquel espectral pasillo que conducía a los salones, donde, al cabo de un rato me apersoné nuevamente. En uno de aquellos viejos sillones de cuero una chica de mi edad me enseñaba las piernas. ¡Maldito Willy. Maldito hijo de perra! - me reía, mientras acariciaba aquellas rodillas. El rumor de la conversación de las mesas vecinas parecía venir desde muy lejos. Escuchaba la risa de chica, sus débiles protestas, mientras alguien, en alguna parte, sacaba a relucir a Kierkegaard.  &lt;p align="justify"&gt;El mundo era lo suficientemente asqueroso como para que nos gustara.  &lt;p align="justify"&gt;***    &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-104324806033135344?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/104324806033135344/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2011/01/bares-tabernas-y-cantinas-ii.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/104324806033135344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/104324806033135344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2011/01/bares-tabernas-y-cantinas-ii.html' title='BARES, TABERNAS Y CANTINAS 2'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh3.ggpht.com/_21GAYXRKl0I/TTCV4nKwLAI/AAAAAAAAAJ4/3Uwal0LUai0/s72-c/nighthawks-by-edward-hopper_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-893816262516634670</id><published>2011-01-14T10:20:00.001-08:00</published><updated>2011-01-14T10:20:15.835-08:00</updated><title type='text'>BARES, TABERNAS Y CANTINAS</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;a href="http://lh3.ggpht.com/_21GAYXRKl0I/TTCT2LVCY7I/AAAAAAAAAJs/QGPLveB-GDU/s1600-h/edward-hopper-mini-poster%5B3%5D.jpg"&gt;&lt;img style="border-bottom: 0px; border-left: 0px; display: inline; margin-left: 0px; border-top: 0px; margin-right: 0px; border-right: 0px" title="edward-hopper-mini-poster" border="0" alt="edward-hopper-mini-poster" align="left" src="http://lh5.ggpht.com/_21GAYXRKl0I/TTCT3mSuV5I/AAAAAAAAAJw/Xd6HrPrJv8c/edward-hopper-mini-poster_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800" width="196" height="244"&gt;&lt;/a&gt;  &lt;p align="justify"&gt;Recién caigo en la cuenta de que la inconsciencia reina en todo lo que se refiere al ámbito del bar. Comenzando por la palabra misma. ¿Quién se acuerda, por ejemplo, que ésta, no es de origen español y que en nuestra lengua su significado se ha jibarizado hasta designar sólo aquel extraño espacio en que empinamos el codo? La inconsciencia parece aquí muy conveniente. Acaso un bar sea una suerte de oasis en medio de la absurda agitación de la ciudad. Un lugar en que la voracidad de la vida hace una pausa. ¿Será por eso que nos parece un lugar tan amable?... ¿O será por el contrario, el espacio donde recrudecen todos los miedos, donde todas las miserias se disfrazan de alegría? &lt;p align="justify"&gt;No estoy del todo seguro de cuál fuera el primer bar con el que tropecé en esta vida. Creo recordar que se trataba de una pequeña cantina situada estratégicamente en la última calleja del pueblo donde siempre nos deteníamos antes de emprender la cabalgata hacia la montaña donde mi padre solía llevarme a pasar los veranos. Aquel era un lugar fresco y sombrío, de mesas rústicas y rústicos parroquianos. Me asombraba siempre que mi padre parecía conocerlos a todos, siendo así que vivíamos en la ciudad, y, mientras se echaba unas cervezas con ellos, yo tenía autorización para beber cuanta gaseosa se me antojara. Entre otras cosas, recuerdo esta cantina, por aquel exceso auspiciado por mi viejo, normalmente tan severo. Pero también, porque ya entonces, comencé a verla, sentada en el rincón más obscuro, fumando sus asquerosos “liberties”, dirigiéndome sus ojos cargados de odio y melancolía. Un vaso de vino blanco temblando en la mano alcoholizada. &lt;p align="justify"&gt;Muchos otros bares desfilan por mis recuerdos. Ninguno tan patético y tan picante como “El Vienés”. La decoración minimalista de este antro me provocaba siempre una úlcera en el esternón. El hedor a cloro de sus baldosas ajedrezadas me sumía ipso facto en un estado de melancolía que ocultaba a carcajada limpia. ¿Qué me llevaba hasta allí, sin embargo? La inconsciencia de mis amigos de aquella época, la escasez, la indigencia, la desidia, la dictadura… Eso es, echémosle la culpa a la dictadura, por aquel tiempo, dueña de nuestras almas, ejecutora inapelable de nuestros futuros destinos. Allí sorbíamos aquella mortal aguardiente que mis compatriotas se obstinan en llamar “pisco”. Yo era el único que lo tomaba puro y, en consecuencia, el único que he sobrevivido a aquellos intentos de suicidio colectivo. Recuerdo, sin embargo, que durante aquellas jornadas nos reíamos como locos y, por ende, nos jurábamos felices. Extrañas formas que la felicidad adopta en tiempos de penurias. Me partiría el alma saber que aquello no era una de las misteriosas formas de alegría. Y en aquella clínica aséptica, iluminada por la crueldad de sus tubos fluorescentes, invariablemente la descubría sentada, el pucho pegado al labio inferior, su odio helándome la sangre dispuesta a saltarme al menor descuido.   &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-893816262516634670?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/893816262516634670/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2011/01/bares-tabernas-y-cantinas.html#comment-form' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/893816262516634670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/893816262516634670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2011/01/bares-tabernas-y-cantinas.html' title='BARES, TABERNAS Y CANTINAS'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://lh5.ggpht.com/_21GAYXRKl0I/TTCT3mSuV5I/AAAAAAAAAJw/Xd6HrPrJv8c/s72-c/edward-hopper-mini-poster_thumb%5B1%5D.jpg?imgmax=800' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-7535511498857689631</id><published>2010-01-08T21:05:00.000-08:00</published><updated>2010-01-08T21:09:50.883-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poetry'/><title type='text'>BREVE ENSAYO SOBRE MI EDUCACIÓN</title><content type='html'>Sentado en aquel banco&lt;br /&gt;Recibía extrañas lecciones&lt;br /&gt;Cuyo fin – declarado abiertamente-&lt;br /&gt;Era &lt;em&gt;prepararme para la vida&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;El entrenamiento fracasó, por suerte.&lt;br /&gt;En parte porque los maestros&lt;br /&gt;Me inspiraban&lt;br /&gt;en orden creciente&lt;br /&gt;los siguientes sentimientos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Lástima&lt;br /&gt;2. Desconfianza&lt;br /&gt;3. Asco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En parte porque la vida&lt;br /&gt;No tuvo la paciencia de esperar&lt;br /&gt;A que terminaran las lecciones.&lt;br /&gt;De los raros conocimientos adquiridos&lt;br /&gt;durante aquella dichosa época&lt;br /&gt;Me acuerdo especialmente de dos:&lt;br /&gt;La tabla de precipitaciones pluviales&lt;br /&gt;Del año 1973 y&lt;br /&gt;La estructura molecular del ácido desoxirribonucleico&lt;br /&gt;Cuya utilidad se redujo, si mal no recuerdo,&lt;br /&gt;A ser el principal instrumento de aprobación&lt;br /&gt;De las asignaturas de Geografía Física de Chile&lt;br /&gt;Y Ciencias Naturales y Biología.&lt;br /&gt;Pero mis maestros merecen una mención especial.&lt;br /&gt;Entre ellos se contaban&lt;br /&gt;Crueles dictadores&lt;br /&gt;Arrogantes sinvergüenzas&lt;br /&gt;Neuróticos perfeccionistas&lt;br /&gt;Racistas, arribistas, clasistas, alcohólicos&lt;br /&gt;Y bastardos de todas las especies,&lt;br /&gt;De todas las denominaciones,&lt;br /&gt;Credos&lt;br /&gt;Y colores.&lt;br /&gt;Su ocupación favorita parecía ser&lt;br /&gt;La de humillar a los más débiles&lt;br /&gt;Imponiéndose mediante un régimen del terror&lt;br /&gt;Cuya violencia corrompía toda convivencia&lt;br /&gt;La jauría en la que nos habían transformado&lt;br /&gt;Husmeaba atenta a la menor señal&lt;br /&gt;De debilidad para lanzarse sin misericordia&lt;br /&gt;En un ataque masivo y devastador.&lt;br /&gt;Los maestros alcohólicos y/o neuróticos&lt;br /&gt;Solían ser nuestras presas favoritas.&lt;br /&gt;Todavía me asombra haber aprendido el nombre&lt;br /&gt;De todas las estaciones del metro de París&lt;br /&gt;En medio de aquel caos formidable.&lt;br /&gt;Las manos temblorosas de Monsieur Jobet&lt;br /&gt;Su rostro sudoroso&lt;br /&gt;Y sus ojos aterrorizados&lt;br /&gt;Se me aparecen todavía en sueños&lt;br /&gt;Repitiendo a veces:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Allons enfants de la Patrie&lt;br /&gt;Le jour de gloire est arrivé&lt;br /&gt;Contre nous de la tyrannie…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;U otras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La Défense, Pont de Neully, Les Sablons,&lt;br /&gt;Porte Maillot, Argentine, Charles de Gaulle, Etoile, Champs Elysés…&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Como entonces&lt;br /&gt;Siento nauseas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pensaba en Pinochet&lt;br /&gt;Que era de origen francés&lt;br /&gt;figurándome que él odiaba la Marsellesa como yo&lt;br /&gt;pero acaso por motivos distintos&lt;br /&gt;Me preguntaba si entendería el francés&lt;br /&gt;Y que pensaría de aquel verso que habla de la tyrannie…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensaba en mi esmerada educación&lt;br /&gt;Pensaba en la realidad&lt;br /&gt;Trataba de conectar las cosas&lt;br /&gt;En medio de aquel caos&lt;br /&gt;Ante aquel hombre moribundo&lt;br /&gt;Recibiendo nuestras dentelladas&lt;br /&gt;Intentando estúpidamente una última sonrisa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-7535511498857689631?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/7535511498857689631/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2010/01/breve-ensayo-sobre-mi-educacion.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7535511498857689631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7535511498857689631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2010/01/breve-ensayo-sobre-mi-educacion.html' title='BREVE ENSAYO SOBRE MI EDUCACIÓN'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-1146663460378218975</id><published>2009-10-30T11:19:00.000-07:00</published><updated>2009-10-30T11:20:37.351-07:00</updated><title type='text'>Florence</title><content type='html'>Don’t be concerned, it will not harm you.&lt;br /&gt;It’s only me pursuing something I’m not sure of.&lt;br /&gt;Across my dream, with nets of wonder,&lt;br /&gt;I chase the bright elusive butterfly of love.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Elusive Butterfly”&lt;br /&gt;Bob Lind&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Durante el breve trayecto por el sendero había sentido aprensión y una ligera angustia. Ahora que ya había franqueado la puerta, precediendo a la hermosa desconocida, y que había escuchado el ruido del cerrojo al cerrarse tras ellos, sintió, de pronto, que el miedo le doblaba las rodillas. En un segundo intuyó que se trataba de una trampa. Se volvió con los ojos muy abiertos y vio, sin entender, a la extraña, convertida ahora en una vieja de dientes afilados y ojos encendidos como brasas, quien, al ver su cara transfigurada por el pavor, soltó una carcajada que le heló la sangre. En ese momento se dio cuenta que ya era demasiado tarde.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras la vieja se alejaba escaleras arriba riendo a carcajadas, mostrando una diabólica agilidad, Mario cogió el pomo de la puerta principal sólo para comprobar que se encontraba herméticamente cerrada. Sintió que la camisa se le pegaba al cuerpo y estuvo a punto de perder la conciencia. Se sintió enfermo y buscó el cuarto de baño. A duras penas se internó por un pasillo mientras olía el horrible olor de su miedo. No podía pensar, su mente estaba obnubilada por emociones primitivas y atenazantes. Sólo alcanzaba a advertir con indecible angustia cuán frágil es el equilibrio de la realidad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quizás por eso, por la fuerza apremiante de su deseo, desembocó en aquella estancia. La aburrida sala de estar de su tía Chabelita.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¡Pero que cara traes, niño, por Dios! – se escandalizó la buena señora.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Tía qué hace Ud. aquí?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Qué voy a hacer pues, niño. Esta es mi sala. La pregunta debiera ser “qué haces tú aquí” &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- …&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Te ves fatal ¿sabes?…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Es que me pasó algo bien raro…&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- Y no me extraña te voy a decir, tú siempre andas metido en cosas raras.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pensó en contárselo todo a la tía, pero se dio cuenta que o no le creería o lo juzgaría loco de remate. Súbitamente el miedo se había disipado y sintió en cambio, cansancio y sed. Se dejó caer en el sofá y miró como la tía deshacía el tejido de un pulóver. Se sintió extrañamente contento, relajado y con algo de vergüenza por haber sentido tanto miedo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Tía…?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Dime, niño?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿Quién es la viejita que vive en los altos?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿De qué hablas? Nadie sino yo vivo en esta casa.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- ¿No tiene visita, entonces?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;- La única visita aquí eres tú. A propósito… ¿no quieres una soda?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La tía Chabelita se metió en la cocina y regresó con gaseosas y galletas. Luego de servirle prosiguió su labor, mientras sus grandes ojos verdes (enormes tras los cristales de sus gafas) lo miraban con aire ausente. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Había terminado de beber una de las gaseosas, cuando sintió que algo aterrizaba elegantemente a su lado. Dio un respingo soltando el plato con galletas. Era Florence.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“¿Pero qué le pasa que anda tan sobresaltado, mijito?” –Se extrañó la tía Chabelita – “Quizás qué maldades habrá andado haciendo por ahí”. Entretanto, Florence había comenzado a ronronear y a frotarse la cabeza contra su brazo. Mario le pasó la mano sobre la piel y la gata arqueó el lomo y levantó la cola con sensualidad. Entonces se sintió bien otra vez. Suspiró aliviado y sorbió otro trago de su “Bilz”, cuya deliciosa frescura le reconfortó aún más. En sus labios se dibujó una sonrisa de placer. Estaba a punto de quedarse dormido cuando sintió que el lascivo animal se le subía al pecho y acercaba su cara a la suya. Con flojera abrió los párpados e inmediatamente se dio cuenta que algo estaba mal. &lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y entonces lo notó. Los ojos de Florence no eran los de una gata. Verdes, redondos, encendidos con un extraño fulgor lujurioso, le miraban anhelantes y malvados. Mario sintió que se le erizaban los cabellos y que no se atrevía a apartar la vista de “aquellos” ojos. El miedo reducía su voluntad a cero. Por fin, dando un grito ahogado, se desprendió violentamente del felino y se levantó temblando.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La tía Chabelita se encontraba frente a él cerrándole el paso. Sus manos ya no destejían el pulóver, sino que sostenían con firmeza sus pechos enormes. Tras los gruesos cristales de aumento sus ojos, ahora dorados y de pupilas verticales, fulguraban poseídos de una fiebre infernal.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Momentos antes de perder la conciencia, Mario notó que comenzaba a tener una formidable erección.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-1146663460378218975?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/1146663460378218975/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/10/florence.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1146663460378218975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1146663460378218975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/10/florence.html' title='Florence'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-8312120462132573973</id><published>2009-09-28T14:04:00.000-07:00</published><updated>2009-09-28T14:05:07.468-07:00</updated><title type='text'>When we love each other</title><content type='html'>When we love each other&lt;br /&gt;The world seems to works as always&lt;br /&gt;The buses ran along the streets of our city&lt;br /&gt;Outside of our dreams&lt;br /&gt;The workers continue nailing, matching, raising &lt;br /&gt;The planks and the beams&lt;br /&gt;To build not their own refuges&lt;br /&gt;But places to be happy for a while&lt;br /&gt;When we love each other, my dear&lt;br /&gt;Nothing seems to stop&lt;br /&gt;Nothing wants to hold the trains &lt;br /&gt;The life&lt;br /&gt;The butterflies &lt;br /&gt;The running water &lt;br /&gt;On the four dog square.&lt;br /&gt;But when we love each other&lt;br /&gt;We don’t care about the world&lt;br /&gt;Which perfectly could no longer exist to us&lt;br /&gt;So deeply I am inside you&lt;br /&gt;So perfectly you are in me&lt;br /&gt;If we suddenly hear the roar of the planet&lt;br /&gt;And feel the howls the cries the thunders&lt;br /&gt;Of all the creatures that populate it&lt;br /&gt;We would continue loving each other&lt;br /&gt;As we were beside to the ocean&lt;br /&gt;As we were close to the breath of the death.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-8312120462132573973?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/8312120462132573973/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/09/when-we-love-each-other.html#comment-form' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/8312120462132573973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/8312120462132573973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/09/when-we-love-each-other.html' title='When we love each other'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-8595676356450005300</id><published>2009-09-27T23:02:00.000-07:00</published><updated>2009-09-28T08:05:01.286-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poetry'/><title type='text'>When we fight each other</title><content type='html'>When we fight each other we remain alone in the same room&lt;br /&gt;We remain seatted on a chair close to an abysm &lt;br /&gt;Looking at the clouds passing under our feet &lt;br /&gt;High on our own rage &lt;br /&gt;We deeply fall in an universe which, to the speed of light,  &lt;br /&gt;separates us &lt;br /&gt;From the door we just opened yesterday &lt;br /&gt;To spy each other &lt;br /&gt;To know each other &lt;br /&gt;To love each other. &lt;br /&gt;We can´t hold our sights &lt;br /&gt;We flee from our dreams, &lt;br /&gt;From our promises &lt;br /&gt;We fall from each other's arms &lt;br /&gt;And we are for a moment less than nothing… &lt;br /&gt;the freshness of the last morning we saw together &lt;br /&gt;A solitary pole on the high roof where the flag was waving &lt;br /&gt;just the moment before our war began &lt;br /&gt;A shiver down my spine makes me aware of my misery &lt;br /&gt;And I feel  my whole life shaking &lt;br /&gt;’Cause, for a moment, it is in us that &lt;br /&gt;the world is the enemy of the world.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-8595676356450005300?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/8595676356450005300/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/09/when-we-fight-each-other.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/8595676356450005300'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/8595676356450005300'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/09/when-we-fight-each-other.html' title='When we fight each other'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-4632158027967398775</id><published>2009-09-21T05:41:00.000-07:00</published><updated>2009-09-21T05:50:39.546-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cancionero'/><title type='text'>Si no soy yo</title><content type='html'>El amor: “dar algo que no tienes a alguien que no es”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no soy yo&lt;br /&gt;Quien deja estas huellas&lt;br /&gt;En la arena&lt;br /&gt;Entonces debo ser el mismo&lt;br /&gt;Que me odia&lt;br /&gt;E intenta traicionarme.&lt;br /&gt;Sediento antes del peor sexo:&lt;br /&gt;Aquel que no deja más que el tono bronceado&lt;br /&gt;Del vacío,&lt;br /&gt;Escoltándome hasta mi antigua madriguera&lt;br /&gt;Donde era poco más que un dudoso fulgor entre las sombras&lt;br /&gt;Soñando el sueño en que no era&lt;br /&gt;Mientras la arena se acumulaba en las cornisas&lt;br /&gt;Y aún ante mi puerta a la que nadie había tocado durante los últimos cien años,&lt;br /&gt;Pero que no supo detenerme&lt;br /&gt;Cuando he sospechado que estabas en alguna parte del futuro&lt;br /&gt;En algún balcón lejano&lt;br /&gt;Entre cenefas coloridas, entre raudales de flores&lt;br /&gt;Entre cientos de tristes emociones&lt;br /&gt;Surgiendo del aire extravagante&lt;br /&gt;De la transparencia misma&lt;br /&gt;En que de pronto eras&lt;br /&gt;Tan distinta&lt;br /&gt;Y luminosa.&lt;br /&gt;Y ya caído en el futuro&lt;br /&gt;Ya prendido en ti&lt;br /&gt;Asomándome&lt;br /&gt;Con una timidez desconocida&lt;br /&gt;Con pies descalzos&lt;br /&gt;Con desnudez&lt;br /&gt;Y deseo&lt;br /&gt;Alcanzando aquello que no eras sin mí&lt;br /&gt;Encontrándome en aquello que nunca habría sido&lt;br /&gt;Sin ti.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-4632158027967398775?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/4632158027967398775/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/09/si-no-soy-yo.html#comment-form' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/4632158027967398775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/4632158027967398775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/09/si-no-soy-yo.html' title='Si no soy yo'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-6125382127829358816</id><published>2009-08-24T21:48:00.000-07:00</published><updated>2009-08-24T21:51:48.844-07:00</updated><title type='text'>Futuros Amantes</title><content type='html'>&lt;em&gt;Não se afobe, não&lt;br /&gt;Que nada é pra já&lt;br /&gt;O amor não tem pressa&lt;br /&gt;Ele pode esperar em silêncio&lt;br /&gt;Num fundo de armário&lt;br /&gt;Na posta-restante&lt;br /&gt;Milênios, milênios&lt;br /&gt;No ar&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Futuros amantes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chico Buarque&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no me preocupaba&lt;br /&gt;sabía que nada era para ese hoy&lt;br /&gt;Sino para un futuro distante&lt;br /&gt;en una puerta lejana&lt;br /&gt;Tras la cual fumabas&lt;br /&gt;La tristeza de un pasado&lt;br /&gt;Que no sabías odiar&lt;br /&gt;Que no podías amar&lt;br /&gt;En el que estabas&lt;br /&gt;Existías&lt;br /&gt;O eras&lt;br /&gt;Tan tú como era posible&lt;br /&gt;Tan otra en la balaustrada&lt;br /&gt;De esa antigua mansión&lt;br /&gt;De esa antigua ciudad sumergida&lt;br /&gt;Rodeada de tus peces tropicales&lt;br /&gt;De algas fosforescentes y burbujas&lt;br /&gt;Pensando en mí sin conocerme&lt;br /&gt;Pensando en mí que no era&lt;br /&gt;Que nunca fui en aquel hoy tan fino y transparente.&lt;br /&gt;Clandestina en la hondura del futuro&lt;br /&gt;Donde mis manos cortaban las letras de un nombre&lt;br /&gt;Que no sabían descifrar&lt;br /&gt;Nada era para ese hoy&lt;br /&gt;Sino para este&lt;br /&gt;De amantes&lt;br /&gt;Traspasados de candor&lt;br /&gt;Transidos de la dulce perversión&lt;br /&gt;De encontrarnos por fin.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-6125382127829358816?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/6125382127829358816/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/08/futuros-amantes.html#comment-form' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6125382127829358816'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6125382127829358816'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/08/futuros-amantes.html' title='Futuros Amantes'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-6954716255498810216</id><published>2009-08-23T23:20:00.000-07:00</published><updated>2009-08-23T23:21:45.319-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>En ti se hallan las grandes praderas</title><content type='html'>para Mónica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ti se hallan las grandes praderas que un día atravesé volando&lt;br /&gt;En ti un pez dormido que sueña tu nombre &lt;br /&gt;Y nos despierta&lt;br /&gt;Una voz nueva y secreta &lt;br /&gt;en ti&lt;br /&gt;El camino que nunca tomábamos&lt;br /&gt;El cielo abierto y angustioso &lt;br /&gt;La lluvia demorándose en el prado&lt;br /&gt;El polvo suspendido en el viento &lt;br /&gt;El silencio antes de partir &lt;br /&gt;En ti&lt;br /&gt;Todo en ti&lt;br /&gt;Los universos que exploré inconsciente&lt;br /&gt;Los cuartos que dejé llorando&lt;br /&gt;Las puertas que golpeé desfalleciente&lt;br /&gt;Los rótulos que cambié para abaratar la esperanza&lt;br /&gt;Se hallan ahora en ti&lt;br /&gt;Están sin duda en ti&lt;br /&gt;Y basta abrir la puerta&lt;br /&gt;Para que los ojos se llenen de los signos&lt;br /&gt;De ti&lt;br /&gt;De suaves animales descansando en tu pecho&lt;br /&gt;De intensas ceremonias en que precipitarnos sin remedio&lt;br /&gt;Sabiendo que en ti&lt;br /&gt;La luz se empeñará sin pedirnos nada&lt;br /&gt;Sin prometernos nada&lt;br /&gt;Dejándonos desnudos &lt;br /&gt;Abrazándonos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-6954716255498810216?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/6954716255498810216/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/08/en-ti-se-hallan-las-grandes-praderas.html#comment-form' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6954716255498810216'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6954716255498810216'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/08/en-ti-se-hallan-las-grandes-praderas.html' title='En ti se hallan las grandes praderas'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-7268714195985474925</id><published>2009-08-11T05:42:00.000-07:00</published><updated>2009-08-11T06:23:59.311-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Miedo</title><content type='html'>&lt;em&gt;A Mónica Sigg&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miedo de los acantilados donde el viento se debate &lt;br /&gt;armándose desde su propia nada&lt;br /&gt;miedo de unos ojos que me ven sin que los vea&lt;br /&gt;miedo de un ver ausente de ojos&lt;br /&gt;miedo de una ceguera en que sólo tú eres nítida y distinta&lt;br /&gt;miedo de mi mano en otra mano y otro camino y otro cielo&lt;br /&gt;miedo de mi nombre &lt;br /&gt;desconocido en mí &lt;br /&gt;sediento en mí&lt;br /&gt;amado y terminado en su plato lujoso.&lt;br /&gt;Miedo amoroso y manso en el bajío&lt;br /&gt;huyendo entre la cerca&lt;br /&gt;saltando el arroyo&lt;br /&gt;comenzando más allá otro camino&lt;br /&gt;una nueva oración cuyo sentido &lt;br /&gt;nuevo y solitario&lt;br /&gt;dulce y soñoliento&lt;br /&gt;ardiente y solapado&lt;br /&gt;me irrita los ijares&lt;br /&gt;la palma el párpado caído&lt;br /&gt;todo cuanto era sin mí&lt;br /&gt;cuanto sin mí seguirá siendo&lt;br /&gt;sin sentirme&lt;br /&gt;sin odiarme&lt;br /&gt;sin llamarme&lt;br /&gt;sin decirme otra vez&lt;br /&gt;sus palabras secretas, sus cáscaras, sus restos&lt;br /&gt;su voluntad de significados no encontrados&lt;br /&gt;sus sospechosos sentidos trascendentes&lt;br /&gt;mamados de una piedra sin tiempo&lt;br /&gt;madre recta, rigurosa, milenaria&lt;br /&gt;insensible a todo sano propósito&lt;br /&gt;sobre todo recta&lt;br /&gt;sobre todo pura&lt;br /&gt;con esa pureza que me punza los vacíos pabellones&lt;br /&gt;Miedo de echar mi suerte&lt;br /&gt;miedo en el billete sin destino&lt;br /&gt;miedo en un one way tan transitado&lt;br /&gt;miedo que toca a la puerta envuelto&lt;br /&gt;en el rebozo de otros años&lt;br /&gt;miedo bajo la planta de mi pie que no me lleva&lt;br /&gt;miedo en que mis lágrimas me borran&lt;br /&gt;miedo en que se graban mis deseos&lt;br /&gt;miedo en una pompa de jabón &lt;br /&gt;en el exacto segundo &lt;br /&gt;en el que fue.&lt;br /&gt;Pompa que no es &lt;br /&gt;que no será &lt;br /&gt;por un par de eternidades.&lt;br /&gt;Miedo en las banderas de tu batallón &lt;br /&gt;miedo en las temblorosas carabinas&lt;br /&gt;en la ración de agua&lt;br /&gt;que nunca has de beber&lt;br /&gt;en la oscuridad en que nos desvaneceremos&lt;br /&gt;gritando por la patria&lt;br /&gt;gritando más modestamente&lt;br /&gt;por nosotros&lt;br /&gt;cuando "después" sea una palabra sin sentido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-7268714195985474925?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/7268714195985474925/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/08/miedo.html#comment-form' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7268714195985474925'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7268714195985474925'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/08/miedo.html' title='Miedo'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-74179757959453598</id><published>2009-07-28T11:24:00.000-07:00</published><updated>2009-08-11T05:51:05.544-07:00</updated><title type='text'>Una vida atrás</title><content type='html'>&lt;em&gt;A Mónica Sigg&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vida atrás,&lt;br /&gt;el martes de la semana pasada,&lt;br /&gt;no te conocía,&lt;br /&gt;pero ahora te extraño&lt;br /&gt;como si siempre hubieras estado en mí,&lt;br /&gt;latente como una secreta flor&lt;br /&gt;que se conoce sólo por la maravilla de su aroma.&lt;br /&gt;Y es extraño pensar que ahora duermes&lt;br /&gt;al otro extremo de la ciudad&lt;br /&gt;mientras te pienso&lt;br /&gt;y huelo la huella de tus besos en mí,&lt;br /&gt;tu huella en mí&lt;br /&gt;que no se borra,&lt;br /&gt;que se confunde con la secreta substancia&lt;br /&gt;de un deseo antiguo,&lt;br /&gt;ahora fresco y angustioso&lt;br /&gt;como esa inexplicable tristeza que deja la lluvia&lt;br /&gt;que hemos esperado todo el verano.&lt;br /&gt;La anticipación del dolor de perderte&lt;br /&gt;por un capricho de los dioses&lt;br /&gt;por algo que hice o que hice mal&lt;br /&gt;por haberte herido sin saberlo&lt;br /&gt;con la torpeza tan común&lt;br /&gt;de quienes empezamos a amar&lt;br /&gt;después del diluvio,&lt;br /&gt;después de la guerra en que hemos ido dejando la piel&lt;br /&gt;y el espíritu que éramos,&lt;br /&gt;el fantasma que fuimos,&lt;br /&gt;mucho antes de caer en la gracia de unos ojos:&lt;br /&gt;tus ojos que me encienden&lt;br /&gt;y me vuelven hermoso&lt;br /&gt;como una nube desgarrada en un cielo demasiado profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago de Querétaro, Julio 28 del 2009&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-74179757959453598?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/74179757959453598/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/07/una-vida-atras.html#comment-form' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/74179757959453598'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/74179757959453598'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/07/una-vida-atras.html' title='Una vida atrás'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-6204398263040409053</id><published>2009-04-10T12:46:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.337-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>Clarabella bajo la lluvia</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;“Y en otras aguas oscuras recuerdas esos labios&lt;br /&gt;Incompatibles&lt;br /&gt;Con los tuyos, irreales&lt;br /&gt;El beso glamoroso de la imagen que te saluda&lt;br /&gt;Aún más joven que desnuda&lt;br /&gt;Al otro lado, veías como se espejeaban tus deseos&lt;br /&gt;Y ya no se trataba nada más que de ti”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Hans Schuster&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando aquel paraguas blanco&lt;br /&gt;Cedió bajo la lluvia&lt;br /&gt;Y el viento terminó por arrebatárselo&lt;br /&gt;Arrojándolo a las aguas inmundas del canal,&lt;br /&gt;Fue difícil saber si lloraba.&lt;br /&gt;- La historia está llena de momentos como este.-&lt;br /&gt;¿Había lágrimas corriendo por su rostro aquella tarde&lt;br /&gt;O era sólo la lluvia implacable?&lt;br /&gt;Aunque, después de todo, las lágrimas contienen un 85% de agua.&lt;br /&gt;El resto, pequeñas cantidades de glucosa,&lt;br /&gt;Ciertas sales minerales como el sodio y el potasio&lt;br /&gt;Y algunas proteínas, de las cuales quizás la más interesante&lt;br /&gt;Sea la lisozima que tiene propiedades antisépticas.&lt;br /&gt;De haber estado a su lado&lt;br /&gt;Tal vez hubiera inspeccionado su rostro&lt;br /&gt;Y distinguido la forma de las gotas.&lt;br /&gt;Las de lluvia, pequeñas esferas redondas&lt;br /&gt;De entre 0,5 a 6, 5 milímetros de diámetro (los goterones)&lt;br /&gt;Y las de lágrimas, con su característica forma oval,&lt;br /&gt;Redonda abajo y puntiaguda arriba.&lt;br /&gt;Pero estaba lejos de ella aquella tarde.&lt;br /&gt;Sin embargo, fue la lluvia&lt;br /&gt;Y no sus lágrimas,&lt;br /&gt;La que empapó completamente&lt;br /&gt;El poliéster o el percal de su grácil vestido&lt;br /&gt;El perlón, la viscosa o el satén de sus sostenes&lt;br /&gt;La trevira, la muselina o el prolén de sus calzones.&lt;br /&gt;Transparentando su cuerpo maravilloso&lt;br /&gt;Adhiriéndose a ella como una nueva piel de polímeros de poliestileno&lt;br /&gt;Y yo no estaba allí&lt;br /&gt;Para ofrecerle mi humilde pañuelo de tocuyo&lt;br /&gt;O cubrirle con mi paraguas de amianto&lt;br /&gt;Lo cual acaso haya sido lo mejor&lt;br /&gt;Porque una serie de desórdenes&lt;br /&gt;Emocionales,&lt;br /&gt;Nerviosos,&lt;br /&gt;Hormonales&lt;br /&gt;Me habrían transformado en un criminal,&lt;br /&gt;Un ser obsceno,&lt;br /&gt;Estremecido por instintos primitivos&lt;br /&gt;Incapaz de respetar su fragilidad&lt;br /&gt;Su tierno desamparo ante los elementos&lt;br /&gt;comprendiendo vagamente que yo&lt;br /&gt;Y aquella desaforada lluvia&lt;br /&gt;Éramos parte del mismo mal.&lt;br /&gt;En mí, apenas una gota&lt;br /&gt;De aquel veneno amargo y seductor&lt;br /&gt;Pero poseedor de la misma fuerza devastadora.&lt;br /&gt;(Confieso mi maldad ante los dioses de la nada.)&lt;br /&gt;Sin pañuelo&lt;br /&gt;Ni paraguas&lt;br /&gt;Ni presencia&lt;br /&gt;En la escena del diluvio&lt;br /&gt;Provisto apenas de un ojo telemétrico&lt;br /&gt;A una distancia de varias canchas de fútbol&lt;br /&gt;He visto la maldad del viento y la lluvia&lt;br /&gt;Al despojarla.&lt;br /&gt;Quizás yo sea un tipo raro,&lt;br /&gt;Sin ser omnisciente&lt;br /&gt;A veces indirecto,&lt;br /&gt;Dudo de mi propia existencia&lt;br /&gt;Probablemente tan vulgar como la vuestra.&lt;br /&gt;Pero aquel paraguas descoyuntado e inservible&lt;br /&gt;Rescatado por mí de las contaminadas aguas del canal&lt;br /&gt;Colgando de una viga como un murciélago albino&lt;br /&gt;Activa en mí ciertos insondables mecanismos del deseo&lt;br /&gt;Y fatalmente&lt;br /&gt;Termino siempre por llorar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-6204398263040409053?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/6204398263040409053/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/04/clarabella-bajo-la-lluvia_6288.html#comment-form' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6204398263040409053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6204398263040409053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/04/clarabella-bajo-la-lluvia_6288.html' title='Clarabella bajo la lluvia'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-2656938437267167654</id><published>2009-03-15T14:04:00.003-07:00</published><updated>2009-06-11T21:44:14.763-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><title type='text'>Ensayo Sobre La Aparición Y Crecimiento De Una Planta.</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/Si2gq3wWcvI/AAAAAAAAADg/Ah3TtgBYMis/s1600-h/Pamela+M%C3%A1rquez.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Ha surgido en el patio&lt;br /&gt;Sin que nadie le plantara.&lt;br /&gt;Su advenimiento,&lt;br /&gt;Después de sorprenderme&lt;br /&gt;Me hizo pensar&lt;br /&gt;Que quizás cierta persona arrojase la semilla&lt;br /&gt;Luego de comer la fruta&lt;br /&gt;Alguna tarde del otoño pasado.&lt;br /&gt;Y ahora no sé si arrancarle&lt;br /&gt;O protegerle de las primeras heladas.&lt;br /&gt;Difícil es saber lo que pensaba&lt;br /&gt;Aquella tarde mientras mordía la dulce pulpa del fruto&lt;br /&gt;Imposible saber lo que sentía&lt;br /&gt;Más allá del placer inocente&lt;br /&gt;Que iniciándose en su boca&lt;br /&gt;Se extendía por sus arterias&lt;br /&gt;Y las ramificaciones nerviosas del aparato digestivo&lt;br /&gt;Hasta alcanzar el noble tejido neuronal.&lt;br /&gt;Puedo imaginarla, perezosa&lt;br /&gt;Retener el hueso del fruto entre los dientes&lt;br /&gt;Para luego arrojarlo con fuerza entre la hierba&lt;br /&gt;pensando, tal vez&lt;br /&gt;Que arrojar un deshecho orgánico&lt;br /&gt;No era contaminar el planeta&lt;br /&gt;y sonreír entonces, ecológicamente feliz&lt;br /&gt;Pero en aquel lejano otoño&lt;br /&gt;Parecíame bella&lt;br /&gt;Más bella que otras esclavas&lt;br /&gt;Más bella que mi Staier con su cacha de madreperla&lt;br /&gt;Más bella que la yegua del lechero con sus grandes pestañas rubias&lt;br /&gt;Aunque el otoño pasado&lt;br /&gt;No era más que una adolescente de tetas pequeñas&lt;br /&gt;Y mirada insolente.&lt;br /&gt;Pero los males del mundo se olvidaban&lt;br /&gt;En su presencia&lt;br /&gt;Y en su boca, las palabras más viles sonaban hermosas.&lt;br /&gt;Por eso, hermanos míos,&lt;br /&gt;No sé que hacer con este retoño&lt;br /&gt;Que crece a razón de dos centímetros por noche&lt;br /&gt;Y que pronto dará su fresca sombra&lt;br /&gt;Sobre mi ventana.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-2656938437267167654?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/2656938437267167654/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/03/ensayo-sobre-la-aparicion-y-crecimiento_2761.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/2656938437267167654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/2656938437267167654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2009/03/ensayo-sobre-la-aparicion-y-crecimiento_2761.html' title='Ensayo Sobre La Aparición Y Crecimiento De Una Planta.'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-6090325914603560359</id><published>2008-11-23T21:02:00.003-08:00</published><updated>2009-06-11T21:49:04.138-07:00</updated><title type='text'>MUERTE DE UN EXTRANJERO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Durante mucho tiempo creí que Gordon se había pegado un balazo para escapar de la justicia.&lt;br /&gt;Durante mucho tiempo todos pensaron que Gordon se había pegado un tiro para seguir huyendo, aunque haya sido hacia una dimensión desconocida.&lt;br /&gt;El tiempo nos vino a recordar qué poco lo conocíamos.&lt;br /&gt;Luego de deambular por el tiempo y el espacio infinitos, apareció un día en una calle del centro y me saludó como si nos acabáramos de ver la noche anterior. Allí, frente a mí, prendiendo su eterno lucky stricke, estaba el mismísimo y legendario Matías Gordon Zalaberry a quién habíamos enterrado hacía más de una década.&lt;br /&gt;Ahora, convertido en Matt Gordon, ciudadano imperial, se expresaba en un inglés patibulario que parecía darle aún más aplomo que en sus tiempos mozos.&lt;br /&gt;A pesar de que yo lo interpelaba en chileno él insistía en responderme sólo en aquel desaforado inglés.&lt;br /&gt;“Ya know, motherfucker, I really wanted see ya again. Oh yeah, I really did.” Se reía. Y hasta su risa tenía un acento extraño.&lt;br /&gt;Al principio creí que sólo quería tomarme el pelo, pero luego de echarnos un par de cervezas, me convencí que se sentía más cómodo hablando en la lengua del tío Sam.&lt;br /&gt;Sin embargo, ante mí estaba el mismo Matías Gordon de los buenos tiempos, aunque parecía que una salvaje mutación le hubiese cambiado el bocho y hasta la expresión de la cara. Allí lo tenía, recién emergiendo de entre la pesada maquinaria y los engranajes del puerto de Nueva York.&lt;br /&gt;Hacia el final de nuestra conversación, se me quedó mirando con una expresión que al principio me pareció amorosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Could ya, gimme a favor, buddy?-&lt;br /&gt;- ¡Si es plata, ni lo sueñes!-&lt;br /&gt;- I don’t need your fucking money… just wanna see Rosita.&lt;br /&gt;- Imposible, compadre –&lt;br /&gt;- Nothing really impossible, man. Why I can’t see her anyway?&lt;br /&gt;- Rosita se casó, huevón. ¿O creís que te iba estar esperando diez putos años?&lt;br /&gt;- She got married? … Who’s the asshole she married to? ...&lt;br /&gt;- Se casó conmigo.&lt;br /&gt;- I see… Did she got babies?&lt;br /&gt;- No, no hemos tenido hijos&lt;br /&gt;- OK. Not too bad&lt;br /&gt;- ¿Cómo que no es tan malo? ¿A qué te refieres, cabrón?&lt;br /&gt;-Ya know, Rosita used to be my girl… I’m sure she still loves me. I mean, she probably married ya because ya used to be my buddy… Ya was kinda substitute… I guess… ya get me?&lt;br /&gt;- Eres muy desgraciado, Gordon. Venís aquí, te apareces después de diez años en que todos te creíamos muerto ¿y creís que todo tiene que seguir igual? Te equivocas, cabrón.&lt;br /&gt;La ira me cegaba.&lt;br /&gt;Fue entonces que Gordon sacó un revólver y comenzó a quitar las balas del cilindro. Parecía muy tranquilo y hasta un poco triste. Cuando terminó, hizo girar la nuez del arma y la dejó con un ruido seco y pesado sobre la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- I just wanna be fair, buddy. Ya wanna start ? … - dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomé sin vacilar el revólver y poniendo el cañón en mi boca, apreté el gatillo. Sentí el sabor picante de la pólvora en los labios. El arma había sido disparada no hacía mucho.&lt;br /&gt;A su vez, Gordon apoyó el cañón bajo su mentón, me dirigió una sonrisa y disparó.&lt;br /&gt;Cinco veces el percutor golpeó la recámara vacía. La sexta era mi turno.&lt;br /&gt;No sé porqué pero tuve la certeza de que esta vez la bala se encontraba acechando, bien encajada delante del martillo. Me llevé el revólver hasta la sien y jalé el gatillo, pero en el último segundo volví el arma en contra de Gordón quien sólo abrió los ojos y alcanzó a decir “motherfucker” antes que la bala le rompiera el pecho.&lt;br /&gt;Estuvo agonizando la media hora que tardó la ambulancia. Todavía estaba conciente cuando llegaron los paramédicos, pero ya era tarde.&lt;br /&gt;- Gimme that gun, dude – me había dicho antes de que llegara nadie.&lt;br /&gt;- Cabrón –le dije- hasta se te olvidó hablar en tu propia lengua.&lt;br /&gt;Me miró con sus ojos vidriosos y me respondió:&lt;br /&gt;- No la he olvidado, huevón. Sólo me hacía la idea de que estábamos en una película. Pero tú no lo cachaste nunca.&lt;br /&gt;- Sólo viniste a quitarme a Rosita, maricón.&lt;br /&gt;- En realidad, sólo quería verla. Pero tú te pusiste huevón.&lt;br /&gt;- …&lt;br /&gt;- Dame ese maldito revólver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gordon murió caminó al hospital. Yo iba a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se me disparó el arma – le dijo al enfermero. Después cerró los ojos.&lt;br /&gt;En ese momento me di cuenta de que se moría por segunda vez.&lt;br /&gt;Acaso para siempre.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-6090325914603560359?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/6090325914603560359/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/11/muerte-de-un-extranjero_777.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6090325914603560359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6090325914603560359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/11/muerte-de-un-extranjero_777.html' title='MUERTE DE UN EXTRANJERO'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-4800798945438572825</id><published>2008-10-17T13:03:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.337-07:00</updated><title type='text'>si estás clínicamente muerto</title><content type='html'>si estás clínicamente muerto&lt;br /&gt;esto podrá parecerte familiar&lt;br /&gt;unas paredes profundamente negras&lt;br /&gt;los frenazos de un coche en una curva lejana&lt;br /&gt;los brazos pesados&lt;br /&gt;con la sensación de una lucidez absoluta&lt;br /&gt;como si fueras un insecto&lt;br /&gt;descubriendo su lugar en el universo&lt;br /&gt;en una condición en la que casi nada tiene significado&lt;br /&gt;y menos importancia&lt;br /&gt;tu conciencia alcanza casi la perfección&lt;br /&gt;ya no recuerdas lo que era el terror&lt;br /&gt;después de atravesar los shoping centers&lt;br /&gt;con una fortuna de diez dólares&lt;br /&gt;y una sonrisa bovina &lt;br /&gt;dejando tu baba al borde de los acantilados&lt;br /&gt;el hecho de que te hayas creído el mejor&lt;br /&gt;se presenta ahora en toda su infinita ridiculez&lt;br /&gt;comprendes que no existe una cosa como el mejor&lt;br /&gt;en una democracia parlamentaria&lt;br /&gt;gracias a tu muerte clínica&lt;br /&gt;haz alcanzado la sabiduría&lt;br /&gt;la paz interior&lt;br /&gt;el equilibrio&lt;br /&gt;y ahora no comprendes a los tuyos&lt;br /&gt;si te leyeran un poema &lt;br /&gt;de girondo de juarroz&lt;br /&gt;de rodrigo lira&lt;br /&gt;sonreirías 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/&gt;despreciando el punto de fuga&lt;br /&gt;que nuestros mayores señalaban con temor.&lt;br /&gt;Escuchábamos en cambio a las ratas&lt;br /&gt;que roían despreocupadas en el entretecho&lt;br /&gt;sabiendo que ningún mal les vendría de nosotros&lt;br /&gt;y a veces mientras trataba inútilmente de corregir el timón&lt;br /&gt;escuchaba aquellas sórdidas rancheras&lt;br /&gt;brotando de tu boca bella y santa &lt;br /&gt;y se me erizaban los cabellos&lt;br /&gt;y toda lógica se  desvanecía en el aire enrarecido&lt;br /&gt;que compartíamos.&lt;br /&gt;Una o dos vidas después&lt;br /&gt;Y luego de todo lo ocurrido&lt;br /&gt;a bordo de aquel cuarto que se deplazaba entre inviernos estelares&lt;br /&gt;arribamos a un planeta en que la vida &lt;br /&gt;(la nuestra)&lt;br /&gt;no era ya posible.&lt;br /&gt;La ciudad proclamaba a sus héroes&lt;br /&gt;y ni tú ni yo figuramos en la nómina&lt;br /&gt;ni éramos los hijos predilectos de papá.&lt;br /&gt;Una o dos vidas después&lt;br /&gt;tú ya no estás&lt;br /&gt;o prefieres una silla en la rocosa superficie de un asteroide perdido&lt;br /&gt;y está bien.&lt;br /&gt;Yo sólo cierro la escotilla de este cuarto&lt;br /&gt;Y me duermo entre las cartas que me gritan&lt;br /&gt;tu falso amor maravilloso&lt;br /&gt;el antiguo rumbo que extravié.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-1946885125135700632?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/1946885125135700632/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/09/una-o-dos-vidas-atras_6456.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1946885125135700632'/><link rel='self' 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class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Pienso en la construcción de un arma eficaz&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;un escudo de misiles&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;a cuya sombra&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;nuestra casa por fin pudiera&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;protegernos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;y pudiéramos entonces&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;desnudarnos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;y conocernos, por fin.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Sin embargo, la ciudad chamuscada&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;humea por los cuatro costados&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;y de acuerdo con esta lógica&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;siento unos deseos irresistibles de fumar&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;pues un buen cigarrillo suele calmar los nervios&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Así que de pronto&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;me sorprendo imitando el gesto&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;de un antiguo maestro&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;quien, antes de iniciar sus disquisiciones,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;acostumbraba a encender un pitillo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;cubriendo el fuego con las manos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;como si se encontrara en medio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;de la peor tormenta&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;y arrojando luego el humo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;hacia el desvanecido cielorraso del salón&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;solía pronunciar estas misteriosas palabras:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;“&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;nada &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;hay&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNoSpacing"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;que no tenga una explicación”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-4816036333506075078?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/4816036333506075078/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/08/ser-racional_4422.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/4816036333506075078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/4816036333506075078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/08/ser-racional_4422.html' title='Ser racional'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-1978213931478644745</id><published>2008-08-05T18:42:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.338-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;font face="\froman\fcharset0\fprq0{\*\panose 00000000000000000000}PalatinoLinotype,Bold" size=4&gt;Gingerbread Village&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A través de los cristales,  la carretera 126&lt;br /&gt;y más allá el bosque profundo&lt;br /&gt;habitado por aquellas criaturas en extinción&lt;br /&gt;que el buen Dios ha abandonado a su suerte.&lt;br /&gt;Y acá la misma muerte&lt;br /&gt;que nos tiende la mano.&lt;br /&gt;¿Qué me has dado en este sorbo&lt;br /&gt;que sabe tan real&lt;br /&gt;oh, Amy?&lt;br /&gt;(¿Es ese tu verdadero nombre?)&lt;br /&gt;con esos ojos tan azules&lt;br /&gt;y esa sonrisa tan dulce&lt;br /&gt;y ese aroma de mañana del jurásico.&lt;br /&gt;¿Te sabrás habitante de la fábula&lt;br /&gt;en que sirves café a los viajantes&lt;br /&gt;que como yo han extraviado sus sombras&lt;br /&gt;a la vera del camino?&lt;br /&gt;¿Comprendes acaso que la realidad&lt;br /&gt;yuxtapone sus fragmentos&lt;br /&gt;cuando el leve roce de nuestras manos&lt;br /&gt;enciende por un instante todas las alarmas?&lt;br /&gt;Como un pez en un acuario&lt;br /&gt;quisiera olvidarme el cristal&lt;br /&gt;que separa nuestros mundos&lt;br /&gt;y abalanzarme en la tibia mañana.&lt;br /&gt;¡abrazarte!&lt;br /&gt;pero me detiene algo más duro que el cristal:&lt;br /&gt;la conciencia que ese abrazo nos causaría un daño irreparable.&lt;br /&gt;A través de los cristales, la carretera 126&lt;br /&gt;y más allá el bosque oscuro&lt;br /&gt;habitado por especies en extinción&lt;br /&gt;que el buen Dios ha abandonado a su destino.&lt;br /&gt;Los automóviles pasan adheridos al asfalto&lt;br /&gt;sin detenerse en esta cabaña en las lindes del bosque&lt;br /&gt;que se especializa en pastelillos de jengibre&lt;br /&gt;que saben como un salto mortal&lt;br /&gt;en el vacío de la extensa mañana&lt;br /&gt;y cuya dulzura es claramente absurda&lt;br /&gt;imposible&lt;br /&gt;dolorosamente bella&lt;br /&gt;como tu sonrisa, Amy, querida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-1978213931478644745?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/1978213931478644745/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/08/gingerbread-village-traves-de-los_4099.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1978213931478644745'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1978213931478644745'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/08/gingerbread-village-traves-de-los_4099.html' title=''/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-5410563100693671472</id><published>2008-08-04T23:08:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.338-07:00</updated><title type='text'>I have been loving you so long</title><content type='html'>después que la radio hubo terminado sus transmisiones&lt;br /&gt;levanté la cabeza&lt;br /&gt;y me encontré en la realidad.&lt;br /&gt;La débil lámpara cagada de moscas&lt;br /&gt;iluminando el universo&lt;br /&gt;el caos habitual&lt;br /&gt;el regrigerador casi vacío&lt;br /&gt;desplazándose entre veloces asteróides&lt;br /&gt;y sobre la mesa manchada de vino&lt;br /&gt;o la sangre de los sacrificios&lt;br /&gt;un vaso de plástico con tres camelias&lt;br /&gt;todavía fragantes.&lt;br /&gt;En algún momento&lt;br /&gt;habías abierto la puerta de calle&lt;br /&gt;diciendo chao, hasta mañana...&lt;br /&gt;Durante mucho tiempo&lt;br /&gt;la puerta permaneció cerrada&lt;br /&gt;y cuando tú ya no diste señales de vida&lt;br /&gt;sólo dije: vete a la mierda&lt;br /&gt;subiendo el volumen del receptor&lt;br /&gt;para escuchar a Ottis Redding.&lt;br /&gt;I have been loving you so long&lt;br /&gt;inerme, desolado&lt;br /&gt;carente de energía&lt;br /&gt;sobre la cama deshecha&lt;br /&gt;desprovisto de todo poder&lt;br /&gt;y de toda ambición&lt;br /&gt;me parecía flotar&lt;br /&gt;en una larga angustia&lt;br /&gt;como si hubiera abandonado&lt;br /&gt;una importante misión&lt;br /&gt;para la cual nunca estuve preparado.&lt;br /&gt;Seguramente cuando te fuiste&lt;br /&gt;se declaró la lluvia&lt;br /&gt;y yo tal vez creí que eso tenía algún significado&lt;br /&gt;olvidando que la lluvia era sólo la lluvia&lt;br /&gt;como tú sólo eras una simple puta&lt;br /&gt;cuyo cabello olía a ozono.&lt;br /&gt;Símbolo sólo de ti misma.&lt;br /&gt;Porque en ese minuto no sabía que te amaba&lt;br /&gt;aunque haberlo sabido&lt;br /&gt;no hubiera alterado nada.&lt;br /&gt;De vuelta en la realidad&lt;br /&gt;sólo deseaba&lt;br /&gt;que aquel sucio sol&lt;br /&gt;se quemara de una vez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-5410563100693671472?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/5410563100693671472/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/08/i-have-been-loving-you-so-long_3148.html#comment-form' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/5410563100693671472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/5410563100693671472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/08/i-have-been-loving-you-so-long_3148.html' title='I have been loving you so long'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-5716441317627628044</id><published>2008-04-23T23:45:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.338-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><title type='text'>Walking Around</title><content type='html'>(slow dirty tears)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si uno pone los pies en calle Libertad&lt;br /&gt;- que es muy breve-&lt;br /&gt;en diez minutos se encontrará indeciso&lt;br /&gt;entre tomar por Constitución&lt;br /&gt;o doblar por Insurgentes.&lt;br /&gt;Personalmente siempre elijo Constitución&lt;br /&gt;nada más porque me gusta el café&lt;br /&gt;que preparan en Trasmondo&lt;br /&gt;Pero si te vas por Insurgentes&lt;br /&gt;llegarás en un santiamén a Avenida Libertadores.&lt;br /&gt;Te recomiendo que te salgas de ella&lt;br /&gt;inmediatamente.&lt;br /&gt;Lo más fácil será tomar por Independencia&lt;br /&gt;y en la cuadra siguiente&lt;br /&gt;doblar por Ocho de Octubre:&lt;br /&gt;una callecita llena de bazares.&lt;br /&gt;Cuando hayas cachureado lo suficiente&lt;br /&gt;quizás te parezca buena idea&lt;br /&gt;que nos encontremos&lt;br /&gt;en Libertad&lt;br /&gt;esquina Hierbas Buenas.&lt;br /&gt;Después podemos ir bajando por O´&lt;br /&gt;Higgins&lt;br /&gt;hasta Avenida Prat&lt;br /&gt;por si te apetece ver&lt;br /&gt;la parte sumergida.&lt;br /&gt;Otra posibilidad&lt;br /&gt;es dejarse llevar por Pajaritos&lt;br /&gt;y luego perderse por Parques Industriales&lt;br /&gt;donde suelen verse unos atardeceres magníficos&lt;br /&gt;reflejados en los altos ventanales;&lt;br /&gt;en los balcones donde a veces flamea algún calzón.&lt;br /&gt;Alguna lágrima lenta&lt;br /&gt;y a veces sucia&lt;br /&gt;que baja por el ojo vigilante.&lt;br /&gt;Aunque yo siempre termino&lt;br /&gt;subiéndome a la cima del Torreón&lt;br /&gt;que está en Capitán Orella con General Lagos.&lt;br /&gt;Normalmente hay mucho viento en la cumbre&lt;br /&gt;y no te imaginas lo que es saltar&lt;br /&gt;desde allá arriba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-5716441317627628044?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/5716441317627628044/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/04/walking-around_7679.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/5716441317627628044'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/5716441317627628044'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/04/walking-around_7679.html' title='Walking Around'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-6817079930641127786</id><published>2008-04-23T08:47:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.338-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><title type='text'>MÚSICA POP</title><content type='html'>&lt;em&gt;“But we must die, as you, to understand.”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Hart Crane&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://miralles.f2s.com/musika/fragmentos.mp3"&gt;Archivo de audio&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la enésima vez que escucho esa canción.&lt;br /&gt;La primera fue en la primavera del setenta y seis&lt;br /&gt;cuando nos amábamos,&lt;br /&gt;cuando éramos perfectos.&lt;br /&gt;Después algo pasó&lt;br /&gt;- no lo recuerdo -&lt;br /&gt;sólo que una tarde nos miramos con sorpresa&lt;br /&gt;y deseándonos suerte&lt;br /&gt;nos despedimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de tanto tiempo estaba solo&lt;br /&gt;y me extrañó que no estuviéramos juntos&lt;br /&gt;para el triunfo del NO.&lt;br /&gt;Fue la segunda vez que escuché aquel disco&lt;br /&gt;sin lograr entender lo que decía&lt;br /&gt;a pesar de entender cada palabra.&lt;br /&gt;No tenía nada que ver con nosotros&lt;br /&gt;ni con Chile.&lt;br /&gt;No podía entender por qué te gustaba tanto esa canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera vez - ya un viejo de treinta y siete años-&lt;br /&gt;Me encontraba en una cantina cerca del puerto,&lt;br /&gt;en mi cabeza la idea de marcharme&lt;br /&gt;lo más lejos posible.&lt;br /&gt;Ya iba por la cuarta piscola&lt;br /&gt;cuando aquellos acordes me atacaron sin piedad&lt;br /&gt;y terminé llorando miserablemente&lt;br /&gt;sobre el hule que cubría aquella mesa.&lt;br /&gt;Le pedí a un amigo&lt;br /&gt;que guardara mi pistola,&lt;br /&gt;y luego le hice señas a una puta&lt;br /&gt;con la que me perdí por una calle empedrada&lt;br /&gt;que conducía a un cielo endieciochado&lt;br /&gt;y luego a una especie de abismo&lt;br /&gt;en que estallaban miles de petardos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuarta vez me sorprendió ya a fines de los noventas&lt;br /&gt;transformado en un elegante señorón&lt;br /&gt;amante de la música ambiental,&lt;br /&gt;de los buenos vinos&lt;br /&gt;y de las mujeres virtuosas.&lt;br /&gt;Sintonizaba un antiguo receptor de onda corta&lt;br /&gt;ignorando que el azar pudiera ser tan cruel&lt;br /&gt;como para someterme una vez más&lt;br /&gt;a aquella lírica desgarrada y chula&lt;br /&gt;que me perforaba el hígado&lt;br /&gt;y me azucaraba el esternón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta es la quinta vez&lt;br /&gt;que la escucho.&lt;br /&gt;Y me doy cuenta que me he pasado la vida&lt;br /&gt;huyendo de sus compases maricones,&lt;br /&gt;de su letra canalla&lt;br /&gt;que entendí siempre a medias.&lt;br /&gt;Y por el cielo encapotado&lt;br /&gt;y las circunstancias en que yazgo&lt;br /&gt;deduzco que será la última.&lt;br /&gt;Es una lastima&lt;br /&gt;que ahora comprenda todo lo que dice.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-6817079930641127786?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/6817079930641127786/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/04/musica-pop_7621.html#comment-form' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6817079930641127786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6817079930641127786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/04/musica-pop_7621.html' title='MÚSICA POP'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-8741298934367245827</id><published>2008-04-06T16:52:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.338-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><title type='text'>A orillas del Rubicón</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Alea iacta est&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Ha pasado el tiempo, mentimos.&lt;br /&gt;Es una forma de decir&lt;br /&gt;que estamos más cerca que nunca&lt;br /&gt;de la muerte,&lt;br /&gt;que, a su vez, resulta otra forma&lt;br /&gt;de mentar lo que ignoramos.&lt;br /&gt;Todo se reduce a&lt;br /&gt;aproximaciones zigzagueantes&lt;br /&gt;en la nada del papel&lt;br /&gt;donde desparramamos las palabras&lt;br /&gt;que siempre tendrán asegurado&lt;br /&gt;al menos un sentido,&lt;br /&gt;caigan donde caigan,&lt;br /&gt;le den a quien le den.&lt;br /&gt;Especialmente porque no hemos dejado&lt;br /&gt;de comportarnos como idiotas&lt;br /&gt;y, peor aún,&lt;br /&gt;de complacernos en ello.&lt;br /&gt;Por eso, cada vez que abres la boca, Catón,&lt;br /&gt;y más aún,&lt;br /&gt;cuando coges un bolígrafo&lt;br /&gt;o aporreas tu teclado,&lt;br /&gt;quisiera reírme a carcajadas&lt;br /&gt;pero soy demasiado civilizado para ello.&lt;br /&gt;Por otra parte,&lt;br /&gt;no quisiera comenzar una guerra;&lt;br /&gt;no antes de tener completa&lt;br /&gt;mi colección de F16s.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-8741298934367245827?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/8741298934367245827/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/04/orillas-del-rubicon_8287.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/8741298934367245827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/8741298934367245827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/04/orillas-del-rubicon_8287.html' title='A orillas del Rubicón'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-7481446241108570902</id><published>2008-03-23T14:08:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.338-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>DOS LÁGRIMAS POR PETE</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Las ideas se me vienen de repente a la cabeza, pero nunca me he calentado por averiguar cómo es exactamente el proceso. Al principio parece que no fueran mías, sobretodo cuando son demasiado buenas. El problema es que a veces son como ideas para otro gil, ¿me entendís? Como que alguien o algo se hubiera equivocado en el envío y lo que era para una persona va y te toca a vos… ¿no sé si me explico? Por eso, muchas veces las ideas no son como para mí.&lt;br /&gt;Pero, el otro día se me ocurrió que tal vez el problema es que yo no me conozco del todo y algunas de esas ideas sí son para mí, porque no puede ser que el huevón que me las manda se esté equivocando a cada rato. O sea, estamos hablando de un ser superior… ¿o no?... Así que para comprobarlo se me ocurrió probar con alguna de las ideas menos importantes para ver qué es lo que pasaba, ¿cachai?&lt;br /&gt;Y bueno, lo que pasó es que me di cuenta de que incluso las ideas más insignificantes tienen consecuencias que uno ni se imaginaba.&lt;br /&gt;Vos sabís que yo nunca he sido un tipo violento por eso cuando me vino la idea de darle una patada en el culo a Pete –el pobre se encontraba agachado haciéndole señas a su hámster que se le había escapado- me sorprendí. Yo no era así, ¿cachai? Yo nunca he agredido a nadie que no se metiera conmigo y Pete era inofensivo. Así que no tenía sentido que yo le diera una patada en el culo, pero lo hice. Ahora pienso que fue para salir de la duda, quiero decir, para saber si esa repentina idea tenía en realidad algo que ver conmigo. Así que, tras un momento de vacilación tomé impulso y le di una tremenda patada al gordo trasero de Pete.&lt;br /&gt;Lo que pasó después fue terrible.&lt;br /&gt;Al recibir el formidable impacto, el pobre Pete comenzó a trastabillar para no perder el equilibrio e irse de hocico al suelo. Por unos breves segundos lo vimos mover los brazos desesperadamente tratando inútilmente de asirse de algo, hasta llegar al ventanal y tras romper los cristales desaparecer de nuestra vista. Nunca pensé que aquellos ventanales fueran tan frágiles, la verdad. Cuando salimos del asombro, nos acercamos al vacío y comprobamos que Pete yacía allá abajo, como un muñeco desarticulado sobre el techo del auto del director.&lt;br /&gt;Yo pensé entonces que todos se me iban a ir encima para sacarme la chucha a patadas, pero lo que ocurrió fue justo lo contrario. Se comenzaron a apartar de mí como si se hubieran percatado de pronto que yo sufría de una enfermedad contagiosa y me encontré de pronto completamente solo en medio del sitio del crimen.&lt;br /&gt;Y no sé cuánto tiempo pasó, pero recuerdo que Frau Vogel me miraba buscando tal vez una explicación. Recuerdo también que yo lloraba mientras veía cómo rescataban el cuerpo inanimado de Peter Schlager; un par de lágrimas apenas, que Frau Vogel secó amorosamente con su pañuelo de encaje. Fue entonces que me desprendí de ella y cerrando los ojos me lancé al vacío.&lt;br /&gt;Aquella no fue una idea que me haya venido en aquel momento, por el contrario, era una idea bastante vieja y cuya efectividad ya había comprobado muchas veces. Me acuerdo claramente la primera vez que se me vino a la cabeza. Fue cuando se me perdió mi polca favorita. Entonces no sé por qué, arrojé con los ojos cerrados la mejor bolita que me quedaba mientras repetía; “busca a tu compañera”. Cuando abrí los ojos vi que la bolita había rodado cerca de una mata de buganvillas tras la cual se encontraba oculta mi polca.&lt;br /&gt;Vagamente pensé, si es que pensé, que aquello iba a arreglar las cosas. Y después de todo tuve suerte porque caí sobre el toldo verde con festones dorados que siempre abrían en primavera. Luego, por supuesto, caí al duro suelo de ladrillos y me rompí dos costillas y el brazo izquierdo. Pero casi no sentí dolor porque casi inmediatamente perdí la conciencia.&lt;br /&gt;Lo único que puedo decir es que las cosas se arreglaron.&lt;br /&gt;Cuando desperté vi que en la cama vecina yacía Pete quien parecía en mucho mejor estado que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- menos mal que te despertaste- me dijo&lt;br /&gt;- ¿y vos no estai muerto?- me sorprendí&lt;br /&gt;- No, si caí sobre el toldo verde que ponen en le primer piso-&lt;br /&gt;-yo igual- le dije&lt;br /&gt;- tuvimos cueva- dijo Pete esbozando una sonrisa angelical. Pero, dime una cosa -continuó- ¿cómo fue que te caíste tú también?&lt;br /&gt;- no sé, salté-&lt;br /&gt;-¿saltaste?-&lt;br /&gt;-Sí, salté-&lt;br /&gt;-Chucha, no entiendo. ¿Y por qué saltaste?&lt;br /&gt;-No sé. Porque tú te habías caído, creo.&lt;br /&gt;-¿En serio?- Pete pareció evaluar esta respuesta que de todas maneras le parecía rara. Después de un rato se levantó un poco en su cama y me dijo:&lt;br /&gt;-Oye, negro de mierda, ¿No serás maricón? ¿no?&lt;br /&gt;-Creo que no- le dije.&lt;br /&gt;Cuando me sane, voy a buscar al conchesumadre que me dio la patada en la raja que me hizo caer por los ventanales –murmuró lleno de rencor.&lt;br /&gt;-Fui yo- le dije.&lt;br /&gt;-¿Que dijiste?-&lt;br /&gt;- Que fui yo el que te dio la patada en la cueva- le repetí.&lt;br /&gt;Entonces Pete comenzó a reírse a carcajadas al mismo tiempo que aullaba por el dolor que le producían los espasmos de sus risotadas.&lt;br /&gt;Cuando por fin entró la enfermera nos encontró a los dos riendo y llorando al mismo tiempo. Así que la muy maraca sacó una jeringa con una aguja como para un caballo y nos pinchó la raja a los dos.&lt;br /&gt;- Para que duerman tranquilos- nos dijo y cerró la puerta delicadamente.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-7481446241108570902?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/7481446241108570902/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/03/dos-lagrimas-por-pete_6390.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7481446241108570902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7481446241108570902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/03/dos-lagrimas-por-pete_6390.html' title='DOS LÁGRIMAS POR PETE'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-3362516568807288971</id><published>2008-03-14T21:58:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.338-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><title type='text'>TALA</title><content type='html'>Anoche sufrí una horrible pesadilla;&lt;br /&gt;la peor y la más extraña&lt;br /&gt;que he tenido nunca.&lt;br /&gt;Soñé que era Yin Yin.&lt;br /&gt;Al recobrar la realidad,&lt;br /&gt;aquel mal sueño no se había retirado del todo,&lt;br /&gt;seguía acechando,&lt;br /&gt;agazapado al borde de las cosas.&lt;br /&gt;Temí abrir la puerta,&lt;br /&gt;bajar aquellas escaleras,&lt;br /&gt;cruzar aquel pasillo&lt;br /&gt;que amenazaba conducirme otra vez&lt;br /&gt;a aquel orbe doliente&lt;br /&gt;del que luché fatigosamente por emerger.&lt;br /&gt;Presa del terror que parecía adueñarse&lt;br /&gt;de la clara mañana&lt;br /&gt;luché por asirme a la firme realidad&lt;br /&gt;del pomo de la puerta,&lt;br /&gt;apreté mi cara&lt;br /&gt;contra los helados cristales de la mampara&lt;br /&gt;y salí al exterior.&lt;br /&gt;El frío era duro,&lt;br /&gt;pero su hostilidad parecía suturar el desgarro&lt;br /&gt;por el que mi mente se desbarrancaba.&lt;br /&gt;Así fue como conocí&lt;br /&gt;una extraña forma de la felicidad.&lt;br /&gt;Caminando a paso firme hacia la cafetería,&lt;br /&gt;anticipando la delicia de unos pretzels,&lt;br /&gt;del café recién colado&lt;br /&gt;y hasta la agria cara de aquella cajera&lt;br /&gt;que nunca respondía a mi saludo.&lt;br /&gt;Todo estaba bien.&lt;br /&gt;Mi primera clase comenzaba a las 8:30.&lt;br /&gt;Tenía 15 minutos.&lt;br /&gt;Ya estaba sereno&lt;br /&gt;y me atreví a abrir una vez más aquel libro,&lt;br /&gt;adentrándome con temor&lt;br /&gt;en los cárdenos paisajes de la desgracia,&lt;br /&gt;escuchando en aquellas lóbregas colinas&lt;br /&gt;el fantasmal corro de enanas entonando&lt;br /&gt;te llamas Rosa y yo Esperanza&lt;br /&gt;pero tu nombre olvidarás…&lt;br /&gt;Un momento después,&lt;br /&gt;camino a mi clase,&lt;br /&gt;arrojé aquel volumen al primer basurero que encontré.&lt;br /&gt;“Adiós, mamá” –dije con la cara llena de lágrimas.&lt;br /&gt;Luego pensé:&lt;br /&gt;“cualquiera diría que estoy loco”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-3362516568807288971?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/3362516568807288971/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/03/tala_4224.html#comment-form' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3362516568807288971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3362516568807288971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/03/tala_4224.html' title='TALA'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-3550367424071844027</id><published>2008-02-26T10:44:00.004-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.338-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>EL PRÍNCIPE</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Siempre me han atraído las flacas - dijo una vez Truman. Y esta frase produjo un efecto que él no advirtió, o prefirió ignorar, porque los poderosos no están nunca en condiciones de preocuparse por las consecuencias que sus dichos o acciones provocan. Por otra parte, para mi ha sido particularmente difícil tratar de describir aquel efecto. De hecho, lo he intentado varias veces sin resultados satisfactorios, de manera que no tengo otro recurso que dejarlo así: una carcajada descomunal subió a la garganta de los ministros, lugar donde debió ser ahogada de inmediato. En algunos casos, ésta se transformó en una extraña tos, en otros, en estornudos elefantiásicos, y no sería aventurado suponer que más de alguno canalizó aquella energía a través de un formidable pedo. La mayoría, sin embargo, no tuvo más recurso que liberar todo aquel magma bajo la forma de estruendosos hipos. Afortunadamente nadie falleció. La hilaridad fue sofocada en la cuna, si no perfectamente, al menos sin dejar más huellas que las descritas, algunos ojos llorosos y carrillos hinchados y enrojecidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, Truman sabía que se estaban riendo y gozaba enormemente con el hecho de que aquellos pobres diablos tuvieran que reprimirse de tal manera ante él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su esposa, la señora Truman, era una mujer descomunal y no estoy seguro de que este adjetivo sea lo suficientemente espacioso para describir la naturaleza de su continente. Baste decir que cierta vez la vi en compañía de Fresia, la elefanta, quien me pareció, por contraste, esbelta y agraciada. Desde aquella vez, no he dejado de pensar que, después de todo, es una suerte que esta señora no tenga que nutrirse con hierbas como aquel pobre animal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida de los mortales suele ser triste –se quejó después Truman – y yo, por supuesto, no soy la excepción. El año 03 cuando conocí a la que ahora es mi consorte, ésta era una joven esbelta y dinámica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un revelación de semejante calibre bien podría haber suscitado algún comentario en una conversación normal, pero los ministros nunca estaban seguros de cuándo era apropiado hacerlos. Luego, estaba el pequeño inconveniente del comentario en sí. ¿Qué sería mejor decir frente a tal declaración? ¿Alabar la belleza de la señora Truman?... pero, ¿no sería aquello contradecirlo? ¿no sería mejor mostrar sólo expectación? En estos casos, lo mejor era asentir brevemente con la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Erick Fernández, el más joven de todos los ministros, fue el único que hizo un comentario. “Señor Truman, si me permite” – dijo, poniéndose colorado - “debemos recordar que lo esencial es invisible a los ojos”. Este bello pensamiento lo terminó de pronunciar con lágrimas en los ojos. El viejo ministro de Agricultura, quien se encontraba casualmente a su lado, le acababa de propinar un feroz pellizco en el antebrazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Truman lo miró sorprendido. “Depende de los ojos”- se limitó a decir. Sin duda estaba contrariado. Los demás ministros lo sabían. Aquella bondadosa sonrisa que parecía iluminar su rostro había precedido a muchas destituciones y asesinatos políticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fernández, sin embargo, tuvo suerte. Su cartera, Women Affaires, se había creado hacía poco. Truman nunca estuvo convencido de la necesidad de aquel ministerio, pero tuvo que ceder ante las enormes presiones de todos los sectores. Finalmente, había aceptado con la única condición de que el gabinete estuviera en manos de un hombre. “Nunca he entendido a las mujeres” argumentó. "Si he de tener un ministerio para ellas, es absolutamente necesario que el ministro, sea un hombre, de locontrario, no me imagino cómo diablos vamos a solucionar algo". Su lógica resultó aplastante. Las propias mujeres se mostraron ampliamente de acuerdo y sugirieron, tras breve deliberación, el nombre de Fernández; un hombre considerablemente atractivo, quien jamás usaba corbata por considerar mucho más elegante el vello de su pecho, asomado a sus siempre entreabiertas camisas de seda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y he aquí que su primera intervención lo había hundido de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Truman pareció reflexionar un momento: “¿Usted cree realmente en lo que dice?”. Fernández se apresuró a contestar que sí, que por supuesto creía. Entonces Truman ordenó que le trajesen un plumero, un cubo, un trapeador y un uniforme nuevo color caca. Lo obligó a vestir aquella prenda y comenzar a limpiar el polvo y a fregar de inmediato el salón de reuniones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fernández se mostró de buen humor y aceptó lo que en un principio creyó era una broma. Truman se dirigió a los demás diciendo: “debemos recordar que el señor Fernández es &lt;em&gt;esencialmente&lt;/em&gt; un ministro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo entonces, Fernández comprendió la magnitud de su torpeza y, vagamente, la enorme derrota política a que había conducido a las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Truman lo observó con cierta inquietud durante unos momentos, luego volvió la cabeza hacia los demás ministros y sonrío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Todas mis amantes se parecen extraordinariamente a la señora Truman de joven”. Reflexionó y tras un suspiro: “supongo que lo habréis notado”. La verdad es que nadie había conocido a la señora Truman de joven, pero al recordar a las queridas del señor presidente, pudieron formarse una imagen bastante fiel de la rara belleza que habría ostentado aquella dama en sus veintes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo diría que &lt;em&gt;esencialmente&lt;/em&gt; le he sido fiel” concluyó, y al decir esto, miraba el culo de Fernández que fregaba rabiosamente una de las baldosas del salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Truman rió estrepitosamente y con él todos sus ministros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Truman celebraba, todos celebraban. Aquella era una orden fácil de cumplir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="FONT-SIZE: 8px; TEXT-ALIGN: right"&gt;Blogged with &lt;a title="Flock" href="http://www.flock.com/blogged-with-flock" target="_new"&gt;Flock&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/us/" rel="license"&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="BORDER-TOP-WIDTH: 0px; BORDER-LEFT-WIDTH: 0px; BORDER-BOTTOM-WIDTH: 0px; BORDER-RIGHT-WIDTH: 0px" alt="Creative Commons License" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/us/88x31.png" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;This work is licensed under a&lt;br /&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/us/" rel="license"&gt;Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 United States License&lt;/a&gt;. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-3550367424071844027?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/3550367424071844027/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/02/el-principe_893.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3550367424071844027'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3550367424071844027'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/02/el-principe_893.html' title='EL PRÍNCIPE'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-5151286588463368615</id><published>2008-02-20T21:53:00.003-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.338-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>DE LA CRÍTICA COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Mi primer impulso siempre fue escribir en contra de B. No lo niego. Aque­llo, sin embargo, hubiera significado sucumbir ante una pasión innoble. Después pensé que acaso lo correcto fuera ignorarlo. Esta era una solución fá­cil y se­ductora y, de no haber comprendido, en última instancia, que tal ig­norancia era imposible y hasta antiética, determiné que lo acertado sería es­cribir a su favor. Esta solución, a pesar de su monstruosidad, permitía satis­facer todos los frentes y cubrir todas las necesidades. La perspectiva de con­tribuir al gran malentendido que era el éxito de B. era también una de las formas me­nos comunes de ataque mortal. Ensalzar una obra que íntima­mente despre­ciaba, desplegando una agudeza y una habilidad literaria que superaría enor­memente a la obra estudiada, sería una forma devastadora de aniquilación. La desproporción entre la magnificencia de la crítica y la indi­gencia de su ob­jeto resultaría, fatalmente, una de las formas más virulentas de ataque ja­más empleadas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;El hecho, de todas maneras insignificante, de que yo fuera un escritor prácti­camente desconocido y B. gozara, en ese entonces, de una pequeña, pero bien asentada reputación, no me desanimó. No solamente tenía la certeza de que sería leído, sino que además el público apreciaría de inmediato mi enorme superioridad literaria. La posibilidad, cierta, de que mis escritos so­bre B. fueran tomados en serio, no representaba un problema puesto que quienes tal hicieran no serían más que aquellos críticos mediocres, incapaces de una ver­dadero juicio intelectual. Los espíritus independientes y, en general, la gente dotada de un talento real, no tardarían en advertir la verdad.&lt;br /&gt;¿Quién habría imaginado que aquella sería precisamente la debilidad de todo esto?&lt;br /&gt;Y es que nunca hubo una verdad. O, mejor dicho, la verdad podía y pudo, tomar las apariencias más increíbles.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Escribí a favor de B. confiando en la verdad sin saber que la verdad no era más que aquello que yo mismo contribuí a forjar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;A estas alturas, de nada serviría alegar que B. es grande a causa de un ma­lentendido cuya fuerza arrolladora se terminó imponiendo sobre los simples hechos que ya nadie fue capaz de ver.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pero lo más horrendo es lo sucedido en los casos de S. y M. quienes perca­tándose del error se han apresurado a escribir sendos libros, no para denun­ciarlo, sino, increíblemente, para acrecentarlo y terminar consolidándolo como la única y exclusiva verdad. Porque la verdad –como me lo confió más tarde el propio M. – es sólo lo posible y lo posible es sólo aquello que se conso­lida históricamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;-yo podría darme el lujo de escribir sobre la obra de P. que es en realidad muy interesante, pero he preferido escribir un libro sobre B. porque tal libro será leído- continuó M.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;- Y sabes por qué será leído?- &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;-...-&lt;br /&gt;- porque en él me atrevo a refutar una de tus tesis más brillantes, aquella donde estableces que la imaginación de B. es igual a la masa versicular al cuadrado dividida por el tiempo de lectura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Llegados a este punto, era muy difícil saber si S. hablaba en serio o en broma. Por la propia naturaleza del asunto era, en principio, muy difícil saber cuando y dónde se cruzaba la frontera entre una y otra.&lt;br /&gt;-estoy en principio de acuerdo – continuó S. – en que el pensamiento poético de B. es igual a la masa versicular al cuadrado… donde difiero de ti es sim­plemente en que hay que dividirlo no por el tiempo de la lectura, sino por el tiempo poético interno del poema. De hecho, no puedo entender cómo es que no te diste cuenta de algo tan simple.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;- Por supuesto que me di cuenta de ello- respondí- aquello era simplemente una clave para que hombres inteligentes como tú se dieran cuenta de que toda aquella teoría lo que hacía era reírse de la obra de B. Comprendo perfectamente que el tiempo de lectura es un elemento extradiegético y no puede ser una variable textual.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;- Pues yo no lo entendí así. –me aseguró S.- Yo creí que tú deliberadamente planteabas una variable externa que era en definitiva el tiempo de la lectura crítica. Con lo cual estabas planteando la relatividad absoluta del valor estético de la obra de B. Si tal cosa fuese así, B., o la fama de B., podría deberse a factores históricos, a variables externas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;- ¿Y qué adelantamos con el hecho de corregirlo?&lt;br /&gt;- No puedo creer que no te des cuenta, amigo mío – S. sonrió malignamente- ¿acaso has olvidado el efecto que la crítica produce en los autores? De todos los lectores de textos críticos, los autores son lectores privilegiados. Sólo ellos pueden comprender ciertas cosas. Y me temo que pronto tendremos noticias al respecto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;S. no se equivocaba. Meses más tarde, en uno de los últimos recitales de B. se dice que éste se presentó en el proscenio con una actitud nunca antes vista en él. Temblaba y parecía haber envejecido súbitamente. La gente pensó que lo aquejaba una enfermedad grave. Pidió que le trajesen un gran brasero de bronce. Fue complacido porque la gente pensó que se trataba de una vuelta simbólica a sus humildes orígenes gauchescos. Lo que sucedió allí, sin embargo, dejó consternado a todos. B. comenzó a quemar uno a uno sus libros y terminó su recital afirmando que toda su obra carecía de valor y que lo mejor que podían hacer era olvidarlo para siempre. La gente lo ovacionó porque entendió que el gran poeta realizaba un gesto poético aun más radical que toda su obra. B. lloraba y se dice que sólo atinaba a repetir: “hijos de puta, no entienden un carajo”. Días después lo hallaron muerto en un cuarto de un hotelucho de la Avenida Francia. Se cuentan muchas mentiras sobre este momento final. Se dice por ejemplo, que lo encontraron perfectamente vestido sobre su cama. Lucía su mejor traje y en la mano izquierda habría sostenido un libro con las páginas en blanco. Otros, sin embargo, refutan la versión anterior y dicen que el poeta fue hallado completamente desnudo mientras en su mano derecha sostenía una hoja en que había escrito –algunos dicen que con su propia sangre- “Lady D. I love u”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Mucho tiempo después, la casualidad quiso que una noche, mientras me encontraba en un bar, trabara conversación con un individuo que resultó ser uno de los policías que hallaron al desafortunado B. Este me contó que en realidad el finado se encontraba vestido con una camiseta de Los Ángeles Lakers y unos Levis negros y que lo único que tenía en una de sus manos era un lápiz scripto verde y que en una de las paredes había escrito una formula: i=mv2/tt que nadie sabía que carajos significaba. “la doble t significa tiempo textual”-le dije- pero el policía sólo movió la cabeza. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN: 6pt 0in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Ambos estábamos completamente borrachos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="BORDER-TOP-WIDTH: 0px; BORDER-LEFT-WIDTH: 0px; BORDER-BOTTOM-WIDTH: 0px; BORDER-RIGHT-WIDTH: 0px" alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;This work is licensed under a&lt;br /&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 2.0 Chile License&lt;/a&gt;. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-5151286588463368615?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/5151286588463368615/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/02/de-la-critica-como-una-de-las-bellas_3825.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/5151286588463368615'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/5151286588463368615'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/02/de-la-critica-como-una-de-las-bellas_3825.html' title='DE LA CRÍTICA COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-4690204669744794414</id><published>2008-01-22T00:31:00.003-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.339-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>EL ÚLTIMO CAFÉ</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Camila llegó pasadas las siete.&lt;br /&gt;Luego de rechazar mi intento de saludarla con un beso, se quitó el abrigo y se sentó sin di­rigir sus ojos hacia mí ni un solo instante.&lt;br /&gt;El mozo, que me había ignorado durante los veinte minutos que llevaba sentado allí, se apresuró a hacerle un gesto asegurándole que la atendería enseguida.&lt;br /&gt;Camila es bella. No solamente por su ondeada cabellera rubia, lo que en una ciudad que ca­rece dramáticamente de este bien, ya es sobrado motivo para pertenecer a la categoría de beldad, sino porque sus rostro es sencillamente angelical. Y su cuerpo… Oh, su cuerpo… su cuerpo irradia una sensualidad y un erotismo que funde el cerebro en cosa de segundos. Como si al contemplar sus maravillosas rodillas o el turgente nacimiento de sus senos uno fuese objeto de una magia irresistible que lo arrastrase sin remedio al fondo de un abismo.&lt;br /&gt;Abismo donde ahora me parecía estar, debatiéndome miserablemente.&lt;br /&gt;No sabía qué decirle. Estaba nervioso, mirándola con una mezcla de curiosidad y angustia crecientes, mientras ella aparentaba observar algo que parecía desarrollarse a mis espaldas, más allá de las vidrieras, al fondo de la plaza, donde quizás un inmenso rebaño gozara del delicado sol de marzo.&lt;br /&gt;En el teléfono su voz había sonado imperiosa y fría. Su exigencia de una cita en un lugar público antes que en nuestro departamento no podía presagiar nada bueno.&lt;br /&gt;Luego que el mozo se marchara con nuestras respectivas ordenes, me atreví a romper el hielo.&lt;br /&gt;- Y bien, ¿por qué estamos aquí?...&lt;br /&gt;Por primera vez fijó su mirada en mí y, luego de observarme unos instantes con lo que me pareció alternativamente un sentimiento de odio, de resentimiento, o hasta de desprecio, tomó su pequeña cartera y abriéndola extrajo un sobre que puso en medio de la mesa.&lt;br /&gt;Al principio no lo reconocí. La verdad es que no tenía cómo hacerlo. Contemplé aquel pa­pel cuyas desvaídas rosas impresas en una esquina no pude recordar. Lo tomé y extraje el tembloroso papel con la extraña sensación de que se trataba de una carta procedente de otro mundo.&lt;br /&gt;No había data ni lugar del remitente. Sólo comenzaba diciendo:&lt;br /&gt;“Amado Escuti, …”&lt;br /&gt;Levanté los ojos y pregunté con sincero asombro:&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué es esto?... ¿de dónde la sacaste?&lt;br /&gt;- No seas cínico, Misael. No lo niegues.&lt;br /&gt;Su voz sonó hueca e inexpresiva. Su mirada, ahora clavada en mí, sólo expresaba rencor. No podría decir si lo que ella experimentaba fueran celos, despecho o algún otro confuso sentimiento que la hacía recogerse como un caracol herido por las primeras gotas de lluvia ácida.&lt;br /&gt;Volví mis ojos hacia aquella carta dirigida evidentemente a mí. La caligrafía era laboriosa, quizás la tercera o cuarta copia de un original plagado de tachaduras, enmiendas y borro­nes. Lo cual, sin embargo, no había impedido la abundancia de errores ortográficos y gra­maticales. Mientras leía, trataba de recordar o más bien adivinar quién podría ser la remi­tente. El solitario nombre de Maribel que hacía de firma al dorso del pliego no me decía nada y hasta podía ser un nombre falso.&lt;br /&gt;Entre tanto el mozo atendía y cortejaba a Camila.&lt;br /&gt;Hasta cierto punto aquella carta me hacía comprender su decepción y su enfado. Aquella mujer se dirigía a mí como a un amante, sin escatimar adjetivos amorosos y hasta obscenidades que me hacían enrojecer mientras leía.&lt;br /&gt;Pero yo no tenía una amante.&lt;br /&gt;¿Cómo tener una amante después de conocer a Camila?&lt;br /&gt;Aquello era ridículo.&lt;br /&gt;-Mi amor… - le dije. ¿De dónde has sacado esto?&lt;br /&gt;- No me llames “mi amor”, cínico-&lt;br /&gt;El mozo quien por fin se había dignado traer mi café, me sonreía burlón, escu­chando impertinentemente mientras ella me aclaraba que yo sabía perfectamente que la había “ocultado” entre las páginas del monumental The Mammoth Book of Pulp Fiction con la tonta esperanza de que ella, quien aborrecía de aquel género, nunca habría de en­contrarla.&lt;br /&gt;-Perdón, ¿usted no tiene nada más importante que hacer?... El mozo enrojeció al darse cuenta de que lo interpelaba enrostrándole directamente su impertinencia. Evidente­mente no esperaba ser aludido de una forma tan abiertamente hostil, así que, haciendo una ligera venia, se esfumó.&lt;br /&gt;-pero si yo jamás he abierto ese libro en mi vida –protesté.&lt;br /&gt;Pero aquello no era cierto. Tiempo atrás, no recordaba exactamente cuándo, había comenzado su lectura. De hecho, recordaba bastante bien un par de aquellas historias, Fo­rever After de Jim Thompson y So Dark For April de Howard Browne. Acaso la concien­cia de estar mintiendo me forzara a concentrarme en aquel volumen de casi seiscientas pá­ginas, tratando de recordar lo que Camila mencionaba. Estaba seguro, sin embargo, de que al menos cuando yo lo había estado leyendo, aquel sobre no se encontraba entre sus pági­nas. Era, en verdad, algo muy extraño, sin mencionar, claro, el pequeño detalle, que aquel sobre contenía una carta dirigida a mí, de una amante a quien no conocía o, al menos, no recordaba.&lt;br /&gt;-Entonces …¿vas a negarlo todo?-&lt;br /&gt;-Es que no puedo aceptar algo que no entiendo. Todo esto es muy raro.&lt;br /&gt;-¿Raro?, ¿qué tiene de raro?, el noventa por ciento de los hombres son infieles a sus parejas. Algún día tenía que ocurrir.&lt;br /&gt;-No, esto es un terrible malentendido. Yo no te he engañado, te lo aseguro.&lt;br /&gt;-Dios sabe que me gustaría creerte, Misael, pero es imposible.&lt;br /&gt;- ¿Por qué imposible? –protesté sintiendo una especie de vacío en el estómago por­que tal vez comprendía que la situación se me escapaba de las manos- Evidentemente al­guien puso esa carta en aquel lugar…&lt;br /&gt;- Es que no se trata sólo de la carta…&lt;br /&gt;Entonces me di cuenta de golpe que los hermosos ojos de Camila, no expresaban ya despecho ni tristeza, sino una suerte de velado temor. Me pareció incluso que sus pupilas se dilataban y enturbiaban.&lt;br /&gt;-¿aún hay más?&lt;br /&gt;-Ella me llamó.&lt;br /&gt;-…&lt;br /&gt;Mira, es inútil que lo niegues, ella sí te conoce, y muy bien. Me dio detalles… ¿sa­bes?...&lt;br /&gt;-¡Detalles! ¿qué detalles?...&lt;br /&gt;-Detalles íntimos-&lt;br /&gt;Probablemente pensé que aquello no podía estar pasando, era demasiado increíble. Es decir, era creíble para cualquiera, excepto para mí. A menos que me estuviera volviendo loco, yo estaba seguro de no haber mantenido una affaire en los últimos diez años y menos aún con una mujer analfabeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Camila, por favor, probablemente se trata de alguna mujer que conocí hace mu­chos años…&lt;br /&gt;- Ella me dijo dónde guardabas sus cartas…&lt;br /&gt;- ¡¿sus cartas?!...&lt;br /&gt;Entonces Camila abrió nuevamente su cartera y como si se tratara de la chistera de un mago fue extrayendo diversas cartas que depositaba sobre el verde mantel de lino al tiempo que decía…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-ésta estaba bajo el reloj de bronce de la sala… ésta otra, escondida en la vieja radio de tubos que tienes en tu estudio… y ésta… en el bolsillo interior de una campera que no usas desde hace un par de años…&lt;br /&gt;Sentí que me mareaba. Tomé un sorbo de agua y traté de controlar mi respiración. De pronto una idea horrible cruzó por mi cabeza. Y puesto que era una idea tan horrible y dolorosa, supe de inmediato que era la verdad. Camila mentía.&lt;br /&gt;No era pues, el miedo el que dilataba sus pupilas; ni era rencor, ni los celos lo que reflejaban sus bellos ojos, era pura y genuina maldad.&lt;br /&gt;Entonces recordé por qué me resultó familiar aquel sobre con sus desvaídas rosas en el ángulo superior derecho; había visto un atado de ellos en una de las gave­tas de su pequeño escritorio.&lt;br /&gt;Tomé aquella primera carta y volví a leerla. No había consistencia en los errores como suele ocurrir con un verdadero iletrado. Estos más bien parecían deliberada­mente puestos aquí y allá. La laboriosidad de su escritura, bien podía deberse a la necesidad de perfeccionar una escritura que disimulara el propio trazo. Acerqué por último el papel a mis narices; un leve pero diáfano aroma subió hasta mi cere­bro. Pude distinguir las notas principales de melón, mandarinas y lilas, así como los acentos secundarios de lirios del valle y lavanda y, por supuesto, las marcadas notas bases de madera de sándalo, vainilla y musgo. ¿No era éste pues el 360° de Perry Ellis, el aroma favorito de Camila?&lt;br /&gt;-¿y bien?- inquirió ella.&lt;br /&gt;Guardé silencio. Necesita al menos unos segundos para procesar todo aquello.&lt;br /&gt;-No tengo defensa- dije finalmente– acepto mi error.&lt;br /&gt;-supongo que entiendes que para mí esto es el final- Su voz sonaba melodramática. Había lágrimas en sus ojos y su nariz había enrojecido. Buscaba pañuelos desecha­bles en su cartera. Le ofrecí mi propio pañuelo que declinó con un gesto impa­ciente. Finalmente sonó su hermosa nariz y luego enjugó sus ojos cuidando de no arruinar demasiado el maquillaje. Tenía un aspecto de adorable constricción, como si de pronto hubiese enviudado y el dolor la traspasase, doblegando su delicado ser.&lt;br /&gt;- Quisiera pedirte que no vuelvas al departamento- dijo. Puedes ir por tus cosas el próximo fin de semana. Yo no estaré allí.&lt;br /&gt;- ¿Me vas a pedir el divorcio, entonces? –pregunté.&lt;br /&gt;- Dejémosle eso a los abogados- dijo y se levantó. El mozo surgió de entre la pe­numbra y procedió a ayudarla con el abrigo, obsecuente y servil.&lt;br /&gt;-Adiós- dijo- mirándome todavía unos segundos, luego se marchó.&lt;br /&gt;Permanecí allí, respirando aquel aire rancio y sobrecargado del aroma del café. Su silla vacía parecía ahora el símbolo de su abandono. ¿Por qué no decirme simple­mente que ya no me amaba? ¿Para qué inventar aquella farsa de la amante?&lt;br /&gt;Antes de levantarse había guardado todas aquellas cartas apócrifas en su reluciente cartera para enseñarlas, eventualmente, como pruebas de mi infidelidad. ¿A quién? al juez, claro está, en el caso de que yo opusiera resistencia. ¿Y si yo opusiera re­sistencia? ¿Allegaría todas sus pruebas? ¿Comparecería entonces aquella Maribel en el estrado?&lt;br /&gt;Ojalá se tratara de una mujer hermosa, me dije.&lt;br /&gt;Pagué la cuenta y salí a la calle. Todavía quedaba luz natural. Era una noche agra­dable e inconscientemente dirigí mis pasos hacia la gran plaza para integrarme a aquel gran rebaño que gozaba de los últimos rayos del sol.&lt;br /&gt;¿Qué más podía hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;img style="BORDER-TOP-WIDTH: 0px; BORDER-LEFT-WIDTH: 0px; BORDER-BOTTOM-WIDTH: 0px; BORDER-RIGHT-WIDTH: 0px" alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;This work is licensed under a &lt;a href="http://www.blogger.com/%3Ca" rel="license"&gt;Creative&lt;/a&gt; Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 2.0 Chile License.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-4690204669744794414?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/4690204669744794414/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/01/el-ultimo-cafe_3156.html#comment-form' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/4690204669744794414'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/4690204669744794414'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2008/01/el-ultimo-cafe_3156.html' title='EL ÚLTIMO CAFÉ'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-7204085736919101871</id><published>2007-12-04T21:54:00.003-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.339-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gótico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>MARX &amp; ENGELS REVISITADOS</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_CwpheHprTj8/R1bdkoIifRI/AAAAAAAAADA/7IcVrFZZCic/s1600-h/marx&amp;amp;engels.GIF"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140539646008261906" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_CwpheHprTj8/R1bdkoIifRI/AAAAAAAAADA/7IcVrFZZCic/s320/marx%26engels.GIF" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cómo no te vas a acordar de César Díaz. El flaco ese que estudió arquitec&amp;shy;tura con nosotros en la Chile y que después de fue a Estados Unidos y al fi&amp;shy;nal estuvo como diez años en Finlandia. Viste cómo te acuerdas. No, no, si ahora volvió a Santiago. Vive aquí en pleno Centro, en un departa&amp;shy;mento chiquitito frente al Santa Lucía. Sí ahí mismo, ja, ja, ja. De hecho, sale del metro y se mete a su departamento. Está al lado. No, pues, si este cabro se separó hace tiempo. La ex creo que vive en Ecuador o en Jamaica, no me acuerdo. ¡Chucha, y cómo quieres que sepa esas huevadas! Ni idea, viejo, ni idea. Lo qué sí sé es que este flaco no ha cambiado nada. Sí, sigue igual de bueno pal hueveo. Sí, claro, deberías saludarlo. Su teléfono, a ver, esperame un cachito… ya, aquí lo tengo, anota… 26666528. Sí, son cuatro séis. No, pero, yo te llamaba pa contarte otra cosa. No claro, mejor llá&amp;shy;malo tarde, sí, por supuesto. Bueno, si no está con alguna minita capaz que te conteste. Claro, no, sí pues. No, lo que te iba a decir, es que este flaco me contó que el otro día pasó la tarde con la Malú en la píscina de Endesa. ¡Chucha, tampoco te acuerdas de la Malú! Te está llegando el Alzheimer y todavía no cumples los cincuenta, huevón. La Malú Sierra, la chica, pues. Claro, la que fue polola del Felipe Pozo. No me vas a salir ahora con que no te acuerdas del Felipe Pozo. Ah, ya, menos mal. Sí pues, no, me contó que ella lo había ido a buscar en auto. De hecho, me dijo que siempre lo pasa a buscar. Sí, me dijo que habían pasado la tarde en la piscina. Claro, pero hay varias cosas raras. Mira, primero, me dijo que habían estado solos en la piscina. ¿Solos en &lt;em&gt;esa&lt;/em&gt; piscina? ¿No te parece raro? Claro, y además con el calor que ha estado haciendo, ¿cómo no iba a haber más gente? Sí, pues si es una piscina para los funcionarios de la empresa. Lo segundo, y esta huevada sí que es rara, es que me contó que de repente mientras estaban tendidos al sol, la Malú saco de entre las tetas un libro que según ella nunca había leído. ¡Puta madre, el libro era El Manifiesto Comunista! No, si no te cagues de la risa, eso fue lo que me contó. No le estoy poniendo nada, te lo prometo. ¿cómo es posible que la Malú nunca haya leído ese libro?... Comunacha, pues huevón. Si ella y el Felipe eran dirigentes estudiantiles del pe ese. Y ella era todavía más jevi que el Felipe. Me acuerdo que estaba en la brigada "Salvador Allende". Sí, pues. De hecho, le pregunté si me estaba engrupiendo. Des&amp;shy;pués pensé que quizás me estaba contando un sueño, pero no. La cosa es que ella le leía párrafos del manifiesto en voz alta y lo comentaban, cachái… No, como que lo encontraban profético, me decía. La crítica que hace del capitalismo y, sobre todo, de la evolución del capitalismo. Claro, y eso era lo que más los asombraba. El hecho, según me decía César, de que Marx &amp;amp; Engels hayan logrado predecir con tanta claridad el futuro de Chile. Bueno, claro, y también del mundo, se entiende. No, si en ese momento yo lo inte&amp;shy;rrumpí y lo agarré pal hueveo, ¿cachai? No sé, creo que le pregunté si la chica todavía estaba buena. Él se defendió. Me dijo que la consideraba sólo una amiga y que él con las amigas no se metía, ¿cachai?... Así que la historia hasta aquí estaba bien rara, pero lo que pasó después sí que es brígido. De hecho, no habían transcurrido ni cinco minutos desde que colgamos, cuando justo me llama la Katia Manns. No, tú no la conoces. Sí, una amiga del sur. Claro, la Katia y la Malú fueron amigas. No pues, espera… Estabamos en amena charla con la Katia cuando se me ocurre contarle mi conversación con César. ¡Puta madre, no me vas a creer, huevón! La Katia de repente me empezó a agarrar a chuchada limpia… Yo al principio no entendía nada. Así que le pedí que se calmara y que por favor me explicara qué mierda le pasaba. Entonces me lo dijo, ¿cachái?... Yo igual no tenía idea, si hace tan poco que volví también. ¿Cómo iba yo a saber que la Malú lleva muerta más de ocho años?...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Llámalo, llámalo...&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-7204085736919101871?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/7204085736919101871/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/12/marx-engels-revisitados_8730.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7204085736919101871'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7204085736919101871'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/12/marx-engels-revisitados_8730.html' title='MARX &amp;amp; ENGELS REVISITADOS'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_CwpheHprTj8/R1bdkoIifRI/AAAAAAAAADA/7IcVrFZZCic/s72-c/marx%26engels.GIF' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-6167625365716253970</id><published>2007-11-24T15:59:00.003-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.339-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><title type='text'>ESTOY EN OTRA</title><content type='html'>¿cómo te explico?…&lt;br /&gt;pero mejor no te explico&lt;br /&gt;porque si lo hago&lt;br /&gt;abriré un abismo entre nosotros&lt;br /&gt;lo que yo diga tendrá mucho sentido&lt;br /&gt;para mí&lt;br /&gt;mientras que será incomprensible para ti&lt;br /&gt;al final será como cavar la fosa&lt;br /&gt;de nuestra amistad&lt;br /&gt;estoy en otra&lt;br /&gt;porque habitamos mundos paralelos&lt;br /&gt;la misma realidad física&lt;br /&gt;pero en una sintonía diferente&lt;br /&gt;¿me cachai?&lt;br /&gt;cuando tú interpretas mis gestos&lt;br /&gt;siempre te equivocas&lt;br /&gt;por mi parte, yo no sé cómo interpretar&lt;br /&gt;el que siempre te encuentres pegada al techo&lt;br /&gt;o arriba de la pelota&lt;br /&gt;ambos hablamos castellano&lt;br /&gt;pero nuestra palabras significan siempre cosas diferentes&lt;br /&gt;la explicación sólo puede hallarse&lt;br /&gt;en que pisamos el mismo suelo&lt;br /&gt;con zapatos diferentes:&lt;br /&gt;mientras los tuyos dejan una huella profunda&lt;br /&gt;los míos sólo se llenan del polvo de las calles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-6167625365716253970?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/6167625365716253970/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/estoy-en-otra_5570.html#comment-form' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6167625365716253970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6167625365716253970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/estoy-en-otra_5570.html' title='ESTOY EN OTRA'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-5295208645541783531</id><published>2007-11-22T03:20:00.003-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.339-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>LA PRINCE</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A veces recuerdo su piel. Tersa, firmemente adherida a sus músculos y a sus hue­sos. Sabia en dolores, experta en placeres; exigente y ansiosa; pródiga y urgente. Su piel mestiza, exhalando un aroma a aceites de espino, a musgo, a omo, a su sexo. Veo –a tra­vés de la incierta memoria- sus principales cicatrices y algún tatuaje íntimo y obsceno.&lt;br /&gt;¿Estuve enamorado de ella?&lt;br /&gt;Desde luego que sí.&lt;br /&gt;Pero siendo yo un pelusa, ignorante y casi analfabeto, mi idea del amor puede resultar discutible y hasta chocante para las refinadas narices de mis lectores. Habrá quienes la llamen simplemente calentura. En efecto, ¿qué es esto de empezar des­cribiendo la piel de una mujer como si se tratara de un objeto?&lt;br /&gt;De cualquier manera ello importa muy poco porque esta no es una historia de amor. No podría serlo tampoco, puesto que sus protagonistas, salvajes y marginales, nunca cono­cimos sino el lado oscuro de las cosas.&lt;br /&gt;Después de tantos años de laboriosa re­construcción de mi persona, me cuesta aceptar lo que fui y preferiría que los misterios de mi pasado se olvida­ran. Aunque bien sé que ello no es posible. No obstante, se diría que experimento una morbosa ne­cesidad de destruir todas mis máscaras como si algo en mí luchara por recuperar mi antigua identidad.&lt;br /&gt;En el barrio, en la ciudad, en el país donde nací ha imperado siempre la ley del más fuerte. La violencia, en todas sus formas, ha sido parte de nuestra vida cotidiana moldeando nuestro carácter y no es raro que llevemos su impronta en nuestro propio pe­llejo. Siendo apenas un muchachito ya había tenido la necesidad de pelear para mantener el simple status de ser vivo. Y se peleaba casi siempre a muerte por­que se instuía que la vida, en su estado actual o futuro, carecía de toda importancia.&lt;br /&gt;En mi barrio abundaban los monstruos y yo, probablemente, era uno de ellos. Si no el peor, uno bastante feo.&lt;br /&gt;Mirando hacia aquel pasado, no logro recordar a ninguna persona buena que no haya terminado más temprano que tarde en el patio de los callados. Envejecer era difícil en aquel medio. La miseria y la violencia no admitían a los mansos. Y la bondad, huelga decirlo, era un pésimo ejemplo.&lt;br /&gt;Pero, ella rara vez peleaba. En cambio, mandaba a sus hombres, a quienes sub­yugaba con su poderosa inteligencia, con su sangre fría y su refinada maldad.&lt;br /&gt;Los tipos que aquella noche me golpearon y a quienes golpeé, obedecían sus ór­denes. Así lo decían mientras me atizaban sus calculados upercuts en la zona baja. Evi­tando rajarme la cara o patearme los cojones como lo hice yo con más de alguno de ellos. Sin embargo, fue imposible resistirlos, eran demasiados.&lt;br /&gt;Mientras me llevaban amordazado y maniatado en aquella destartalada citroneta que conducían como unos monos, me insultaban y se reían, haciéndome sentir lo afortu­nado que era al estar bajo la protección de su jefa.&lt;br /&gt;Ella era uno de los tantos mitos urbanos. Nadie la conocía, nadie sabía quien era, nadie pronunciaba su nombre. Sin embargo, era temida. Y con razón.&lt;br /&gt;Aquella noche la conocí.&lt;br /&gt;En aquel sótano que más parecía una cueva que una habitación, el suelo de ma­dera recién aserrada estaba húmedo y olía a pino. Una sucia lamparita colgaba del cielo invisible esparciendo una mezquina luz que que no alcanzaba a definir los objetos más lejanos.&lt;br /&gt;Hacia el fondo de aquella catacumba ascendían los peldaños por los cuales me habían arrojado momentos antes.&lt;br /&gt;Por allí descendió ella.&lt;br /&gt;Alta y delgada. El cabello corto cubierto con una suerte de boina vasca. Blusa os­cura y corta que dejaba ver parte de su vientre. Jeans ajustados sujetos por un gran cintu­rón de cuero. La hebilla relumbraba en aquella penumbra mientras se acercaba.&lt;br /&gt;Cuando finalmente estuvo frente a mí, sus ojos buscaron los míos. Permaneció mirándome fijo, hasta que bajé los párpados. Tal vez como un vano gesto de protesta, tal vez para negar el miedo que brotaba de mis pupilas. Cuando los abrí, su mano derecha empuñaba una daga cuya hoja pequeña y brillante me hizo temblar.&lt;br /&gt;Cortó la mordaza y las ataduras de pies y manos, guardando luego el arma y alar­gando su mano hasta tocarme la cara.&lt;br /&gt;-¿Te dieron mucho?- su voz era entre burlona y compasiva.&lt;br /&gt;Me mantuve en silencio.&lt;br /&gt;-¿estás enojado? –sus ojos claros me intimidaban. Y probablemente eso la irri­taba.&lt;br /&gt;-yo te mandé a traer- siguió- si estás enojado es por mi culpa...&lt;br /&gt;-¡vamos, pégame!-&lt;br /&gt;-…-&lt;br /&gt;-se te va a pasar la rabia si me pegas…¡vamos!&lt;br /&gt;-no puedo pegarle a una mujer- le respondí e inmediatamente me di cuenta de la estupidez que acababa de decir.&lt;br /&gt;-ya, macho- se río.&lt;br /&gt;Y antes de que me pudiera dar cuenta me dio una bofetada tan fuerte que me tiró contra el muro. Sentí la sangre en la boca y traté de recuperarme. Avancé un paso y le tiré una mano. Ella quitó la cara velozmente y agarrándome el brazo me puso una llave al tiempo que me enviaba un formidable puntapié en el culo.&lt;br /&gt;Sabía pelear mejor que cualquier hombre.&lt;br /&gt;-eres pa’ la risa- dijo&lt;br /&gt;-ya sé que te saco la chucha así que mejor no sigamos. No quiero hacerte daño.&lt;br /&gt;Tomó una silla y afirmando sus brazos en el respaldo la cabalgó.&lt;br /&gt;¿para qué me trajiste? –dije por fin.&lt;br /&gt;-se me antojó-&lt;br /&gt;-y ya que me viste… ¿me puedo ir?&lt;br /&gt;-te aconsejo que te quedes. Irte ahora puede ser peligroso-&lt;br /&gt;-más peligroso puede ser quedarme por aquí por lo que acabo de comprobar- y al decir esto comencé a caminar hacia los escalones.&lt;br /&gt;Cuando iba a comenzar a subir ella me detuvo.&lt;br /&gt;- Pensé que quizás te interesaría quedarte conmigo-&lt;br /&gt;-¿Es una declaración de amor?-&lt;br /&gt;-sí, es una declaración de amor.&lt;br /&gt;-¿y si digo que no?&lt;br /&gt;-no podría resistirlo- su voz sonó lúgubre- si te vas, me encargaré de que te vayas bien lejos.&lt;br /&gt;Había comenzado a subir pero me detuve. Conocía muy bien aquel sonido metá­lico y pude sentir la bala ingresando a la recámara de percusión. Un escalofrío me sacu­dió desde la nuca hasta el culo.&lt;br /&gt;Me volví. El orificio negro de una beretta me miraba a punto de escupir sus dos onzas de plomo.&lt;br /&gt;-¿te vas?- Sus ojos claros estaban inundados por las lágrimas.&lt;br /&gt;-me quedo- le dije.&lt;br /&gt;Y así comenzó nuestra feliz unión.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-5295208645541783531?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/5295208645541783531/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/la-prince_1999.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/5295208645541783531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/5295208645541783531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/la-prince_1999.html' title='LA PRINCE'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-1436294102138491934</id><published>2007-11-13T23:52:00.004-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.339-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><title type='text'>SIGNIFICA NO Y TAL VEZ NUNCA</title><content type='html'>Quisieras entender&lt;br /&gt;el gesto de esa mano&lt;br /&gt;aboliendo toda expectativa,&lt;br /&gt;su vuelo doloroso;&lt;br /&gt;su gracia casi perfecta&lt;br /&gt;para expresar que no,&lt;br /&gt;y posiblemente nunca.&lt;br /&gt;Buscar el significado&lt;br /&gt;de ese corte feroz&lt;br /&gt;en el cielo de la tarde.&lt;br /&gt;Intentar el significado aproximado&lt;br /&gt;de la vida desarrollada&lt;br /&gt;hasta ese punto,&lt;br /&gt;cuando la fiesta ha terminado&lt;br /&gt;y su mano ya ha rechazado&lt;br /&gt;con un simple gesto tu futuro.&lt;br /&gt;quisieras saber aquí y ahora&lt;br /&gt;no allá y después&lt;br /&gt;que significaba aquella sombra&lt;br /&gt;reclinada sobre su hombro&lt;br /&gt;mientras estúpidamente haces girar las llaves&lt;br /&gt;a la inversa de las agujas del reloj&lt;br /&gt;contra el paso de los días&lt;br /&gt;sabiendo que todo es inútil.&lt;br /&gt;Pero tú todavía no sabes leer&lt;br /&gt;ni escribir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-1436294102138491934?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/1436294102138491934/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/significa-no-y-tal-vez-nunca_755.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1436294102138491934'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1436294102138491934'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/significa-no-y-tal-vez-nunca_755.html' title='SIGNIFICA NO Y TAL VEZ NUNCA'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-3267441562625983688</id><published>2007-11-13T21:00:00.004-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.339-07:00</updated><title type='text'>NO TE LLAMARÉ POR TU NOMBRE</title><content type='html'>:imposible hablar con claridad&lt;br /&gt;cuando la misma realidad es imposible.&lt;br /&gt;:imposible encontrar la combinación exacta de palabras&lt;br /&gt;que abrirían la puerta de tu celda.&lt;br /&gt;pensar en esto es parte del mal&lt;br /&gt;y saberlo, una cuota extra de dolor.&lt;br /&gt;Sólo mencionar entonces&lt;br /&gt;las cosas que me importan:&lt;br /&gt;el suave viento que refresca&lt;br /&gt;el paisaje calcinado,&lt;br /&gt;la lluvia que cae tras el largo verano&lt;br /&gt;sobre las calles desiertas de la ciudad natal&lt;br /&gt;El dolor de saber que no existes&lt;br /&gt;o de que si existes no supe encontrarte;&lt;br /&gt;de que quizás huiste de mí&lt;br /&gt;e hiciste bien.&lt;br /&gt;como el verano que quema las hojas y la hierba&lt;br /&gt;hubiera quemado tu dulzura&lt;br /&gt;:la mirada abierta de tu rostro&lt;br /&gt;hubiera ensombrecido.&lt;br /&gt;porque llevo la maldad&lt;br /&gt;que mi especie ha heredado&lt;br /&gt;y soy un animal enfermo&lt;br /&gt;que no puede sino amar&lt;br /&gt;el áspero viento del otoño&lt;br /&gt;y la lluvia que borra mis huellas del sendero.&lt;br /&gt;:la evidencia de un regreso&lt;br /&gt;al primer día&lt;br /&gt;:al origen del mal.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-3267441562625983688?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/3267441562625983688/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/no-te-llamare-por-tu-nombre_800.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3267441562625983688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3267441562625983688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/no-te-llamare-por-tu-nombre_800.html' title='NO TE LLAMARÉ POR TU NOMBRE'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-3702167997100919234</id><published>2007-11-11T00:45:00.004-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.339-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><title type='text'>DESPUÉS DE LEER A POUND</title><content type='html'>después de leer a Pound&lt;br /&gt;me refugié durante un año&lt;br /&gt;en la biblioteca municipal&lt;br /&gt;con la esperanza de leer a los clásicos&lt;br /&gt;pero tuve que conformarme&lt;br /&gt;con el reader´s digest&lt;br /&gt;y con las inquietantes noticias&lt;br /&gt;del periódico local.&lt;br /&gt;se esperaba un nuevo ataque de michimalonco&lt;br /&gt;y el editor se preguntaba alarmado&lt;br /&gt;si la ciudad se encontraba preparada&lt;br /&gt;para un nuevo incendio masivo.&lt;br /&gt;desde mi sillón en la sala de lectura&lt;br /&gt;podían verse los cerros circundantes&lt;br /&gt;azotados perpetuamente por la lluvia y el viento.&lt;br /&gt;entonces descubrí que mi mente&lt;br /&gt;mostraba una peligrosa propensión&lt;br /&gt;a quedarse en blanco&lt;br /&gt;mientras en el centro de aquella blancura&lt;br /&gt;se mostraban a intervalos irregulares&lt;br /&gt;las dos eles de mi nombre.&lt;br /&gt;esto es algo en lo que el maestro Pound no pensó –me dije&lt;br /&gt;debo anotarlo&lt;br /&gt;pero no tuve el valor de coger la pluma.&lt;br /&gt;en tanto, la señorita Gerda Von Appen&lt;br /&gt;con su amabilidad característica&lt;br /&gt;me trae una tacita de café de cebada&lt;br /&gt;y me pregunta si no me interesaría leer&lt;br /&gt;algo en alemán&lt;br /&gt;algo como qué -le pregunto-&lt;br /&gt;oh, un libro impresionante que acabo de terminar -responde ella-&lt;br /&gt;se llama mein kampf.&lt;br /&gt;agradezco su gentileza y me vuelvo a sumergir&lt;br /&gt;en la tinta del periódico&lt;br /&gt;el editor llama a los vecinos a formar&lt;br /&gt;el primer cuerpo de voluntarios de la ciudad&lt;br /&gt;mientras un remalazo de lluvia golpéa el ventanal&lt;br /&gt;vagamente comprendo que se trata de una pesadilla&lt;br /&gt;por eso no puedo levantarme&lt;br /&gt;y mi mente se pierde en una página vacía&lt;br /&gt;en cuyo centro deslumbrante&lt;br /&gt;el viejo rostro de Pound parece sonreir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-3702167997100919234?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/3702167997100919234/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/despues-de-leer-pound_219.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3702167997100919234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3702167997100919234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/despues-de-leer-pound_219.html' title='DESPUÉS DE LEER A POUND'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-4691450242936114644</id><published>2007-11-06T13:10:00.004-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.339-07:00</updated><title type='text'>SONETO IV</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;En que se describe la crueldad de los poetas &lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;ante las naturales y simples bondades del mundo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: left"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Del vano aire que surge de la nada&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;tendríamos compuesta la cabeza&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y la parte del pecho develada&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;mostraría la llama fiera que no besa&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;sino llaga y al final todo destruye&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;hasta el legítimo deseo de otra vida&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;más pródiga en afectos y virtudes&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;hasta con moros y cristianos compartida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;En el ínfimo paréntesis que vivimos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;destruimos la casa que habitamos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;la gracia de cantar no nos permitan&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;intolerancia contra quienes maldecimos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;el ámbito sagrado en que cenamos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;pues las tinieblas, no la lumbre, nos excitan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-4691450242936114644?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/4691450242936114644/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/soneto-iv_2618.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/4691450242936114644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/4691450242936114644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/soneto-iv_2618.html' title='SONETO IV'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-5574111626285135576</id><published>2007-11-04T15:14:00.004-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.340-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><title type='text'>ESTÁBAMOS EN 1975...</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;estábamos en 1975…&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-size:14;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;me ponía sentimental&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y bajaba al sótano&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;al principio sin saber lo que hacía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;las ratas despejaban el área &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y empleaban sus agudos sentidos a fondo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;para escapar del peligro&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;pero yo no tenía intención de matarlas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;yo solamente buscaba algo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;que al parecer se encontraba en aquellas profundidades.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;pero en realidad no sabía lo que era.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;por eso me sentaba allí &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;sentimental&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;entre los trastos viejos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;entre latas de pintura resecas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;entre cajas y baúles&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;respirando los rancios olores del pasado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;que parecían actuar como un veneno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;recordaba entonces viejas canciones de Los Gatos &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;de Los Iracundos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;de los Blue Splendor&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;sintiendo una vaga tristeza&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;a la que se mezclaba&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;como un polvillo un tanto pegajoso&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;la felicidad de otra época&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;en la que no me preocupaba de escribir&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y era considerablemente menos tonto&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;en la que tenía menos ropa&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y no me gustaban mis zapatos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;me acojonaba pensar que quizás&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;no era lo suficientemente europeo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;como para dedicarme al cultivo de la poesía &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;o de las ciencias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;allí&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;tendido entre los cadáveres desmembrados&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;de los maniquíes&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;yo solía dejar que la melancolía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;hiciera estragos en mi corazón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;quizás entonces me estaba convirtiendo en poeta&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;e incapaz de darme cuenta del peligro&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;no me fue posible detener aquel proceso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;un extraño impulso me hacía estar allí&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;en las tinieblas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;como si supiera que algo muy jodido&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;terminaría por pasar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;entre tanto las ratas decidían qué hacer conmigo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;porque para ellas la situación era confusa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;en ese momento sin embargo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;haciendo un gran esfuerzo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;yo me recogía&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;procediendo a subir los escalones &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;que conducían a la superficie&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;a algún lugar entre el salón y la cocina&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;desde donde reptaba hasta mi sillón favorito&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;en espera de las noticias de teletarde.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;desde diversos angulos &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;hubiera podido verse mi figura sentimental&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;a través de las altas ventanas de aquella casa solariega&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;donde la enfermiza luz del atardecer&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;terminaba siempre por desgarrarme las entrañas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;papá y mamá, sin embargo, lo tenían todo claro&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;para ellos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;simplemente se trataba de salir a la calle &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y pelear.&lt;/span&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-5574111626285135576?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/5574111626285135576/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/estabamos-en-1975_2653.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/5574111626285135576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/5574111626285135576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/estabamos-en-1975_2653.html' title='ESTÁBAMOS EN 1975...'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-1628291847320240168</id><published>2007-11-03T20:48:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.340-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><title type='text'>SIEMPRE ME OCULTO PARA LLORAR</title><content type='html'>Siempre me oculto para llorar&lt;br /&gt;en habitaciones privadas si es posible.&lt;br /&gt;en el ropero entre los trajes de mis padres.&lt;br /&gt;tras los rododendros y los rosales&lt;br /&gt;de la quinta de mis abuelos.&lt;br /&gt;cerca de la via ferrea después de saludar a los pasajeros del tren rápido.&lt;br /&gt;herido entre las zarzamoras.&lt;br /&gt;en medio de un bosque poblado de tarántulas y chucaos.&lt;br /&gt;en el baño del colegio durante la clase de química.&lt;br /&gt;encaramado en el guindo que hay en el patio de mi casa.&lt;br /&gt;durante la primera guardia&lt;br /&gt;mientras el soldado Mayorga, mi compañero, duerme plácidamente.&lt;br /&gt;al manejar tarde a casa después del trabajo.&lt;br /&gt;apoyando la cara contra la gélida ventanilla del bus&lt;br /&gt;de vuelta a la ciudad en la que tú ya no vives.&lt;br /&gt;en mi departamento vacío entre los vapores de la pintura fresca&lt;br /&gt;justo antes de entregar las llaves porque me voy para siempre.&lt;br /&gt;en mi oficina de Esslinger Hall a las tres de la mañana&lt;br /&gt;mientras te escribo un email que nunca responderás.&lt;br /&gt;mientras camino solo a medianoche por Sutton Square&lt;br /&gt;hacia East End sin saber qué diablos hacer.&lt;br /&gt;sin saber por qué para qué cuándo dónde.&lt;br /&gt;lloro.&lt;br /&gt;y escondo de otros animales&lt;br /&gt;mis lágrimas indecentes.&lt;br /&gt;inexplicables tal vez pero quemantes como brasas.&lt;br /&gt;y sólo me gustaría saber&lt;br /&gt;si ésto tiene alguna solución&lt;br /&gt;o ya es muy tarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-1628291847320240168?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/1628291847320240168/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/siempre-me-oculto-para-llorar_3692.html#comment-form' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1628291847320240168'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1628291847320240168'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/siempre-me-oculto-para-llorar_3692.html' title='SIEMPRE ME OCULTO PARA LLORAR'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-8210218017213330435</id><published>2007-11-01T01:26:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.340-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Vida Después De Neruda'/><title type='text'>LA MUERTE ES GRANDE</title><content type='html'>uno de mis primeros poemas&lt;br /&gt;atacaba a la junta militar&lt;br /&gt;posiblemente no era un poema político&lt;br /&gt;sino simplemente un lamento&lt;br /&gt;ante lo que se nos venía encima.&lt;br /&gt;no se conocían entonces&lt;br /&gt;más que los primeros crímenes&lt;br /&gt;el peor de los cuales&lt;br /&gt;era para mí&lt;br /&gt;el toque de queda.&lt;br /&gt;recuerdo vagamente&lt;br /&gt;que mencionaba&lt;br /&gt;cañones&lt;br /&gt;pólvora&lt;br /&gt;muerte&lt;br /&gt;flores&lt;br /&gt;primavera&lt;br /&gt;y creo que el final era muy bueno&lt;br /&gt;(los finales siempre han sido mi especialidad)&lt;br /&gt;sin embargo nadie entendió nada&lt;br /&gt;excepto que era “bonito”.&lt;br /&gt;la densidad metafórica de aquel texto&lt;br /&gt;hizo que aquellas nobles almas profesoriles&lt;br /&gt;se enredaran en los sonidos y colores&lt;br /&gt;hábilmente mezclados por mí&lt;br /&gt;no para despistar&lt;br /&gt;sino simplemente&lt;br /&gt;porque provenían de un genuino despistado&lt;br /&gt;que atribuía dones tan raros como la inteligencia&lt;br /&gt;a todos sus mayores.&lt;br /&gt;mi poema fue seleccionado&lt;br /&gt;para leerse en la ceremonia del lunes&lt;br /&gt;y yo – que por aquel entonces&lt;br /&gt;ya solía entonar mis canciones ante públicos masivos&lt;br /&gt;como los del festival de los paraguas-&lt;br /&gt;temblaba como lo que era:&lt;br /&gt;un tímido colegial.&lt;br /&gt;leí pues como si cantara&lt;br /&gt;ante mis compañeros&lt;br /&gt;grandes y pequeños&lt;br /&gt;marcialmente formados ante la gloriosa enseña nacional.&lt;br /&gt;dos o tres estaban en el secreto&lt;br /&gt;y esperaban verme arrestado&lt;br /&gt;o por lo menos “suspendido”.&lt;br /&gt;pero nada de eso ocurrió&lt;br /&gt;el primero en darme la mano y felicitarme&lt;br /&gt;fue el interventor militar del colegio&lt;br /&gt;un capitán de carabineros&lt;br /&gt;de quien todavía recuerdo el apellido&lt;br /&gt;luego se apresuró a abrazarme la “vieja” de castellano&lt;br /&gt;quien a sus veintisiete años me amaba sin ninguna esperanza.&lt;br /&gt;me felicitó también el correctísimo señor Véliz&lt;br /&gt;director de nuestra noble institución&lt;br /&gt;insistiendo en que el poema debía publicarse en el diario mural&lt;br /&gt;donde se mantuvo hasta que aquel papel no libre de ácido&lt;br /&gt;se anduvo poniendo amarillento.&lt;br /&gt;el poeta sin embargo se sintió decepcionado&lt;br /&gt;y fuese a recluir a las ruinas de un colegio vecino&lt;br /&gt;donde gran parte de la biblioteca había sido abandonada&lt;br /&gt;y los volúmes empastados yacían desperdigados por el suelo.&lt;br /&gt;allí entre los escombros de aquel edificio que parecía recien bombardeado&lt;br /&gt;sentado sobre los peldaños de una escalera que conducía directamente&lt;br /&gt;al cielo azul de la mañana&lt;br /&gt;trataba de leer un poema en uno de aquellos libros abandonados.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Der Tod ist gross&lt;br /&gt;wir sind die seinen,&lt;br /&gt;lachenden munds&lt;/em&gt; - decía -&lt;br /&gt;&lt;em&gt;wenn wir uns mitten im leben meinen&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;wagt er zu weinen&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;mitten in uns.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;y tenía razón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-8210218017213330435?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/8210218017213330435/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/la-muerte-es-grande_819.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/8210218017213330435'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/8210218017213330435'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/11/la-muerte-es-grande_819.html' title='LA MUERTE ES GRANDE'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-5797251518158082461</id><published>2007-09-04T20:10:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.340-07:00</updated><title type='text'>Elegía para Coco López</title><content type='html'>Ante la florecida tumba del mejor amigo de mi amigo&lt;br /&gt;No puedo sino sentir el aliento de la muerte&lt;br /&gt;Que mece delicadamente los yuyos y la menta.&lt;br /&gt;Su eterno vacío me da en los ojos&lt;br /&gt;Y en los girones del alma que me queda&lt;br /&gt;En el corazón también, seguro&lt;br /&gt;Aunque no sé exactamente donde su vacío duele más&lt;br /&gt;Un pequeño hermano que ya no corre&lt;br /&gt;Ni deambula, ni se expresa, ni exige su puesto a la hora de cenar&lt;br /&gt;Tampoco experimenta celos ya más&lt;br /&gt;Su sueño es más pesado que nunca&lt;br /&gt;Y ya no para la oreja&lt;br /&gt;Justo antes de que alguien golpée la puerta principal&lt;br /&gt;Y entonces ya no puede dar sus bienvenidas&lt;br /&gt;Sus saltos y su lenguaje que aprendimos&lt;br /&gt;Y que nunca empleamos.&lt;br /&gt;Su presencia tan vivaz nos obliga a imaginarlo&lt;br /&gt;En otro patio, en otra cocina&lt;br /&gt;Cerca de otra radio a transistores&lt;br /&gt;Que le trae nuestras nuevas&lt;br /&gt;Y una dulce canción que lo adormece&lt;br /&gt;Y le dice que todo está bien&lt;br /&gt;Que el tiempo ya no existe&lt;br /&gt;Aunque existe el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ardmore, Septiembre 4 de 2007&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-5797251518158082461?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/5797251518158082461/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/09/elegia-para-coco-lopez_18.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/5797251518158082461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/5797251518158082461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/09/elegia-para-coco-lopez_18.html' title='Elegía para Coco López'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-7739204863291998067</id><published>2007-05-06T09:56:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.340-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>MICHELLE, MA BELLE</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Michelle piensa que estoy de su lado.&lt;br /&gt;¿Yo de su lado?… Ni cagando, ¿sabes? Antes quizás pude estar de su lado, pero antes Michelle no era ni parecida a la (corrijo: “a lo”) que es ahora. Porque Michele es de aquel tipo de minas que suelen sufrir esos procesos de trasformación acelerados que dan vértigo. O sea, del tipo de mina que conoces un verano queriendo tirar en cualquier parte; en la playa, en el auto, en la cocina, en el jardín, en el balcón, en el ropero… y que aparece al verano siguiente vestida de traje, con el pelo recogido en un tomate, no queriendo ni oír hablar del falo. O sea, ¿quien chucha entiende nada? Metamorfosis, mutación, transmutación, regeneramiento, conversión… Tú ponle nombre. O, el caso inverso, la niña de papá que al comienzo del otoño caminaba todavía sobre nubes de rosado algodón y que de repente te la encuentras en una fiesta de fin de año mordiéndote una oreja y agarrándote la pija como si siempre hubiera sido una puta.&lt;br /&gt;Para mí es un misterio. Aunque, a decir verdad, un misterio que me importa un comino.&lt;br /&gt;Esos golpes de timón, esos cambios de piel, esas re-invenciones de sí mismas a los que algunas minas son adictas, y que comienzan siendo un patético truco para auto-engañarse, terminan por impornérsenos a todos. Cómo si fuera natural que con un nuevo peinado, un nuevo estilo y un nuevo ropero se produzca el milagro de una nueva persona. Sólo algunos mortales que las rodean parecen sorprenderse, la mayoría termina por resignarse ante lo absurdo.&lt;br /&gt;Porque lo absurdo es la sustancia del mundo.&lt;br /&gt;Ya lo decía mi venerable abuelo Sa'id Al Mirayah a quien Alá El Magnífico bendiga entre los suyos.&lt;br /&gt;Michelle piensa que estoy de su lado. Pero no. No podría.&lt;br /&gt;Esta Michelle que hoy ha venido a interpelarme ha sufrido severas transformaciones. Mutaciones de piel y de cerebro. Ha atravesado procesos cuya espantosa complejidad han borrado todo vestigio de lo amado. Su sonrisa pop, sus lentes rosados, su cabellera rubia hasta la cintura, la letra de Misery que no pudo recordar.&lt;br /&gt;Pero, visto de otro modo, soy yo el que no madura. Soy yo el que espera que el tiempo no sea lo que es y que no se haya llevado, junto con los cabellos de Michelle, aquello que creí, que creo todavía, era incorruptible y eterno.&lt;br /&gt;Michelle piensa que estoy de su lado. Pero Michelle ya no es Michelle.&lt;br /&gt;Y yo todavía soy el mismo.&lt;br /&gt;Es horrible.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-7739204863291998067?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/7739204863291998067/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/05/michelle-ma-belle_274.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7739204863291998067'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7739204863291998067'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/05/michelle-ma-belle_274.html' title='MICHELLE, MA BELLE'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-283178276722335576</id><published>2007-04-22T15:38:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.340-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>UNA PELOTA DE GOMA AZUL CON ESTRELLAS</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tal vez había reñido con mi abuela o estaba aburrido o deprimido, no sé. Lo cierto es que bajé el empinado camino de grava hasta la playa e ingresé al gran cobertizo donde mi abuelo construía un bote velero.&lt;br /&gt;Me gustaba estar allí. El olor a madera cepillada, a brea y a pintura fresca me hacían imaginar aventuras en islas distantes y desconocidas. Además, el sólo ver como construían aquel gran bote, era ya, de por sí, algo fantástico. No era la primera vez que estaba allí, por cierto, pero siendo un escolar y teniendo que ayudar a mi abuela en casa, no se me permitía ir con mucha frecuencia.&lt;br /&gt;Había, además, otra razón. A mi abuela no le gustaba que aprendiera malas palabras en compañía de los pescadores. Esta era, desde luego, un prevención irrisoria porque el lugar donde uno aprendía las palabras más soeces y los peores insultos no era áquel, sino precisamente la escuela. Y a esas alturas, -el quinto año de primaria- dudo de que ya no los supiera todos.&lt;br /&gt;Aquella tarde, sin embargo, mi abuelo se encontraba solo. El bote estaba casi terminado y había que esperar a que se secara la primera mano de pintura.&lt;br /&gt;El viejo liaba meticulosamente un cigarro. Sus manos grandes y callosas, manchadas de pintura y barniz, poseían una delicadeza impensada. Finalmente terminó pasándole el ápice de la lengua para pegar el fino papel de su “pucho”. Cerró sin prisa la bolsa de tabaco de cuero y guardó el pequeño librillo “Payá &amp;amp; Miralles” que ostentaba la figura de un gallo.&lt;br /&gt;Todos los objetos de mi abuelo ejercían en mí un embrujo extraordinario, del mismo modo que los objetos domésticos o las chucherías de mi abuela me producían la más grande indiferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Acompáñame, hijo - me invitó mientras encendía su cigarrillo.&lt;br /&gt;Salimos al pequeño muelle adosado al cobertizo y nos sentamos en los escalones, casi al borde de las aguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te retó la abuela? – La pregunta llegó después de una larga pausa, - ....-&lt;br /&gt;- No le hagas caso- me dijo, conciliador.&lt;br /&gt;- ¿Por qué? –&lt;br /&gt;- Pues, porque ella te quiere muchísimo y tú también a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que fue entonces cuando le pregunté cuánto tiempo la conocía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Toda la vida – respondió mientras ponía su mano grande y pasada sobre mi hombro.&lt;br /&gt;- Ya van a hacer casi cuarenta y seis años- precisó.&lt;br /&gt;-Eras muy joven en aquel tiempo, entonces- le dije.&lt;br /&gt;- No tanto, en aquel tiempo ya tenía 24 años y me iba a casar. Me acuerdo que aquel verano, cuando la conocí, salíamos todos los días muy temprano a pescar y en las tardes vagabundeaba por la playa hasta la noche cuando me encontraba con mi novia.&lt;br /&gt;El abuelo sabía cómo despertar mi curiosidad. Y lo hacía con una sutileza encantadora, como si en realidad no quisiera distraerme con sus historias y, a veces, cuando notaba que mi interés había llegado al máximo, comenzaba a intercalar detalles absurdos, lesionando grosera y deliberadamente la verosimilitud de su relato. Hasta que yo le reclamaba. Entonces se reía y me decía con sus ojos oscuros, cargados de malicia:&lt;br /&gt;¡Caramba, qué no lo dejen mentir tranquilo a uno!&lt;br /&gt;Lo hacía tal vez para prevenirme de mi excesiva inocencia. Y aquello me irritaba, claro. Porque yo, a esa edad, era demasiado serio para entrar en semejantes juegos. Como la mayoría de los jóvenes, todavía no había desarrollado el sentido del humor, el cual, como se sabe, aparece muy tardíamente en la vida.&lt;br /&gt;De todos modos, aprendí a escuchar las historias del abuelo con cierta suspicacia. Atento siempre a que surgieran detalles escandalosamente irreales. Hecho que parecía agradarle porque le proveía un motivo para sorprenderme con sutiles lazos y secretas trampas que yo era incapaz de advertir.&lt;br /&gt;Así fue como aquella tarde continuó fumando apasiblemente y contándome que...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Un día, mientras me encontraba tendido en la arena leyendo un libro de mecánica que me había prestado mi hermano, me llegó un pelotazo en la cabeza. Bueno, un pelotazo es ponerle mucho, me golpeó la cabeza una pelota de goma. Cuando me paré para buscar al causante del ataque, no vi a nadie. Miré en todas direcciones pero no vi a nadie. Aquello me pareció muy extraño, pero me dije que quien quiera haya sido, tendría que aparecer tarde o temprano a reclamar su pelota.&lt;br /&gt;No fue así, sin embargo. Y me quedé con la pelota. Era una de aquellas de goma azul con estrellitas. La pelota de una chica, de eso no había duda, porque los muchachos usábamos las de cascos, mientras que las muchachas usaban aquellas para jugar a “las naciones” y a otros juegos de mujeres.&lt;br /&gt;Pero, la propietaria sencillamente no apareció, de manera que me llevé la pelota a casa. Me preguntaba por qué la muchacha no se atrevería a ir por ella. Posiblemente porque aquella era una playa muy solitaria y aquella tarde especialmente, no andaba nadie, excepto yo y, naturalmente, ella. Quizás tuvo miedo de mí. O quizás estaba muy avergonzada. No lo sabía.&lt;br /&gt;También era posible que se tratara de un muchacho y que, precisamente por ello, no se animara a reclamar. ¿Qué hacía un chico con una pelota de mujer, eh?&lt;br /&gt;De todas maneras me intrigaba su forma tan rápida de desaparecer. En aquella playa había algunas rocas de regular tamaño y uno o dos árboles no muy grandes. Es posible que se haya ocultado tras ellos.&lt;br /&gt;En cualquier caso, tomé la costumbre de llevar aquel lindo balón todas las tardes que iba para allá. Lo dejaba allí al lado mío, por si la propietaria o el propietario cobraban el valor suficiente para ir a recuperarlo.&lt;br /&gt;Y una de aquellas tardes apareció una chiquilla. Pero no a recuperar el balón, sino que se acercó a pedirme un favor.&lt;br /&gt;- Hola, ¿sabes nadar?...&lt;br /&gt;- Claro que sí – le respondí- ¿tú no?...&lt;br /&gt;- Sí, un poquito. La verdad, no mucho- respondió con timidez.&lt;br /&gt;- ¿pero por qué preguntas?&lt;br /&gt;- Es que mi flotador se fue muy lejos y no me atrevo a ir por él. Entonces pensé que quizás tú podrías ayudarme…&lt;br /&gt;- Claro que sí. No te preocupes. Le dije.&lt;br /&gt;Rescaté su flotador y se lo di. En aquel momento no pensé que ella fuera la propietaria del balón de goma. La invité a sentarse y charlamos.&lt;br /&gt;Era una chica muy linda. Tenía unos ojos verdes luminosos y unas manos largas y finas. Su cabello era oscuro y su piel muy blanca. Y olía muy bien.&lt;br /&gt;-¡Qué rico hueles!- le dije - ¿Qué te echas?...&lt;br /&gt;- Baby Lee - es que es una colonia de bebés, me explicó.&lt;br /&gt;Y al decirlo vi que tenía las mejillas encendidas. Se me ocurrió preguntarle la edad, pero, aparte de que me pareció de mal gusto, estuve seguro de que me mentiría. Me pareció, sin embargo, que no tendría más de 12 años, cuando más 13.&lt;br /&gt;Pasamos aquella tarde bromeando y muy a gusto el uno con el otro. Cuando llegó la hora de retirarnos, le di la mano pero ella se acercó y me dio un beso en la mejilla. Como si se arrepintiera de su audacia se volvió rápidamente y echó a andar. Sin embargo, al cabo de dar algunos pasos se volvió y me dijo:&lt;br /&gt;- me encanta estar contigo -&lt;br /&gt;Luego se echó a correr.&lt;br /&gt;Naturalmente se lo conté a mi novia y ella inmediatamente quiso conocerla. Me di cuenta en ese momento que no sabía el nombre ni ningún otro dato relevante sobre mi pequeña amiga.&lt;br /&gt;El día siguiente fue un día tormentoso y nublado. No por ello dejé de ir a la playa y de llevar conmigo aquella pelota azul.&lt;br /&gt;Cuando llegué, vi que mi nueva amiga caminaba entre el marullo de las olas. El viento soplaba reciamente y desordenaba su pelo. Llevaba su flotador en un brazo y un pequeño bolso en el otro. La saludé desde lejos y ella levantó la mano del bolso. Después corrió hacia mí y me abrazó. Sentí una gran ternura y supe en ese momento que la querría siempre. Aunque pensé tal vez, vagamente, que aquello era un error. Era sólo una chiquilla y quizás se estaba enamorando.&lt;br /&gt;Así que le hablé de Ester. Hablé largamente y con gran entusiasmo de nuestros planes de matrimonio, de cuánto nos queríamos, de cómo estaba ahorrando para nuestra casa, hasta que me di cuenta de que ella no me escuchaba. Miraba a los lejos, hacia las islas al otro lado del río, abstraída y con un ligero aire de impaciencia.&lt;br /&gt;Le pregunté su nombre.&lt;br /&gt;- No me gusta mi nombre- respondió.&lt;br /&gt;- Aún así quiero saberlo- insistí.&lt;br /&gt;- mejor dame un nombre tú-&lt;br /&gt;Comprendí que una de sus cualidades era la determinación. O visto de forma negativa, la terquedad. No quise discutir. Pensé en un bonito nombre, un nombre que le hiciera justicia.&lt;br /&gt;-¿que tal "Mariel"?&lt;br /&gt;- ¿"Mariel"? Sí, me gusta.&lt;br /&gt;-Muy bien, si así lo quieres de ahora en adelante te llamarás Mariel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento mi abuelo se detuvo y me miró, preguntándome:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No te estaré aburriendo con mi historia?...&lt;br /&gt;- Para nada - le respondí. ¿pero qué pasó con Mariel? ¿Se enamoró de ti, entonces?&lt;br /&gt;- Se enamoró, sí. ¿oye, por casualidad no te fijaste cómo se llama el bote que estoy terminando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me lo quedé mirando con expectación. La verdad es que no había puesto atención en ese detalle. Me levanté y corrí al cobertizo.&lt;br /&gt;Efectivamente, el nuevo bote se llamaba “MARIEL”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví al lado de mi viejo. Estaba sorprendido. Pero él se limitó a sonreír enigmáticamente mientras me guiñaba un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y entonces Ester…?- pregunté tímidamente.&lt;br /&gt;- Vamos por parte. Vamos por parte… musitó él. La vida está llena de cosas raras e inesperadas. Malas y buenas. Ya vas a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no supe si aquel “ya vas a ver” me lo dijo por los acontecimientos que se aprestaba a contar o por lo que me pasaría a mí en mi vida futura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, pasaron los días y cada vez que iba a la playa, allí estaba Mariel, fielmente esperándome. Conversábamos largas horas y creo que llegamos a conocernos muy bien. Uno de esos días llegó incluso a confesarme su verdadero nombre. Se llamaba Ester, como mi novia. Creí comprender, sin que me lo explicara, el verdadero alcance de su disgusto.&lt;br /&gt;Me contó que por las mañanas iba a la escuela. La llevaba su abuela en un destartalado Ford T y luego regresaba río abajo en la “Duby” a eso de la 1:30. La escuela le resultaba aburrida y me decía que cada vez que el viejo automóvil se negaba a partir, y su abuela tenía que resignarse a que faltase a clases, ella no disimulaba su alegría. No obstante, era una muy buena estudiante.&lt;br /&gt;Vivía al otro lado del río Tornagaleones en una antigua casa construida por su bisabuelo, un tal Hans Bauer de quien se dice que llegó a la zona a fines de siglo XIX y que fue rechazado por la comunidad germana local luego de casarse con una araucana; su bisabuela. Según me dijo, ésta no era en realidad tan araucana, sino apenas una chilena de un vago ascendiente vasco. Pero, en realidad, para los alemanes de la época había muy poca diferencia.&lt;br /&gt;Mariel coleccionaba todo tipo de conchas. Así que se alegraba muchísimo cuando yo le llevaba algún nuevo ejemplar. No era una simple aficionada. Sabía mucho del tema y me maravillaba explicándome detalles asombrosos sobre aquellos moluscos.&lt;br /&gt;No era muy hábil en el agua, pero si una excelente bogadora.&lt;br /&gt;Alguna de aquellas tardes me invitó a subir a su bote de remos y nos alejamos hasta llegar a una zona pantanosa donde crecían algas de agua dulce, nenúfares y cañas. Se sentía allí el chapotear de los coipos, el aleteo de los patos salvajes y el sigiloso desplazamiento de los cisnes de cuello negro. “Este es mi paraíso”. Recuerdo que dijo mientras sus ojos verdes se iluminaban con apasionada intensidad.&lt;br /&gt;Y siempre me pedía que la abrazara. Y siempre quería escuchar latir mi corazón.&lt;br /&gt;Pero a veces, muchas veces, sus ojos se llenaban de lágrimas, sin que yo pudiera entender exactamente qué era lo que la entristecía. Entonces, al notar mi preocupación, sonreía y me decía que estaba feliz; que era feliz.&lt;br /&gt;Hasta que en algún momento, Ester, mi novia, comenzó a acompañarme a la playa. Tal vez habían cambiado el sistema de turnos en su trabajo, no lo recuerdo, lo cierto es que pudo disponer de algunas tardes libres. A ella le encantó desde un primer momento Mariel, sin embargo, no estoy seguro de que el sentimiento haya sido recíproco.&lt;br /&gt;Pero Ester, que ya tenía 25, se reía de los celos de Mariel y la abrazaba y la obligaba a jugar con aquella pelota azul con estrellas.&lt;br /&gt;Pero Mariel, parecía siempre contrariada por su presencia. Y no podía evitar contradecirla y corregirla a menudo. Ester, era una chica trabajadora, sin grandes estudios ni inclinaciones intelectuales, de manera que Mariel, que era muy inclinada a la lectura y poseía una gran inteligencia, podía, si quería, dejarla callada. Pero Ester no le hacía caso y, contrariamente a lo esperado, se admiraba y exclamaba:&lt;br /&gt;¡Pero cuánto sabe esta chica! ¡Vamos a tener que cuidarla para que no se la rapten los rusos! Y se reía con esa hermosa risa que siempre tuvo.&lt;br /&gt;“Está celosa”, me decía luego, “pero ya se le va a quitar”. “A su edad, una es así.”&lt;br /&gt;Y por delicadeza, evitaba besarme frente a ella.&lt;br /&gt;Sin embargo, una tarde nuestra querida Mariel, disgustada por algo que entonces no comprendimos, se adentró en las aguas del río y desapareció de nuestra vista. Corrí en su rescate con el corazón en vilo. Afortunadamente, logré sacarla de las aguas justo a tiempo.&lt;br /&gt;Y en la playa, mientras la reanimábamos, me preguntaba por qué habíamos dejado que las cosas llegaran hasta este punto. Me sentí culpable por haber jugado con ella permitiendo que imaginara cosas imposibles. Pero en ese momento, y cómo suele ocurrir tan a menudo en la vida, no fui capaz de reconocer toda la verdad.&lt;br /&gt;Tras dejarla en su casa y explicar a su abuela que había sufrido un accidente, Ester y yo volvíamos inmersos en un incómodo silencio para al cabo despedirnos sintiendo un extraño peso en el corazón.&lt;br /&gt;Aquella noche me hice el propósito de no volver más a aquel lugar.&lt;br /&gt;No sabía lo que hacía, desde luego. No, hasta que pasaron los días y comencé a extrañarla. Me justificaba ante mi mismo, diciéndome que aquello era una locura. Y tal parece que cuanto más comprobaba que volver a verla implicaba riesgos incalculables, más sufría.&lt;br /&gt;Hacia el final de aquel verano mi voluntad finalmente se quebró y volví. Pero, quien caminaba aquella tarde por la playa era ya alguien diferente. En ese momento quizás no lo haya comprendido, pero al cabo de los años me he dado cuenta de que aquel sentimiento nunca más ha venido a mí y que nunca he amado a alguien con la tanta intensidad.&lt;br /&gt;Sin embargo,cuando la encontré aquella tarde comprendí que algo se había roto para siempre. Ella también había cambiado.&lt;br /&gt;-¡Qué bueno que viniste al fin!- me dijo. Pero no era un reproche.&lt;br /&gt;Sus palabras tenían un extraño acento. Y aunque ignoré el presagio de las nubes que cubrieron súbitamente aquel cielo de febrero no pude evitar nuestro destino. Mariel parecía distinta, como si en aquellos días se hubiera desarrollado y fuera más mujer. Su rostro ya no reflejaba el candor de aquel primer encuentro. Había cierta dureza en sus hermosos ojos y cierta frialdad la envolvía congelando mi corazón.&lt;br /&gt;No me atreví a decirle que la amaba.&lt;br /&gt;-No quería irme sin despedirme de ti- dijo- Y, sobretodo, quería pedirte perdón por todas las molestias que te he dado.&lt;br /&gt;Espero que me recuerdes -agregó.&lt;br /&gt;Y mientras me explicaba que su padre había decidido llevársela con él a Santiago yo quizás sentí que las lágrimas podían traicionarme así que forcé una sonrisa y le deseé suerte; la mejor de las suertes.&lt;br /&gt;¿Puedo darte un beso de despedida? - me preguntó. Entonces la abracé y mientras acariciaba su pelo le dije:&lt;br /&gt;-Es mejor que no, amor. Si me besaras doldría para siempre.&lt;br /&gt;Es probable que no haya entendido lo que quería decir. O tal vez sí.&lt;br /&gt;Antes de irse me pregunto: ¿Todavía tienes esa pelota de goma azul con estrellas?...&lt;br /&gt;¡Guárdala! por tu causa nunca más jugaré con ella.&lt;br /&gt;Y la vi alejarse lentamente como si el viento de aquella tarde quisiera retenerla. Y mientras ella desaparecía de mi vida yo me quedé allí, parado, intentando no pensar, no comprender, no llorar, no ser yo."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego mientras subíamos de vuelta la empinada cuesta de grava, iba pensando que algo no encajaba en su historia. Porque era evidente que me había contado la historia de mi abuela y, sin embargo, al final de su relato declaraba que "había desaparecido de su vida". Por eso, antes de entrar a la casa, lo detuve.&lt;br /&gt;"Abuelo, ¿Mariel es mi abuela?"&lt;br /&gt;El viejo sonrío y alzando la viscera de la gorra de capitán se limitó a decir:&lt;br /&gt;"Hay respuestas para las que no alcanza un sí ni un no, hijo"&lt;br /&gt;"Pero, no entiendo, tu dijiste que ella había desaparecido de tu vida"&lt;br /&gt;"Así es pequeño, ¿pero tú sabes cuántas vidas tiene un gato?"&lt;br /&gt;"Siete"&lt;br /&gt;"¿Y un loro?"&lt;br /&gt;"Once"&lt;br /&gt;"¿Y un hombre?"&lt;br /&gt;"..."&lt;br /&gt;Claro, yo entonces no sabía, no podía saber, cuántas vidas tiene un hombre. Y él tampoco podía explicármelo.&lt;br /&gt;Sin embargo, hoy, Lunes 23 de Abril del año 2007, lo sé perfectamente.&lt;br /&gt;Pero tampoco puedo explicarlo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-283178276722335576?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/283178276722335576/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/04/una-pelota-de-goma-azul-con-estrellas_7936.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/283178276722335576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/283178276722335576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/04/una-pelota-de-goma-azul-con-estrellas_7936.html' title='UNA PELOTA DE GOMA AZUL CON ESTRELLAS'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-7229695072933074853</id><published>2007-04-10T22:18:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.340-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crisis'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='barrio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ochentas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='embrujado'/><title type='text'>PÁJAROS EN UN CIELO DE ENERO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Mi corazón es&lt;br /&gt;una casa solitaria&lt;br /&gt;en un camino derruido&lt;br /&gt;y un rostro en la ventana&lt;br /&gt;mirándome pasar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Estoy embrujado.&lt;br /&gt;No espero que me crean, por supuesto, pero la verdad es que estoy embrujado.&lt;br /&gt;Embrujado escribo, tal vez para desembrujarme, tal vez para que alguien me ayude.&lt;br /&gt;Sin embargo, no es tarea fácil y tiene, además, un costo muy alto. Es probable que mi liberación cueste el embrujamiento de cientos de inocentes lectores. Y eso no es justo, lo sé. Pero se me ha dicho que una de las pocas maneras de debilitar el ensalmo es que éste pase a algún alma desprevenida, de preferencia a una incrédula. Es más valioso y, por lo tanto, más efectivo.&lt;br /&gt;Comencé a darme cuenta del embrujo hace mucho tiempo. Hará ya sus treinta años.&lt;br /&gt;Fue cuando me di cuenta de que "algo" me impedía abandonar mi barrio. Quiero decir que desde entonces, nunca he sido capaz de ir más allá del perímetro designado en los mapas con el inspirado nombre de "Villa Alessandri". Ya sea que camine o tome el autobús, nunca he podido traspasar sus límites. Límites que se encuentran claramente demarcados por la Avenida General McKenna por el norte, la humilde calle Los Queltehues hacia el poniente, Avenida San Martín hacia el oriente y Donald Canter por el sur y que, antiguamente, era también el límite de la ciudad.&lt;br /&gt;Es curioso constatar que si tomo el autobús hacia el centro, éste nunca llega a salir de General McKenna para tomar Avenida Picarte, que es la arteria principal de la ciudad. A veces el autobús queda en pane, otras se encuentra con una manifestación en contra del General Pinochet bloqueándole el paso, o ocurre que de pronto todos los pasajeros descienden, dejándome solo. En este caso, invariablemente, el chofer comienza a dirigirme miradas hostiles y a hacer tiempo, negándose a poner el vehículo en movimiento, obligándome finalmente a bajar. Lo más raro, sin embargo, ha ocurrido cuando el chofer justo al llegar a la intersección entre McKenna y te, y sin que nadie, excepto yo, parezca notarlo, ha dado una vuelta en "u" y ha emprendido el regreso como si en realidad viniese del centro.&lt;br /&gt;Por otra parte, cuando he emprendido la marcha a pie no he tenido mejor suerte. A veces me encuentro con la calle tomada por alguna organización que hasta ese momento desconocía. A veces, son los bomberos los que han puesto una barrera impidiendo el paso, clavando además, ambiguas señales que desvían el tránsito hacia calles alternativas que se pierden en infinitos meandros y pasajes, los cuales terminan, invariablemente, en escenarios rurales donde pastan caballos y vacas y donde mujeres, altas, demacradas y huesudas cuelgan ropa en cordeles, mientras sostienen plañideros bebés contra sus flacas caderas. Por último, tampoco escasean las veces en que son los propios Carabineros quienes bloquean el acceso a Picarte. Y, ya se sabe, con los Carabineros no se juega.&lt;br /&gt;Aún así, estos obstáculos tienen cierta lógica en un país como el nuestro. Lo peor ocurre cuando dirigiéndome hacia el centro, ya sea en vehículo o caminando, y sin que yo pueda percatarme y evitarlo, me encuentro de improviso desembocando en algún tenebroso callejón que me conduce nuevamente a alguna plaza asaltada por escuálidas palomas y por niños que me miran como si viniera descendiendo de un platillo volador.&lt;br /&gt;En consecuencia, hacen treinta años que no he visitado el centro. Es decir, hace treinta años que no he visto una buena película ya que, lamentablemente, en mi barrio no hay salas de cine. La última película que vi, hace seis años, fue una proyección al aire libre organizada por la Iglesia de Los Santos De Los Últimos Días.&lt;br /&gt;Naturalmente, perdí mi trabajo y también a mi novia quien vive, o vivía, en el Barrio Estación. Alguien me dijo hace tiempo, que ahora este barrio se encuentra lleno de casas de putas. Recuerdo que al cabo de un mes de inasistencia involuntaria a mi trabajo en las oficinas de Ferrocarriles del Estado, recibí una carta notificándome de mi despido. La misma persona que me informó lo de las casas de puta me dijo que ya no corrían trenes y que la hermosa y moderna estación se encontraba totalmente abandonada. Pero yo no sé si creerle.&lt;br /&gt;Recuerdo también que al cabo de dos meses de no poder ver a Olga, mi novia, ésta se apareció por mi casa portando un atado con mis cartas y una caja de zapatos con todos mis regalos y, sin querer escuchar explicaciones puso término definitivo a nuestra relación. ¿Me creerían si les digo que el temor al ridículo me impidió decirle la verdad? ¿Acaso creen que Olga me hubiera creído si le hubiera explicado que una fuerza misteriosa me impedía salir del barrio?&lt;br /&gt;Cuando Olga se marchó aquella lejana tarde, una tormenta se dejó caer sobre nosotros, los humildes habitantes de Villa Alessandri, y un trueno resonó a lo lejos como una monstruosa carcajada del cielo. No recuerdo que haya llorado. Probablemente no. Tal vez nunca estuve muy enamorado de Olga. La verdad es que no lo recuerdo. Sólo me acuerdo de que ella tenía un lunar en la mejilla izquierda (o tal vez fuera en la derecha) del cual hacía ostentación como si aquél fuera la marca indiscutible de su belleza. Pero la verdad es que, ya en aquel lejano entonces, los lunares estaban pasados de moda.&lt;br /&gt;Hace poco la vi. Es cierto que por poco no la reconozco, pero justamente aquel inconfundible lunar me sirvió para comprobar que se trataba de Olga. Y me quedé pensando que tal vez lo único bueno de la maldición que pesa sobre mí, ha sido que impidió aquel matrimonio. Tal era la fealdad que había desarrollado con los años.&lt;br /&gt;Volví a casa y tomé aquellas cartas que todavía conservaba y las arrojé al hornillo como si me deshiciera de las pruebas de un crimen atroz.&lt;br /&gt;Después de aquello me sentí aliviado y hasta creo que por primera vez en tantos años sonreí. Aquellas cartas ardieron muy bien y su rápida combustión contribuyó a que la tetera silbara alegremente anunciando que el agua estaba hervida. Mientras cebaba el mate no podía dejar de pensar en aquel asqueroso lunar que la concejala Olga Ruminot lucía aquella tarde sin el más mínimo pudor.&lt;br /&gt;Por otra parte, el mate sabía bastante bien. Sobretodo porque mataba el hambre y la lujuria.&lt;br /&gt;Después de tanto tiempo he terminado por ir aceptando las graves limitaciones que el embrujo al que he sido sometido me imponen. Hasta he llegado a considerar que acaso no sean peores que los destinos sufridos por mis demás congéneres.&lt;br /&gt;Al principio cuando perdí mi empleo estuve mal. Muy deprimido. Me negaba a hablar con la gente y creo que pasé un par de meses encerrado y casi sin comer.&lt;br /&gt;Pero reaccioné. Un día me levanté, rasuré mi barba, planché una camisa y salí a la calle.&lt;br /&gt;Lo intenté de nuevo y de nuevo fracasé. Sin embargo, esta vez hubo una diferencia. Yo había cambiado. De ser un hombre sensible y bueno había pasado a ser un ente frío e insensible. No me desmoralicé pues, por aquel nuevo fracaso. Conservé la calma. Pensé. Traté de pensar en cómo burlar el efecto de aquel nefasto sortilegio. Sin duda se trataba de un hechizo muy poderoso, eso estaba claro. Su origen, por lo tanto, debía provenir de algún enemigo/a dueño/a de una inteligencia superior. Quizás encontrándolo/a y eliminándolo/a podría liberarme de su maligno influjo. No obstante, debía ser extremadamente cauto para evitar consecuencias indeseables.&lt;br /&gt;Esta conclusión tenía una sola limitación y ésta era que si el originador del mal se hallaba más allá de las lindes de nuestra villa, su destrucción sería imposible o, al menos, mucho más difícil.&lt;br /&gt;Comencé pues, a observar a la gente. Concentrándome primero en la que me parecía más inteligente. Esta decisión me alegró y me llenó de optimismo, pues, como se sabe, la gente inteligente resulta extremadamente escasa. Al cabo de algunos meses de paciente observación había conseguido elaborar un catálogo bastante completo de los vecinos/as que calzaban dentro del perfil "inteligencia sobresaliente". Como era dable esperar, al principio no resultaron muchos. Sin embargo, con el propósito de profundizar aquella investigación, convencí a Etelvina, una chica a quien le dejaba coger tomates y hierbas medicinales del pequeño huerto que mantenía en el traspatio, para que me ayudase. El procedimiento era bastante simple y consistía básicamente de algunos acertijos que Etel debía preguntar a la gente en la calle. Quienes respondían correctamente pasaban a mi catálogo.&lt;br /&gt;Todo hubiera marchado correctamente si no fuera porque un día me enteré casualmente de que Etel se había dejado sobornar en varias oportunidades, revelando las respuestas correctas a algunos de sus ociosos amigotes, quienes rápidamente establecieron un mercado negro vendiendo las claves a aquellas personas que, odiando ser tildadas de poco inteligentes y ambicionando figurar en el Diario Mural de la Junta de Vecinos bajo el rótulo de Quien Es El Más Inteligente -supuesto premio por responder acertadamente-, no trepidaron en pagar quinientos y hasta mil pesos por ellas.&lt;br /&gt;He ahí la razón de que la curva en la variable "inteligencia" se haya disparado en los últimos meses. He ahí la explicación a las flamantes zapatillas "Bata" que Etel lucía con indisimulado orgullo durante aquellas últimas semanas.&lt;br /&gt;Sin embargo, no fue eso lo que me llevó a abandonar aquella investigación.&lt;br /&gt;La razón fue más bien una larga conversación con mi amigo el profesor Ulises Maloni. Este gran maestro solía enseñar en el Liceo Politécnico "Alonso Ovalle" que se ubica entre las calles República Argentina con Dr. Holzapfel, justo en los límites de nuestro barrio. Y fue, precisamente él quien me convenció de que la inteligencia tal como la concebimos no existe o, si existe, esta toma diversas y caprichosas formas en los seres humanos. "Lo que sucede en realidad" – me explicó Maloni- "es que nuestra cultura ha privilegiado uno de los tantos tipos de inteligencia, del mismo modo que se ha privilegiado la raza caucásica por sobre las demás". "Por eso"- concluyó el maestro- "su investigación es sesgada y no sería raro que los resultados no sean satisfactorios". "Solamente recuerde" –concluyó- "que uno de los rasgos de nuestro pueblo es justamente el de ‘hacerse el tonto’ con el fin de obtener sus propósitos".&lt;br /&gt;Aquella conversación me dejó sumido en un gran desaliento. Desde el momento en que quien/es me ha/n condenado al ostracismo dentro de mi propio barrio podía/n adoptar cualquier forma humana, aún la más baja, las posibilidades de dar con el/lo/as se reducían en proporción inversa al universo poblacional.&lt;br /&gt;Cuando nos despedimos, Maloni, sacudió su cabeza y me dijo: "Confíe en su intuición".&lt;br /&gt;Pero Maloni no sabía la verdad. Nadie sabía la verdad. Excepto yo y aquel a quien busco.&lt;br /&gt;Yo y mi enemigo.&lt;br /&gt;Rápidamente me di cuenta de que mi estrategia de no hablar del tema, de no socializar mi problema y mi angustia, no debían gustarle. Para él/la el mal no estaría completo sin mi ruina social. Sin mi devaluación total como ser humano.&lt;br /&gt;Al privarme del desplazamiento fuera de las humildes calles de nuestra villa, me privaba de los bienes que la modernidad otorgaba aunque fuera de manera oblicua a la mayoría de los habitantes de nuestra patria. Al confinarme al mísero cuadrante donde transcurría mi vida y reducirme con ello a la peor pobreza, el poderoso hechizo lograba casi completamente su efecto. Sin embargo, para su éxito total faltaba la condena social.&lt;br /&gt;Y había algo que mi poderoso enemigo no pudo tener en cuenta.&lt;br /&gt;Y aquello fue la gran crisis de los ochenta.&lt;br /&gt;Resulta que de la noche a la mañana, todos, o casi todos, perdieron sus empleos y la pobreza en que ya vivíamos se transformó en franca miseria. Las calles se llenaron de desocupados y se implementó un plan de empleo mínimo (usar las mayúsculas aquí sería un contrasentido) que consistía en plantar arbolitos y ornamentar plazas, jardines, escuelas, etc. El sueldo; una caja de alimentos básicos cada quince días. Comenzó pues una febril reforestación de calles y plazoletas con lo cual se pretendía acaso ocultar la decadencia y el fracaso del nuevo régimen.&lt;br /&gt;Sin embargo, aquello tuvo el efecto impensado de nivelar mi condición con la situación de la mayoría de mis vecinos.&lt;br /&gt;Pero yo tenía una ventaja.&lt;br /&gt;Como ya lo he mencionado, hacía ya un tiempo que para sobrevivir había aprendido a cultivar un pequeño huerto en el diminuto traspatio de mi casa. Junto con ello me había hecho vegetariano.&lt;br /&gt;De manera que a la cruda luz de los acontecimientos yo me encontraba incluso en una situación de superioridad respecto a los demás.&lt;br /&gt;Entonces fue que apareció el brujo.&lt;br /&gt;Fue una mañana de Enero. Una mañana luminosa en que los pájaros alborotaban alegremente el cielo y se paraban a beber en la pequeña fuente que yo había dispuesto para ellos. Entonces fue que golpearon a la puerta.&lt;br /&gt;Era un individuo bajo, de pelo negro ondeado que peinaba a la cachetada. Poseía unos ojos oscuros y una sonrisa burlona le hería el rostro. Buenos días –saludó- soy Eddy Vilches. Usaba una camisa color crema cuidadosamente planchada y unos pantalones de lino crudo. Tenía unos pies ridículamente pequeños los que calzaba en unos mocasines terracota.&lt;br /&gt;Cuando lo invité a pasar noté también que usaba colonia. Una colonia dulzona y ácida que me recordó las flores marchitas de una tumba.&lt;br /&gt;Nos sentamos cerca de la fuente de greda sobre unos cajones de manzanas que era todo el mobiliario que decoraba aquel proletario parterre. El individuo parecía tener prisa, de manera que no bien hubo acomodado sus posaderas sobre un periódico que desplegó previamente sobre el cajón, sacó lápiz y algunos formularios sobre los que pareció consultar información necesaria para interrogarme. Corroboró mi nombre completo, mi número de identidad, mi edad, estado civil y demás datos que la burocracia necesita para ejercer su poder unilateral sobre los mortales. Algo, además de aquella fúnebre colonia, me olía muy mal.&lt;br /&gt;En honor a la verdad no recuerdo exactamente nuestro dialogo, pero en algún momento el funcionario declaró que aquella casa me iba a ser "enajenada", esa fue la palabra que usó. Mi deuda -dijo– era tal, que no se veía factible que la pudiera saldar en esta vida ni siquiera en una próxima. Considerando además mi falta de empleo y mis "malos antecedentes"…&lt;br /&gt;Probablemente en ese punto fue que lo interrumpí exigiéndole que me explicara aquello de mis "malos antecedentes". Muéstreme -le dije– dónde dice que tengo "malos antecedentes". "No hay ningún papel que lo diga específicamente"-respondió-"pero usted abandonó su trabajo, no tiene previsión social, ni seguro médico…" Y mientras lo decía, aquella sonrisa torcida que le cruzaba la cara parecía ampliarse y recogerse en un espasmo nervioso. Y era como si el hijo de puta estuviera gozando aquel momento.&lt;br /&gt;Finalmente, me exigió que firmara aquellos papeles para que quedara claro que yo había "tomado conocimiento" de la situación.&lt;br /&gt;Fue en ese momento que lo invité a pasar al comedor.&lt;br /&gt;Le firmaré todo -le dije– pero adentro. Tengo una buena mesa de pino allí. Quiso protestar, pero yo ya me había dirigido hacia la casa y no le quedó más remedio que seguirme.&lt;br /&gt;Siéntese le dije. Vuelvo enseguida.&lt;br /&gt;Cuando volví del dormitorio, todavía estaba allí, aguardándome, impaciente, sentado en el borde de una destartalada silla. Al verme con la mochila y vestido con otra ropa no pudo ocultar una risita histérica. "No, si no tiene que abandonar la casa al tiro"– alcanzó a decir– Y mientras le aplastaba el cráneo con aquel garrote imagino que le respondí: "tú tampoco"&lt;br /&gt;Más tarde salí al patio. Me senté bajo aquel ciruelo que en otro tiempo yo y mi difunto padre habíamos plantado y comencé a escribir esta historia que nadie debería creer.&lt;br /&gt;Mientras, los pájaros se disputaban ferozmente aquel cielo de Enero.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;center&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/us/" rel="license"&gt;&lt;br /&gt;&lt;img style="BORDER-TOP-WIDTH: 0px; BORDER-LEFT-WIDTH: 0px; BORDER-BOTTOM-WIDTH: 0px; BORDER-RIGHT-WIDTH: 0px" alt="Creative Commons License" src="http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/us/88x31.png" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta&lt;br /&gt;&lt;span rel="dc:type" href="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"&gt;obra&lt;/span&gt; es publicada bajo una&lt;br /&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/us/" rel="license"&gt;licencia Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/center&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-7229695072933074853?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/7229695072933074853/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/04/pajaros-en-un-cielo-de-enero_6118.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7229695072933074853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7229695072933074853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/04/pajaros-en-un-cielo-de-enero_6118.html' title='PÁJAROS EN UN CIELO DE ENERO'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-1139467019680669784</id><published>2007-03-31T17:34:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.340-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>DEBERÍA REIR</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Debería reir&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;ante la boca del lobo;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;pelar los dientes &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;en señal de confianza&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y descender a las entrañas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;del miedo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Husmear tu nombre&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;tan largamente perdido,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;aflojar el lazo del cuello,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;quitarme los negros zapatos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y sentir la frescura de la piedra&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;acariciándome la piel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;¿Qué es pues el miedo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;cuando ya el veneno hizo su efecto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Y la lámpara disminuye su voltaje&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;mientras zumba como un inecto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Debería por lo menos sonreir&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;para comprobar mi existencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Enviar algunas cartas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;expresando mis más nobles sentimientos,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;aquellos que tuve alguna vez&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;en otra vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Pero si el azogue no se empaña&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;con mi aliento,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;debería aprender a levitar&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;y a no sentir &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;este agudo amor&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;en alguna parte &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;de lo que ha sido el alma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;Este amor que me fulmina&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;como un rayo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;dispersándome&lt;br /&gt;en millones de partículas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;de felicidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;(Junio 11, 2005. River Road, OR)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-1139467019680669784?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/1139467019680669784/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/03/deberia-reir_4717.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1139467019680669784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1139467019680669784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/03/deberia-reir_4717.html' title='DEBERÍA REIR'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-7508887161792749836</id><published>2007-03-28T22:00:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.340-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poesía'/><title type='text'>MAR</title><content type='html'>Mar,&lt;br /&gt;oleaje que me precipita&lt;br /&gt;hacia un estrépito pasado,&lt;br /&gt;ímpetu de sal que atraviesa mi cuerpo&lt;br /&gt;hasta los abandonados arrecifes&lt;br /&gt;del otro que soy&lt;br /&gt;y que ignoro.&lt;br /&gt;Mar espeso&lt;br /&gt;donde sufren las palabras&lt;br /&gt;que no he dicho,&lt;br /&gt;la substancia&lt;br /&gt;de un hábito tan antiguo&lt;br /&gt;que temo recordarlo,&lt;br /&gt;la raíz de una emoción&lt;br /&gt;cuya faz huidiza&lt;br /&gt;se me escapa entre tu multitud.&lt;br /&gt;Mar, vengo a tus escombros&lt;br /&gt;en busca del secreto&lt;br /&gt;la inútil carta de los dioses&lt;br /&gt;Y siempre olvido&lt;br /&gt;que entre las cosas que arrojas a la playa&lt;br /&gt;no hay respuestas&lt;br /&gt;sino espuma,&lt;br /&gt;blanca espuma que sabe&lt;br /&gt;a un único olvido&lt;br /&gt;y que besa mis pies.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-7508887161792749836?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/7508887161792749836/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/03/mar_2965.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7508887161792749836'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7508887161792749836'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/03/mar_2965.html' title='MAR'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-3044328102059963554</id><published>2007-03-15T23:23:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.341-07:00</updated><title type='text'>PUNTOS DE VISTA</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La señorita Zoila llora mientras se entera de que las poesías que ha es&amp;shy;crito con tanta emo&amp;shy;ción y esfuerzo carecen de valor. Ella las ha pa&amp;shy;sado en limpio, primoro&amp;shy;samente, con su letra clara y redonda de buena estu&amp;shy;diante. Acaso su cua&amp;shy;derno huela a ella y despliegue un perfume a flores campestres; a prímulas y fuc&amp;shy;sias. Quién sabe sus lágri&amp;shy;mas huelan también a margaritas y a calas.&lt;br /&gt;Pero la es&amp;shy;cena es repugnante.&lt;br /&gt;La señorita Zoila es una idiota, no porque escriba poesías –arte que El Caba&amp;shy;llero ha con&amp;shy;denado públicamente-, sino por haber tenido la desdi&amp;shy;chada ocurrencia de desnudar su lírica ante el crí&amp;shy;tico. Por eso me parece justo que se la es&amp;shy;tén cu&amp;shy;leando.&lt;br /&gt;Pero la escena me en&amp;shy;ferma.&lt;br /&gt;El crítico es feo y viejo y, como dicen ciertos libros de frenología, posee “un perfil aqui&amp;shy;lino". Ejerce además, el antiguo oficio de cura o timador corpora&amp;shy;tivo.&lt;br /&gt;Ha comenzado aclarando que lamenta herir los sentimien&amp;shy;tos de la seño&amp;shy;rita, pero que imbuido del respeto y el amor que siente por la lite&amp;shy;ratura, es su deber (¿dijo "sagrado"?) separar la paja del trigo; decir "la verdad", por muy dolorosa que esta sea. Acusa a la tonta de Zoila de osar practicar un arte ex&amp;shy;celso sin conocer sus "rudi&amp;shy;mentos". Apostaría que la mitad de las so&amp;shy;berbias palabras del anciano caen en el vacío. Pero Zoila sabe que son hos&amp;shy;tiles. Llora porque ha cometido el pecado de sacrilegio. Se siente torpe, fea, úl&amp;shy;tima. El crí&amp;shy;tico la con&amp;shy;suela magnánimo, satisfecho de su poder. La idiota de Zoila le da increí&amp;shy;blemente las gracias por vomitar en su cursi cuaderno.&lt;br /&gt;Ambos constituyen la eterna imagen de la cultura: El lobo versus la oveja.&lt;br /&gt;De todos los presentes en la sala, soy, tal vez, el único que ha leído los dos volúme&amp;shy;nes de poesía escritos por el crítico. Gesta del sol, publicado en 1934 por Zig-Zag y Poesía Selecta de 1959 por Edi&amp;shy;torial Universitaria.&lt;br /&gt;Su lectura fue pe&amp;shy;nosa.&lt;br /&gt;El pri&amp;shy;mer volumen constituye el desfachatado in&amp;shy;tento de conciliar un len&amp;shy;guaje nerudeano, espeso, sobresaturado de imágenes, exagerada&amp;shy;mente telú&amp;shy;rico, con una te&amp;shy;má&amp;shy;tica seudo mística. El resultado, obvia&amp;shy;mente, es una mierda presuntuosa y rimbombante. Sin embargo, posee el im&amp;shy;pensado mérito de comprobar que el co&amp;shy;nocimiento de la poesía de moda no es suficiente para encubrir la falta de talento, de imaginación y de experiencia vital. Este primer libro abusa de la enumeración caótica, de una prolija yuxtapo&amp;shy;sición de imáge&amp;shy;nes surrealistas, de rebuscadas metáforas de segundo grado, etc., etc.&lt;br /&gt;El segundo volumen es claramente supe&amp;shy;rior, sin dejar de evidenciar la falta de verdadero talento, de genuina emoción y de sensi&amp;shy;bilidad. El au&amp;shy;tor ha esca&amp;shy;pado a la influencia de la poderosa len&amp;shy;gua neru&amp;shy;deana y ha recalado en una escritura me&amp;shy;nos verbosa; un tanto más clásica, casi ascética. Las metáforas se encuentran cuidadosa&amp;shy;mente construi&amp;shy;das. Seguramente demandaron lar&amp;shy;gas noches de insomnio; tal vez semanas enteras de intenso es&amp;shy;fuerzo. Todos los poemas que lo consti&amp;shy;tuyen fueron publicados a través de los años en di&amp;shy;versas revistas o libros colectivos.&lt;br /&gt;No obstante, ningún poema memo&amp;shy;rable que rescatar.&lt;br /&gt;Es cierto que Zoila no sabe escribir. Sus poemas ingenuos no hacen sino refle&amp;shy;jar su mente amueblada de lugares comunes; su ramplonería, su cursile&amp;shy;ría, su espíritu kitch.&lt;br /&gt;Y el crítico se ceba en ella. Sonríe dichoso mientras pronuncia las frases más des&amp;shy;calificadoras con dulzura paternal.&lt;br /&gt;Hasta ahora no me había dado cuenta de lo hermosa que es Zoila. Escar&amp;shy;ne&amp;shy;cida por la jaculatoria del crítico, su rostro arrebolado resplandece y sus ojos brillan a través de las lágrimas. Sus pupilas se encuentran dilatadas y adivino un leve jadeo en su respiración. Apostaría a que su lengua está helada y su concha ardiente. Como un animalito acorralado a punto de mearse.&lt;br /&gt;De pronto siento unos celos irracionales.&lt;br /&gt;Aunque nunca ha habido nada entre ella y yo, siento celos.&lt;br /&gt;Y es que soy, lejos, mucho peor que el crítico.&lt;br /&gt;Decido entonces entrar en acción.&lt;br /&gt;Y cuando un roto como yo entra en acción, no lo hace sin aplicar la pri&amp;shy;mera re&amp;shy;gla de la super&amp;shy;vivencia callejera, la cual sabiamente sentencia que “siem&amp;shy;pre gana el que pega el primer aletazo”. Así que pego mi primer aletazo.&lt;br /&gt;-Disculpe que lo interrumpa, padre… El anciano me busca entre la concu&amp;shy;rren&amp;shy;cia sin lograr enfocar sus sucios espejuelos en mí.&lt;br /&gt;Todo lo que usted dice puede ser cierto –continúo sin darle tiempo a identifi&amp;shy;carme- pero hay una pregunta que seguro se harían todos los aquí presen&amp;shy;tes, si se hubieran molestado en leer las poe&amp;shy;sías de usted. Y la pregunta es muy simple: ¿cómo al&amp;shy;guien que sabe tanto sobre el tema ha escrito una poe&amp;shy;sía tan re mala?&lt;br /&gt;El cura mira sobresaltado en mi dirección mientras intenta limpiar sus ga&amp;shy;fas con un pañuelo.&lt;br /&gt;Y la segunda pregunta, por supuesto es ¿no es usted la prueba viviente de que el sólo hecho de saber bien el catecismo no garantiza ser un buen cris&amp;shy;tiano?&lt;br /&gt;Las carcajadas llenaron la sala.&lt;br /&gt;Como era de esperar, el patriarca que no es un recién llegado en estos lan&amp;shy;ces y conserva la calma. Parece vacilar. Puedo prever que su mente ágil y entre&amp;shy;nada busca las ideas y las palabras más afiladas para contrarrestar mi acome&amp;shy;tida.&lt;br /&gt;¿Y se puede saber cuáles son sus pergaminos para que los aquí presen&amp;shy;tes confíen en su juicio, señor…?&lt;br /&gt;-Digamos que soy un roto ilustrado al que no le pasan gatos por lie&amp;shy;bres-&lt;br /&gt;-La categoría de “roto” que usted se adjudica supongo que explica su im&amp;shy;pertinencia y su grosería, pero todavía falta ver lo de “ilustrado”&lt;br /&gt;Pongámoslo así: si uno ha leído a Ercilla, a Pezóa Véliz, a Gabriela Mis&amp;shy;tral, a Vicente Huidobro, a Pablo Neruda, a Pablo de Rokha, a Nicanor Parra, a En&amp;shy;rique Lihn y a Jorge Teillier. O sea, a lo mejor de la poesía chilena. Después de eso, no hay que ser un experto para darse cuenta que sus dos libros, compara&amp;shy;dos con aquellos, son sencillamente mediocres.&lt;br /&gt;-Todo depende del punto de vista desde el que se lo juzgue, mi amigo…&lt;br /&gt;- Todo depende desde el punto de vista, cierto, pero desde el punto de vista al que me refiero es muy claro que su poesía está lejos de alcanzar un nivel aceptable. Si verdaderamente sabe de lo que habla, reconózcalo.&lt;br /&gt;- Mi poesía está perfectamente construida y formalmente es irreprocha&amp;shy;ble.&lt;br /&gt;-pero eso no la convierte en buena poesía.&lt;br /&gt;-para usted…&lt;br /&gt;No. Para mí y para cualquiera que sea un lector educado, su poesía ca&amp;shy;rece de valor. Y por eso no entiendo con que derecho usted se atreve a criticar a otros, cuando es evidente que no ha podido lograr lo que predica.&lt;br /&gt;A estas alturas de la discusión yo sentía los ojos de Zoila clavados en mí. También me percaté que mi interlocutor se inclinaba a ambos costados y parecía dar indicaciones a los doctores que lo escoltaban en la mesa. Uno de ellos se levantó sigilosamente y supe que no podía sino haber ido a llamar a los guardias.&lt;br /&gt;- Mire, mi tiempo y mi paciencia se agotan y la verdad es que no sé que hago discutiendo con un pobre diablo como usted.&lt;br /&gt;- Me alegro de que por fin muestre la hilacha y descubra toda su arrogan&amp;shy;cia de cura facistoide. Espero que le quede claro que no nos va a venir a engrupir tan fácilmente. Y, por último, antes de que lleguen los gorilas que mandó a buscar para que me saquen, le quiero decir que estoy seguro de que cualquiera prefería leer el cuaderno de la compañera que usted humillaba, antes que una sola página de uno de sus libros.&lt;br /&gt;Sentí que los guardias estaban ya en la puerta así que sin pensarlo dos ve&amp;shy;ces tomé el paquete de panfletos y los lancé al aire.&lt;br /&gt;No se engañen: yo no era uno de aquellos héroes que lucharon contra la ti&amp;shy;ranía. Tampoco un anarquista.&lt;br /&gt;Sólo lo hice para sembrar el desconcierto.&lt;br /&gt;De manera que pude salir tranquilamente por la puerta mientras los guar&amp;shy;dias, desconcertados, intentaban detener a los muchachos que recogían los panfle&amp;shy;tos.&lt;br /&gt;De inmediato se corrió la voz de que estaban en clave. Sólo yo sabía que no era cierto. No eran más que un montón de papeles de diario en que la imaginación creía ver mensajes libertarios, consignas patrióticas o arengas que incitaban a las masas. Semanas después, el cuartel de inteligencia todavía se quebraba la cabeza tratando de encontrar las supuestas claves. Y se dice que finalmente las encontra&amp;shy;ron.&lt;br /&gt;Por mi parte, yo me conformaba con descifrar las claves del tierno corazón de Zoila: tarea considerablemente más divertida y placentera.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-3044328102059963554?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/3044328102059963554/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/03/puntos-de-vista_445.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3044328102059963554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3044328102059963554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2007/03/puntos-de-vista_445.html' title='PUNTOS DE VISTA'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-400409465059594288</id><published>2006-11-19T18:54:00.004-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.341-07:00</updated><title type='text'>Selección de Poemas</title><content type='html'>De Los Malos Pasos (1990)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL AMOR QUE RESPLANDECE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche nos reduce en esta plaza&lt;br /&gt;y es nuestro el amor que resplandece&lt;br /&gt;más allá de las torres asediadas;&lt;br /&gt;de las malas palabras que cerramos&lt;br /&gt;y que ahora ceden&lt;br /&gt;bajo el peso de los cuerpos.&lt;br /&gt;El viento entra en la ciudad&lt;br /&gt;rendida a nuestros pies&lt;br /&gt;que ignoran  el camino de regreso&lt;br /&gt;hacia la madrugada.&lt;br /&gt;Lo demás podría no existir&lt;br /&gt;en esta hora&lt;br /&gt;en que volvemos a vencernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL ÁRBOL SIN NOMBRE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace mucho tiempo&lt;br /&gt;tú y yo adorábamos el sol&lt;br /&gt;hasta que en el fondo del patio creció un oscuro árbol&lt;br /&gt;que ni tú ni yo reconocimos.&lt;br /&gt;Y pasó aquel tiempo;&lt;br /&gt;la época en que éramos felices.&lt;br /&gt;Vino el día en que olvidamos nuestros nombres&lt;br /&gt;y la niebla disolvió nuestra costumbre de miramos.&lt;br /&gt;Mas de pronto una tarde te vi en el fondo del patio&lt;br /&gt;bajo la sombra del árbol sin nombre&lt;br /&gt;en brazos de un desconocido&lt;br /&gt;que hundía sus manos en la oscuridad de tus cabellos.&lt;br /&gt;Entonces corrí hacia ti y te llamé.&lt;br /&gt;Pero tú escondistes la cara entre las sombras;&lt;br /&gt;reclinando tu cabeza dulcemente&lt;br /&gt;en mi desdicha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EXTRAÑO COMPORTAMIENTO DE LAS AVES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que hay pájaros cerca del mar;&lt;br /&gt;pájaros en la playa inmóviles.&lt;br /&gt;El cielo se haya despejado y yo libre de emociones.&lt;br /&gt;Los pájaros permanecen en silencio,&lt;br /&gt;tal vez heridos o amarrados.&lt;br /&gt;Hay otros pájaros rodeándolos.&lt;br /&gt;El mar está tranquilo;&lt;br /&gt;pequeñas olas se arriesgan en la orilla.&lt;br /&gt;Hay una repentina conmoción.&lt;br /&gt;Algunos pájaros huyen&lt;br /&gt;sin conseguir levantar el vuelo.&lt;br /&gt;Quizás no sean pájaros.&lt;br /&gt;La brisa del mar me trae los rumores.&lt;br /&gt;Creo escuchar una voz, algunos gritos.&lt;br /&gt;¡Acábenlos! ... ¡acábenlos! ...&lt;br /&gt;parece decir una voz de mando.&lt;br /&gt;Pero podría ser el eco en los acantilados&lt;br /&gt;deformando los graznidos.&lt;br /&gt;Creo que algunos pájaros yacen abatidos&lt;br /&gt;cerca del oleaje.&lt;br /&gt;Los otros se retiran en fila india.&lt;br /&gt;Una espesa niebla comienza a levantarse desde el mar.&lt;br /&gt;Los pájaros desaparecen.&lt;br /&gt;La playa desaparece&lt;br /&gt;y debo retirarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EN UN OSCURO PRINCIPIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un oscuro principio&lt;br /&gt;el verbo tal vez se retorcía.&lt;br /&gt;Amenazaban con castrarlo&lt;br /&gt;con las primeras luces del alba.&lt;br /&gt;Pero el verbo consiguió reproducirse.&lt;br /&gt;Tomó las caras incomprensibles de un remoto futuro.&lt;br /&gt;Renovó sus fuerzas&lt;br /&gt;estrellándose cada tanto consigo mismo.&lt;br /&gt;Negando tenazmente su pasado.&lt;br /&gt;Extrañándose de sí mismo.&lt;br /&gt;Repartiéndose en miles de pedazos enemigos entre sí.&lt;br /&gt;Escapando de su muerte&lt;br /&gt;con pequeños sorbos de veneno.&lt;br /&gt;Abrazando finalmente 1os repugnantes íconos de otro dios.&lt;br /&gt;Quizás fue lo que pasó.&lt;br /&gt;Quizás fue de otra manera.&lt;br /&gt;Pero el verbo me sopla estas palabras:&lt;br /&gt;"no tiene importancia".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS MALOS PASOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía irás esperando otro destino:&lt;br /&gt;el último vapor que no se detendrá en el puerto clausurado.&lt;br /&gt;No te habrás resignado a la fuerza de las olas&lt;br /&gt;cuya ciega resaca ha borrado tus huellas de la playa&lt;br /&gt;y de mi corazón.&lt;br /&gt;Es como si nada quedará de esos días&lt;br /&gt;excepto un signo indescifrable&lt;br /&gt;y yaciéramos en el fondo de la lluvia&lt;br /&gt;más allá de toda exactitud.&lt;br /&gt;Es como si hubieran asaltado nuestra historia&lt;br /&gt;robándonos las palabras que guardábamos&lt;br /&gt;para una época feliz.&lt;br /&gt;y es como si el viento alejara nuestros pasos&lt;br /&gt;más allá de los destinos dorados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;POR ALLÍ MI PADRE SIN MEDIDA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por allí también rodó mi padre a su blancura&lt;br /&gt;luego de vagar por calles y por plazas perdidas en la niebla&lt;br /&gt;golpeando puertas que desaparecían&lt;br /&gt;en un futuro inalcanzable.&lt;br /&gt;Por allí todavía la sonrisa de mi padre&lt;br /&gt;andaba despidiéndose&lt;br /&gt;doblando la cerviz bajo la nube&lt;br /&gt;que lo llovía sin cansancio.&lt;br /&gt;Por allí rodó mi padre sin medida&lt;br /&gt;su corazón atravesado por los pájaros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"ME ATRAVIESA UN RÍO SIN NOMBRE"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Me atraviesa un río sin nombre".&lt;br /&gt;Frase que podría corresponder a alguna carta perdida&lt;br /&gt;o a la carta que ahora escribo falseando su argumento&lt;br /&gt;como si fuese un antiguo Capitán del Rey&lt;br /&gt;hundido en la lluvia del territorio sur.&lt;br /&gt;Mis hombres han hecho una fogata&lt;br /&gt;y asan un cerdo junto al río&lt;br /&gt;en cuyas aguas tiembla mi rostro antes de los nombres&lt;br /&gt;que han de brotar sobre los mapas del nuevo territorio.&lt;br /&gt;Lo cierto es que no me atrevo a reconocer que no soy el Capitán&lt;br /&gt;y que mis hombres son fantasmas que orinan en mi esfinge&lt;br /&gt;en un pequeño parque abandonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COMPAÑERO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Compañero&lt;br /&gt;sobre ti nadie ha puesto la verdad.&lt;br /&gt;Nadie se atreve a meterse en tu camisa&lt;br /&gt;a hundir las manos en la tierrra&lt;br /&gt;en pos de tu osamenta&lt;br /&gt;de tu cédula de identidad o del botón&lt;br /&gt;para mostrar el torturado amor a tu bandera&lt;br /&gt;o simplemente para soñar&lt;br /&gt;la palidez de tu cara deshaciéndose&lt;br /&gt;con un vago resplandor en la corriente&lt;br /&gt;que trato tal vez de remontar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ABANDONO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resignado a no subir la colina&lt;br /&gt;en la que todos aspiran a salvarse&lt;br /&gt;abres tus ojos en un sueño clausurado.&lt;br /&gt;Te condenas.&lt;br /&gt;Pero tú viste la trampa montada en esa cumbre&lt;br /&gt;a la que todos reptan.&lt;br /&gt;Sin duda no es un momento muy feliz.&lt;br /&gt;Es el instante en que rompes todo vínculo&lt;br /&gt;y pliegas tu bandera&lt;br /&gt;para caer en la renuncia.&lt;br /&gt;Te sientas serenamente a meditar tu suerte.&lt;br /&gt;Tu falta de solidaridad...&lt;br /&gt;lo que te convierte en un asqueroso cerdo&lt;br /&gt;ante los jóvenes puros y morales&lt;br /&gt;que marchan con tu consigna hacia la cumbre&lt;br /&gt;que procuras olvidar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ME LEO A MÍ MISMO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me leo a mí mismo&lt;br /&gt;y no puedo celebrarme&lt;br /&gt;tras comprobar que toda ficción&lt;br /&gt;se reproduce a sí misma&lt;br /&gt;ante los propios ojos del fabulador&lt;br /&gt;quien toma por suyo&lt;br /&gt;aquello que encuentra abandonado&lt;br /&gt;en los campos vacíos de su imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me leo y me obligo&lt;br /&gt;a este acto sacrí1ego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SE LEE MIRALLES A SÍ MISMO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se lee Miralles a sí mismo&lt;br /&gt;imaginando su lectura&lt;br /&gt;una pantalla que lo salva&lt;br /&gt;de los sueños del tirano.&lt;br /&gt;Pero olvida esta cerradura&lt;br /&gt;por la que atisba el ojo de un perro&lt;br /&gt;que agita su cola, delatándole.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-400409465059594288?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/400409465059594288/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/11/seleccion-de-poemas_9016.html#comment-form' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/400409465059594288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/400409465059594288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/11/seleccion-de-poemas_9016.html' title='Selección de Poemas'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-6736704758974127895</id><published>2006-11-09T14:19:00.004-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.341-07:00</updated><title type='text'>¡AL CAMPO!</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¡Campo! ¡Ese horrible lugar donde los pollos corren vestidos con plumas”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julio Cortázar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Para Cecilia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;En noviembre de 1975, siendo el subscrito, Jefe de Plaza de la po­pulosa ciudad de Santa María La Blanca, ubicada en el extremo meri­dional de la Repú­blica de Chile y, habiendo conocido el desprecio a la naturaleza manifestado en reiteradas oportunidades por la vecina que más abajo se individualiza, de­creté el siguiente bando:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BANDO Nº 37&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1º Sométase a relegamiento y a trabajos forzados en la isla de Cahuach, Archipié­lago de Chiloé, Xª Re­gión, a la ciudadana que a continuación se indica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña María Josefina Venturini Bahl, Cédula de Identi­dad Nº 8.163. 017-2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2º La extensión del periodo de relegamiento se man­tendrá hasta com­probar que la ciuda­dana relegada haya desarrollado un amor in­condi­cional por el campo y por la vida ru­ral, habiendo aprendido en el trans­curso de la pena, las habilidades necesarias para adaptarse a dicho me­dio y de esta manera se encuentre apta para alcanzar la felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decretado en Santa María a 10 días del mes de Noviem­bre del año 1975.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Notifíquese y cúmplase&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Firmado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arturo Rodas Siegenthal (G.D.)&lt;br /&gt;Jefe de Plaza&lt;br /&gt;IV División&lt;br /&gt;Ejército de Chile&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como creo anticipar que a muchos lectores extrañará esta medida, a primera vista desproporcionada, en contra de una ciudadana aparen­temente in­ofen­siva, intentaré un relato que dé cuenta, lo más objetiva y exacta­mente posible, las circunstan­cias que dieron origen a la misma, así como el desarrollo y pos­terior desenlace de los acontecimientos.&lt;br /&gt;En tiempos en que proliferan los juicios persecutorios en contra de quienes servimos amorosamente a la Patria y quienes no titubeamos a la hora de usar enérgicamente la autoridad que, por otra parte, sólo confiere Dios, Nuestro Señor, un relato como éste, ayudará a compren­der los alcances y el verdadero sentido de la acción militar durante aquellos gloriosos días que la historia se obstina en recordar como “dictadura”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí los hechos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que fue a poco de haberme instalado en mis oficinas, en el último piso del edifico de la IV División de Ejército, que recibí la visita de una distinguida dama de aquella ciudad. El propósito: Invitarme personalmente a un “Vino de Honor” para festejar mi reciente llegada y para que tuviera la oportunidad de conocer a lo más granado de la so­ciedad local. Se trataba pues, de una oferta imposible de declinar. Mani­festé mi complacencia y prometí acudir puntualmente el día y la hora estipulados en la primorosa tarjeta que la señora había puesto en mis manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concurrí pues a la ceremonia. Allí tuve ocasión de departir ama­blemente con la mayoría de los nobles patriotas que habían colaborado en derrocar el detestable régimen del Doctor Allende. Ciudadanos que había arriesgado la piel durante las oscuras horas de la pesadilla marxista y que se mostraron muy complacidos de mi presencia en la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí fue también donde vi por primera vez a la señorita Venturini de quien, preciso es confesarlo, me enamoré en el acto. Ciertamente aquello fue motivo de mucho dolor, siendo yo un hombre felizmente casado. Sin embargo, ya sabéis lo caprichoso e irracional que suele ser el sentimiento amoroso. En incontables ocasiones este sentimiento hubo de doblegar la férrea voluntad de este viejo soldado, tornando su vida poco menos que en miserable. Lo cierto es que aquella vez volví a casa con la amarga sensación de haber sido derrotado sin haber tenido la más mínima oportunidad de defenderme. Traspasado y fulminado por los adorables ojos de la señorita Venturini. Esa es la verdad y de nada serviría ocultarla.&lt;br /&gt;Sin casi proponérmelo me encontré ordenando a mis subordina­dos inquirir todo tipo de detalles sobre la vida de aquella orgullosa jo­ven. Así fue como me enteré de que pertenecía a una de las más pode­rosas familias de la zona. Su abuelo, un inmigrante italiano, había hecho fortuna poniendo una cristalería que pronto se había hecho famosa en todo el sur y aún en la propia capital. Por parte de la madre, entroncaba con una distinguida familia de la próspera comunidad alemana de la zona.&lt;br /&gt;María Josefina era alta, más alta que yo, que no soy precisamente bajo. Su aire elegante, al tiempo que su natural vivacidad y desplante, la volvían siempre el centro de la atención. Cultísima, terminaba sub­yugando siempre a quienquiera fuese su interlocutor. Sabía debatir con una agudeza digna del mejor abogado. Y es precisamente en este rasgo de su personalidad donde había algo sospechoso. Sin embargo, en un principio, ofuscado por mis sentimientos, no reparé en ello.&lt;br /&gt;En contra de todos mis principios y creencias, comencé a corte­jarla. Aunque lo correcto sería decir que intenté cortejarla.&lt;br /&gt;Cierta tarde, durante el transcurso de una de aquellas reuniones sociales, que, huelga decirlo, se habían hecho habituales, la invité a dar un paseo en mi lancha deportiva. Aceptó de inmediato.&lt;br /&gt;Volví a casa flotando en el aire. Por supuesto, en mi ingenuidad, producto de mi poco trato con mujeres, tomé aquello como una muestra indesmentible de su simpatía hacia mí y, eventualmente, de atracción.&lt;br /&gt;Aunque no soy un hombre feo, no me atrevería a afirmar que soy especialmente atractivo. Cuestión que, por lo demás, y hasta ese mo­mento, me había tenido absolutamente sin cuidado.&lt;br /&gt;Aquella tarde, sin embargo, me asomé al espejo y sometí mi rostro a una minuciosa inspección. Me encontré viejo.&lt;br /&gt;Llamé a mi esposa y le pregunté que me sugeriría para mejorar mi aspecto. Mientras la buena señora se reía y se divertía a mi costa, fue sugiriéndome que eliminara el bigote, podara mis frondosas cejas y re­cortara los pelos que asomaban por mis fosas nasales. Lo hice.&lt;br /&gt;Cuando hube terminado, ella me contempló admirada y me dijo con voz ronca: “te sacaste de encima por lo menos unos diez años”. Después quiso tirar. Pretecté un súbito dolor de cabeza y abandoné raudamente la habitación. Desde mi despacho la sentí llorar y arrojar algunos objetos contra los muros.&lt;br /&gt;El paseo en lancha fue maravilloso. Hacia media tarde atracamos en una pequeña isla en medio del río. Ella me explicó que se llamaba “Isla Sofía” y que cuando era chiquilla, ella y sus amigos, solían venir con frecuencia.&lt;br /&gt;Hicimos pic-nic.&lt;br /&gt;Conversamos, comimos y bebimos alegremente.&lt;br /&gt;No estábamos de acuerdo en casi nada, pero yo ocultaba mis pen­samientos mientras me decía que entre un hombre y una mujer, no estar de acuerdo no significa nada cuando hay atracción. Así que yo la escu­chaba hablar, haciendo esporádicos comentarios, más bien irónicos, como cuando se escuchan las delirantes historias de los niños.&lt;br /&gt;Una vez que fuera mía, pensaba, ¿qué importancia tendrían aque­llos pensamientos contradictorios, aquellas inquietudes adolescentes con que se devanaba los sesos? Pensamientos inmaduros, propios de una señorita mimada que no conoce la realidad.&lt;br /&gt;En aquel momento se me antojaba que la realidad era yo.&lt;br /&gt;En algún momento estuve tentado de realizar algún avance pero lo pensé mejor y decidí que no era todavía oportuno. Quería enamo­rarla. Que madurase como una jugosa fruta en lo alto de la rama. En el momento preciso caería dulcemente en la palma de mi mano.&lt;br /&gt;Y sonreía feliz.&lt;br /&gt;Mientras volvíamos, nuestra poderosa embarcación iba dejando una estela tras nosotros. Comandando aquella lancha sentía que con­trolaba mi propio destino. Sentía que las gaviotas me saludaban; que el sol de aquella tarde brillaba sólo para mi. Miraba los rubios cabellos de María José Venturini flotando en el viento e imaginaba, me convencía, que pronto sentiría su perfume derramado sobre mi pecho. Y sentía un impulso irresistible de abrazarla.&lt;br /&gt;Ya en el muelle, casi al despedirnos, se me quedó mirando y me dijo: “Tienes algo raro… ¿qué es?...”-vaciló un momento- “¡Ah, te cor­taste el bigote!”Y luego de otra pausa agregó: “¡vaya, te echaste en­cima por lo menos unos diez años!”&lt;br /&gt;Me quedé helado. Sin atreverme a pronunciar una palabra más le di la mano y me marché.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-6736704758974127895?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/6736704758974127895/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/11/al-campo_8755.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6736704758974127895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6736704758974127895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/11/al-campo_8755.html' title='¡AL CAMPO!'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-180098963083461045</id><published>2006-10-31T13:31:00.004-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.341-07:00</updated><title type='text'>ne oublier jamais.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Resulta que antes, hace como treinta años atrás, existía una gran playa en el barrio de Las Ánimas. Se extendía uno, tal vez dos, kilómetros, comenzando justo a partir del puente Calle-Calle. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Yo habitaba allí casi todos los veranos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Era una hermosa playa de río y se encontraba bastante bien habilitada y mejor cuidada por el municipio. Lo curioso es que, aunque siempre había salvavidas en sus atalayas de vigilancia, cada verano tenía que ahogarse alguien. Casi siempre algún imprudente que se alejaba de la línea demarcada por las boyas anaranjadas o que se internaba en las traicioneras aguas del extremo norte de la playa, zona reconocidamente peligrosa por la presencia de algas y su fondo fan­goso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Sin embargo, estas muertes, eran apenas una nubecilla en el panorama amplio y luminoso del verano. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Éramos felices, aunque probablemente no lo supiéramos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Sólo ahora, después de tantos años, caigo en la cuenta que acaso nunca he sido tan feliz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Éramos un grupo de cuatro amigos. Lito, Alex, Willy y yo. Todos muy altos y buenos mozos. El más alto era Lito que se empinaba por el metro 80. Tal vez el más buen mozo, Alex, con sus cabellos castaños y ondeados y su metro 78. Yo era el más moreno, con mi pelo negro azaba­che y mi metro 76; Willy era rubio, de ojos verdes&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y el más bajo de los cuatro con su metro 72. La estatura era un tema que nos obsesionaba por aquel entonces. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Y la natación, claro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Éramos verdaderos peces en el agua.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Nuestra rutina era simple. Llegábamos temprano en la mañana, tirábamos nuestras toallas, nos quitábamos la polera y corríamos al agua. Ninguno de nosotros era de aquellos que arru­gaba al sentir la temperatura del H2O. Aquello hubiera sido una mariconada imperdonable. Así que ni pensarlo. Una vez que corrías al agua sabías que terminarías con una larga zambullida y continuarías nadando, estilo libre o “braceado”, hasta alcanzar las balizas. En nuestro exclusivo club también habían estilos proscritos: nadar de pecho o “a lo perrito” hubiera sido considerado por cualquiera de nosotros algo indigno. Aquellos estilos sólo iban bien con una chica y, por su­puesto, con el susodicho animalito. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Pero, hay un verano que recuerdo con especial nostalgia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Todos teníamos catorce años y tengo la impresión que todos éramos vírgenes. Sin perjuicio de lo cual, cada uno de nosotros era capaz de referir con lujo y abundancia de detalles, una canti­dad indeterminada de apasionados encuentros con minas que siempre resultaban ser mayores e increíblemente atractivas. En mi caso, los detalles procedían de las aventuras de mi hermano Juan Luís, quien siempre me tomaba por confidente de sus más obscenas proezas amatorias. Este gran bastardo siempre iniciaba sus confidencias con la misma incómoda pregunta: “¿y?... ¿ya le conociste el ojo a la papa?”… &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Yo creo que todos sabíamos que mentíamos, pero nadie se hubiera atrevido a cuestionar a nadie. Ello hubiera implicado una suerte de suicidio colectivo ya que parte de nuestra identidad se sostenía precariamente en aquel tinglado de mentiras mutuamente consentidas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Por otra parte, nuestra secreta aspiración era convertirnos, algún día, ojalá no muy lejano, en salvavidas de aquella maravillosa playa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Y entonces ser como Atilio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Un individuo que nos despreciaba olímpicamente, ya sea que se encontrara apostado en su alta torre, vigilando el&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;atestado transcurrir de la playa o bien, sobre las ardientes arenas, cal­zando sus primorosas hawaianas importadas, exhalando el exquisito aroma de su bronceador mien­tras ajustaba las lentes de sus binoculares sobre el culo de alguna muchacha. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;(Hay quie­nes sostienen que aquella era la inconfesable causa de que siempre se ahogara algún gil du­rante la estación.)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Nos acercábamos a Atilio. Le metíamos parlé. Lo adulábamos, incluso. Hasta que de tanto en tanto, condescendía a contestarnos con algún monosílabo. Pero siempre se las arreglaba para humillarnos; siempre encontraba la oportunidad para cagarnos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;¡Aquel tano conchesumadre!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Ya por la tarde cuando sacudíamos la arena de nuestras toallas para marcharnos, lo veíamos engrupiendo a alguna mina rezagada. Moviéndole la culebra. Conven­ciéndola de entrar en su citroneta color caca de donde –lo anticipábamos- no saldría viva.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Todo este tipo de huevadas contribuían a darnos una imagen distorsionada de la realidad. Nos imaginábamos infelices. No calzando hawaianas importadas ni enfocando poderosos binocula­res zenith sobre culos estatuarios, ni usando bronceadores de acentos ferinos. Careciendo de nombres y apellidos italianos, y sobre todo, no siendo propietarios de una citroneta color caca, la playa &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;se nos atojaba poco menos que un valle de lágrimas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;¡Dios mío, si pudiera volver tan sólo fuera un segundo para tocar el hombro de aquel mucha­chito, guiñarle un ojo, convencerlo, desde el distante futuro, de que andaba desparramando nada menos que en el paraíso¡&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Sin duda, aquel verano pasaron muchas cosas, pero esta noche sólo quiero insistir en dos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Una de aquellas cosas se llamaba Katia, la otra, Manuela.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Ocurrió que aquel verano pololeé -o al menos eso creí- con ambas. No podría decir cuál de las dos era más bella, puesto que ambas lo eran en demasía. Ambas me volvieron loco; ambas me hicieron sufrir. Y si todavía me acuerdo de ellas es porque me besaron de tal manera que aún después de treinta años puedo sentir aquella dulzura incomparable. Por último, existía otra co­incidencia entre ellas, ambas mentían con total desparpajo. Katia tenía más de 17 años, pero fingía tener solo 15, Manuela no tenía más de 10, pero aseguraba tener 13. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Por otra parte, am­bas se odiaron a muerte. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Otra cosa: si Lito, Willy o Alex contaran esta historia, mentirían diciendo que ellos fueron los pololos de Manuela y Katia. La verdad es que ellas flirteaban con ellos, pero sólo a mí me ama­ron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;La primera vez que vimos a Katia fue una mañana al emerger de nuestro segundo baño. Era ya cerca del mediodía. Nos encontrábamos secándonos al sol cuando entre la mucha gente que venía arribando, apareció una chica de pelo castaño, vistiendo jeans y una polera que decía algo en francés. Acompañaba a un anciano calvo y flaco que se despla­zaba apoyado en un bastón. Al llegar cerca nuestro, plantó la gran sombrilla que traía al hombro y desplegó una pequeña silla de lona para el viejo. Luego de estirar su gran toalla y de quitarse los jeans, se sentó y comenzó a aplicarse crema bronceadora en los brazos, las piernas &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;y el rostro. Al cabo de un rato, pasó rauda a nuestro lado y se zambulló sin titubear en las aguas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Nadaba mejor que cualquiera de nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Y eso fue lo que nos subyugó a todos. La vimos llegar en unos pocos segundos hasta la mitad del río, bastante más allá de las balizas anaranjadas, donde se mantuvo luchando contra la co­rriente que, en ese punto, bien lo sabíamos, era muy poderosa. Pero, la corriente no la movió ni un centímetro. Luego de un cuarto de hora regresó, nadando con elegancia, a grandes braza­das, en un estilo crowl magnífico. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Cuando por fin emergió de las aguas y enfiló hacia nosotros, ya no era la misma. El agua que corría por su cuerpo resplandeciente la dotaba de una suerte de aureola cristalina y casi mística.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;¡Una diosa, huevón! –comentó arrobado el Lito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Nos apresuramos a encontrarla ofreciéndole nuestras toallas, lo cual rechazó con una gentil sonrisa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Nos presentamos. Quisimos saber dónde y cómo había aprendido a nadar así. Pero, aparte de decirnos su nombre, declinó amablemente entrar en más detalles. Se excusó pretextando vol­ver a atender a su abuelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;La vimos caminar aquellos pocos metros que la separaban del anciano dejando el rastro de sus hawaianas y de dos o tres prístinas gotas de agua en la arena. Y por supuesto, le miramos el poto que era una obra de arte sublime. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Después del almuerzo que consistía siempre en sándwiches y coca-colas, encendimos cigarri­llos. En aquel lejano entonces, grandes atletas como nosotros, no consideraban incompatible el uso del tabaco con la práctica del deporte. &lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Mientras sopesábamos diversas estrategias para conseguir un poco más de atención de aquella fantástica nadadora, fue que apareció Manuela. Guiaba una bicicleta muy cerca de las aguas, allí donde la arena era más firme y húmeda. Creo recordar que aquella bicicleta era muy grande, de un color verde oscuro y con la pintura un tanto desconchada. En ella la ciclista parecía más pequeña de lo que en realidad era, pedaleando de pie, subiendo y bajando rítmicamente, siguiendo un rumbo un tanto errático. Iba a volver la vista cuando de pronto, un niño que salió hacia la orilla persiguiendo su enorme pelota de playa obligó a la ciclista a hacer un brusco movimiento para no atropellarlo, maniobra que terminó con ella en el suelo arenoso y húmedo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Salí corriendo en su auxilio. Cuando llegué a ella, ya se estaba incorporando. Le tendí la mano mientras el chiquillo causante del pequeño accidente nos miraba con su planetaria pelota en brazos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;“Estoy bien, estoy bien”, repetía. Pero yo no estaba seguro. Levanté el armatoste que conducía y comprobé que pesaba bastante. Al dar unos pasos, la chica, emitió un grito de dolor y se sentó en la arena. “Creo que me torcí el tobillo” se quejó. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Mis amigos habían llegado a la novedad. También Katia. Mas, luego de comprobar que no había gran cosa que hacer, se alejaron por la orilla charlando amigablemente; los cuatro. La oportunidad que buscábamos. Por un momento pensé en unírmeles, pero al volver la vista hacia la accidentada y ver lágrimas en sus hermosos ojos, opté por sentarme a su lado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-“Me llamo David”- le dije.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-“Soy Manuela”- dijo, pasándome la mano. Una mano delgada y cálida que retuve un momento en la mía. Sentí como una punzada en algún lugar del pecho o del estómago. Algo raro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-“Es un lindo nombre” – Comenté. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Me miró sin decir nada, directamente a los ojos. Y me pareció la chica más bella que había visto en toda mi vida. Era alta y bien flaca, el pelo oscuro, no negro, más bien un castaño muy oscuro. Tenía una pequeña cicatriz cerca de su ojo izquierdo, en la sien. Sus labios eran grandes y húmedos y cómo que no le iban a su rostro de rasgos delicados. Su nariz era perfecta. Quiero decir, per-fec-ta. Como aquellas que aparecían en los manuales del curso de dibujo de la Modern School que había seguido Juan Luís por correspondencia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;¿Te duele?- &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Le indiqué el tobillo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Si, un poquito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Déjame ver –le pedí, y ella extendió su pierna hacia mí. Le quité la zapatilla y el calcetín y tomé entre mis manos su tobillo. Apreté ligeramente y se quejó. Pensé que quizás necesitaba un médico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Creo que se está hinchando- dije. ¿Andas sola?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;- Siempre vengo a la playa sola. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Se me ocurrió la idea de llevarla a su casa. La senté en su vieja bici y para que no tuviese que pedalear, me fui caminando a un costado, llevándola. Era una bici de mujer, hubiera sido más fácil con una de hombre, pero yo ni siquiera pensaba en eso. Antes de partir les avisé a mis amigos quienes todavía conversaban con Katia quien me miró de una forma extraña y me sonrío al despedirnos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Manuela vivía bastante lejos de allí, en la calle Carlos Andwanter, en una casa enorme de madera que olía a jengibre y a café de grano. La ayudé a subir las escaleras hasta su cuarto. Detrás nuestro subió la tía Ana y tras examinar la lesión, declaró que no le parecía nada serio, pero sólo por precaución iba a llamar al Doctor Martínez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-¿Y este jovencito quién es?- preguntó después, como si recién me hubiera visto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;- Es David- me presentó Manuela. Es mi nuevo amigo- recalcó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;La tía Ana bajó las escaleras y al cabo de un rato volvió con galletas de jengibre y un par de tazas de té. Después nos dejó a solas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Manuela se quitó la blusa y se quedó en camiseta. Era una camiseta calada y se le podían ver los sostenes bajo ella. De todas maneras sus pechos parecían tan pequeñitos que era como si nada. Noté que en su antebrazo izquierdo tenía una gran cicatriz. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-¿Qué te pasó ahí? Le toqué la cicatriz con un dedo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Ah, no. Me hice una herida una vez, respondió, no dándole importancia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Yo tengo un motón de cicatrices- se río- parece como si hubiera ido a la guerra.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-¿Tú no tenís?...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Pensé en mis propias cicatrices. Cada una tenía su historia. Algunas vergonzosas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Sí, claro que tengo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-A ver, muéstrame una. Me exigió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Incliné la cabeza ante ella. Pero, no entendió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;- Ya pues, me urgió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Pero si te estoy mostrando una- le dije, inclinando un poco más la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Ah, tenís una en la cabeza?... A ver… y hurgó con sus hermosas manos en la maraña de mis cabellos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Ah, es cierto- exclamó de pronto- aquí está, tiene la forma de un siete.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;- ¿Te pusieron puntos? ¿Qué te pasó? ¿Te caíste?...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;- No, no me pusieron puntos. Estaba en el campo cuando pasó. Me cayó un hierro muy grande en plena cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-¡Ay que mala suerte! ¿Y te desmayaste?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Estuve inconciente como tres días. Cuando desperté no sabía ni quien era.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Se llevó las manos a la boca haciendo un gesto de sorpresa y conmiseración al tiempo que abría los ojos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-¡Ay, pobre! Y me abrazó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Yo creo que mis viejos pensaron que me iba a morir o que no iba a despertar más. Estábamos en el campo de mi abuelo, en plena montaña, a miles de kilómetros de la civilización. No hubieran llegado conmigo a Valdivia ni en dos días. Así que no les quedó otra que rezar. El problema era que no sabían rezar. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Tiempo después, la hija de los inquilinos, Fresia, me contó que su madre había ido a buscar una bruja y que en realidad ella fue quien me salvó. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-¡Una bruja!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Sí, una bruja. O sea, eso es lo que me dijo la Fresia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-¿Y tu mamá que te dijo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Mi mamá me dijo que después del golpe en la cabeza había quedado más inteligente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Y cuando dije esto estábamos tan cerca que nos quedamos mirando fijamente a los ojos y después soltamos la carcajada. Nos reímos como media hora. Es decir, no podíamos parar de reír. Tratábamos, pero no podíamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Hasta que llegó el Dr. Martínez, seguido de la tía Ana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-A ver… ¿dónde está la muerta?- preguntó. Al escucharlo, Manuela y yo nos quedamos mirando y estallamos nuevamente en carcajadas, aún más fuertes que antes. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;El Dr. Martínez nos miraba asombrado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Sabía que era gracioso, pero nunca tanto- comentó. Con lo cual desató otra ola de carcajadas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Pero la tía Ana estaba seria. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-¡Por Dios, esta niñita!&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;A ver, ¡muéstrale tu pie al Dr.! ¿No era que tenías un esguince?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;El pie de Manuela estaba moderadamente hinchado, así que el Doc lo friccionó con una crema, puso una venda elástica y dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Descansa el pie un par de días. No lo fuerces, ¿me entiendes?. Manuela asintió con la cabeza. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-¿Alguna pregunta?...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Sí, ¿no tiene una crema que no sea tan hedionda?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;- ¡Por Dios, la niñita pretenciosa!- Se escandalizó la tía Ana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;El Dr. Martínez cerró su maletín, movió la cabeza y dijo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;- Hay otra crema, pero está es la que huele mejor. Tienes suerte que haya traído ésta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Manuela arrugó su hermosa nariz “modern school” y se despidió del Doc.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-Creo que yo también me debería ir- dije.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Ella no dijo nada. Sin embargo, creí advertir en sus ojos profundos y expresivos un tenue relámpago de decepción.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;- ¿Vendrás a verme? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;-¿Puedo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;- Ahora somos amigos, ¿no?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;- Entonces vendré mañana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Cuando nos despedimos me abrazó reteniéndome un momento y me besó muy cerca de la boca. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Mientras caminaba de regreso a casa, pensaba que en todo esto había algo raro. Y lo raro era que a pesar de conocerla hacía apenas algunas horas, sentía como si la hubiera conocido desde siempre. Como si la hubiera vuelto a encontrar después de una larga temporada en el limbo. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;En casa seguí pensando en ella. Durante la cena seguí pensando en ella. Y luego, mientras escuchaba el radio en mi refugio del fondo del patio, seguí pensando en ella. No me la podía quitar de la mente. Y tampoco quería. Y era como una tristeza; una sensación de angustia y desolación, pero al mismo tiempo una sensación de felicidad húmeda que me desgarraba el hígado. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;De semejante estado de delicuescencia vino a rescatarme Pete, El Negro, que era un tipo de modales muy refinados. Primero tocó la puerta con la cola para después asomar su delicado hocico, excusándose por molestar. Lo invité a pasar, agasajándolo con un par de galletas, las que devoró minuciosamente. Luego de cerciorarse de no haber desperdiciado ni la más diminuta migaja, procedió a agradecerme con un lengüetazo en plena cara. Luego se me quedó mirando.Tras su antifaz de caco ardían dos llamitas que me interrogaban, como si dijeran “¿qué te pasa, huevón?”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Por aquellos años, yo era un gran lector y siempre tenía a mano algún libro magnífico. Mi pasión era leer ciencia ficción, así que normalmente tenía algún tomo de la colección Nebulae o Minotauro. Esta pasión era clandestina, puesto que mis padres temían que la lectura de libros como &lt;i style=""&gt;Las arenas de marte&lt;/i&gt; o &lt;i style=""&gt;El planeta errante&lt;/i&gt; me “sorbieran el seso” o sea, que terminara más loco de lo que ellos sospechaban que ya era. He ahí una de las poderosas razones para mi huida al fondo del patio y la construcción allí de mi “bunker”. Mi padre dio su autorización con la secreta esperanza de que ello fuera un capricho momentáneo o que yo desistiera del propósito al enfrentarme con las dificultades de transformar aquella leñera en desuso en mi “espacio”. Se equivocó, por supuesto. En parte porque no compartíamos los mismos conceptos estéticos, en parte porque nuestra idea de la “comodidad” tampoco coincidía. Lo que es mi madre nunca se aventuró a entrar en lo que ella llamaba mi “covacha” y mi padre, cuando comprobó que yo había evacuado todas mis bienes del dormitorio que compartía con Juan Luis, sólo comentó: “ Te vas a cagar del frío”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;De manera que allí, en mi covacha yo leía, dormía y soñaba. Aparte de realizar mis tareas y estudiar un poco. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Probablemente eran ya como las nueve mientras trataba de retomar la lectura de una revista en la que no podía concentrarme porque, ya saben, se interponía el rostro de Manuela y me acordaba de todo lo que nos habíamos reido aquella tarde. Probablemente eran las nueve y hacía calor y todavía estaba claro. O quizás era más tarde cuando comenzó a parpadear la lamparita de 12 volt que tenía junto a la cama. Era el timbre silencioso que yo había instalado y de cuya existencia sólo sabían mis amigos. Así que supe de inmediato que afuera en la calle estaba el Alex, o el Willy o Lito o cualquier combinación de ellos. Y, mediante otro sofisticado mecanismo de mi invención, desactivé a distancia el pestillo del portón. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Apareció Alex.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; line-height: 18pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-180098963083461045?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/180098963083461045/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/10/ne-oublier-jamais_8710.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/180098963083461045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/180098963083461045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/10/ne-oublier-jamais_8710.html' title='ne oublier jamais.'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-6928332440471747022</id><published>2006-10-29T12:19:00.004-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.341-07:00</updated><title type='text'>Sueños</title><content type='html'>Tuve un sueño&lt;br /&gt;y en el sueño estabas tú.&lt;br /&gt;Claro que tú no eras tú.&lt;br /&gt;En el sueño eras hermosa,&lt;br /&gt;con esa hermosura perfecta de las pesadillas&lt;br /&gt;de las que duele despertar&lt;br /&gt;y que nos dejan mal parados en la realidad.&lt;br /&gt;Es cierto que tú eres hermosa;&lt;br /&gt;no se puede decir lo contrario,&lt;br /&gt;pero tu hermosura es real&lt;br /&gt;y, por lo tanto, no más que una pobre convención humana.&lt;br /&gt;Eres humana&lt;br /&gt;y por eso sé que nuestro amor&lt;br /&gt;no es eterno.&lt;br /&gt;Tampoco yo estoy a la altura de tus sueños,&lt;br /&gt;en los cuales siempre poseo atributos exorbitantes.&lt;br /&gt;En el reparto figuro nada menos que como tu alma gemela.&lt;br /&gt;Es decir, algo francamente monstruoso.&lt;br /&gt;Pero en mi sueño de algún modo estabas tú.&lt;br /&gt;Y todo lo que hacías me placía locamente&lt;br /&gt;porque te amaba como nunca he amado en esta vida;&lt;br /&gt;como nunca seré capaz de amar.&lt;br /&gt;Porque en el reducto inconmensurable del sueño&lt;br /&gt;vivíamos en  una libertad vertiginosa&lt;br /&gt;donde todo era posible&lt;br /&gt;y todo, perfecto.&lt;br /&gt;Aquella pasión no sería posible en la vigilia;&lt;br /&gt;aquella ternura nos haría explotar como animales en el espacio sideral.&lt;br /&gt;Así que ingrávidos en el sueño, vagábamos&lt;br /&gt;ajenos a toda responsabilidad.&lt;br /&gt;Presos de una peligrosa tendencia al asesinato.&lt;br /&gt;Tu me ahogabas con una ternura infinita&lt;br /&gt;arrasándome como un magma ígneo&lt;br /&gt;en tanto mis cenizas oscurecían el cielo.&lt;br /&gt;Yo te abrazaba hasta que no eras más que la cola dorada de un cometa&lt;br /&gt;o el aire perfumado de un amanecer en el jurásico.&lt;br /&gt;Nos disolvíamos sin dejar huellas&lt;br /&gt;en aquel crimen perfecto que era nuestro amor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-6928332440471747022?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/6928332440471747022/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/10/suenos_3408.html#comment-form' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6928332440471747022'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6928332440471747022'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/10/suenos_3408.html' title='Sueños'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-88755646570880160</id><published>2006-08-31T20:09:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.341-07:00</updated><title type='text'>Como el ritmo del tren</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta es una traducción del poema  "Like the train´s beat" de Philip Larkin que me ha dado considerable trabajo. Sin duda, se cumple aquí el fatal designio del propio Larkin quien juzgaba imposible la traducción de un poema. Pero yo soy esencialmente porfiado y, me acojo, por último, a la idea de que una traducción es, mal que bien, una versión, una interpretación, un ejercicio creativo. El poema pertenece al primer libro de Larkin The North Ship que ya casi he terminado de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;trasladar&lt;/span&gt; al castellano.&lt;br /&gt;Sería muy estimulante leer sus opiniones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Como el ritmo del tren&lt;br /&gt;El rápido lenguaje agita los labios&lt;br /&gt;De la aeromoza polaca en el asiento del rincón&lt;br /&gt;El parpadeante sol&lt;br /&gt;Enciende sus pestañas,&lt;br /&gt;Recorta la definida vivacidad de sus huesos.&lt;br /&gt;El pelo salvaje y controlado, cayéndole hacia atrás.&lt;br /&gt;El gesticular de su charla extranjera,&lt;br /&gt;Como los robles ingleses&lt;br /&gt;Que pasan veloces por la ventana,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tren rueda por zonas baldías&lt;br /&gt;De ciudades. Aún las millas superadas&lt;br /&gt;Se diversifican detrás de su rostro.&lt;br /&gt;Y todo humano interés&lt;br /&gt;Cae ante su belleza angulosa,&lt;br /&gt;Como las arremolinadas notas que se aprietan&lt;br /&gt;En la garganta de un pájaro, emitiendo sinsentidos&lt;br /&gt;a través de los cielos escritos; una voz&lt;br /&gt;regando un sitio de piedra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-88755646570880160?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/88755646570880160/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/08/como-el-ritmo-del-tren_4482.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/88755646570880160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/88755646570880160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/08/como-el-ritmo-del-tren_4482.html' title='Como el ritmo del tren'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-3937786312657253683</id><published>2006-08-21T01:46:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.341-07:00</updated><title type='text'>Magallanes</title><content type='html'>&lt;blockquote&gt;“Mucho me temo que ya no podré hablar seriamente de nada. Mi alma cree en algo que mi razón se ve obligada a negar”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, Otro&lt;br /&gt;Imre Kértész&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Alrededor de las 10 PM del 7 de Abril de 1978, el teniente Abelardo Martínez Pesutic se encontraba cumpliendo funciones como comandante de una patrulla de vigilancia motorizada perteneciente al regimiento Coraceros, en la austral ciudad de Santa María. Todo había resultado normal hasta ese momento, y nada presagiaba un cambio en la paz con que se había desarrollado su trabajo. Sin embargo, sintió hambre y cansancio mientras circulaba por las húmedas calles de la ciudad. Pronto entregaría la guardia y eso lo consolaba. Uno de los conscriptos le pidió un cigarrillo y mientras sacaba uno para sí y le alargaba el paquete, comenzó a sentirse vagamente triste. Mas tarde, mientras el vehículo rodaba lentamente por avenida Picarte, mirando sin ver los escaparates iluminados con sus fantasmales luces de neón, fue que lo acometió un impulso irresistible de llorar. Sintió que los ojos se le inundaban de lágrimas y que estas comenzaban a rodar por sus mejillas. El cabo que conducía el jeep lo miraba por el rabillo del ojo de modo que se volvió hacia la ventanilla y vio sus rostro reflejado contra la noche. Aspiró profundamente el humo de su “advance” al tiempo que buscaba algunos pañuelos desechables en la guantera. Se sonó las narices y enjugó las abundantes lágrimas. En ese momento el conductor le preguntó si se sentía bien. Contestó que sí. El humo se le había metido en los ojos, mintió.&lt;br /&gt;-¿Qué está quemando, mi teniente? – bromeó el cabo.&lt;br /&gt;-“Advances”- dijo y sintió como un nudo en la garganta.&lt;br /&gt;-pero esos son suavecitos, ¿no?-&lt;br /&gt;- Sí, bajos índices. No soy bueno para el tabaco- se defendió, mientras sentía que iba a estallar en llanto como si acabara de hacer una penosa confesión.&lt;br /&gt;-¿Sigo por la costanera, mi teniente?&lt;br /&gt;-Sí, sí- se escuchó musitar.&lt;br /&gt;El soldado tomó la amplia avenida que bordeaba el río. Algunas parejas de enamorados permanecían abrazados en los bancos de piedra; otros caminaban lentamente tomados de la mano. Una lancha surcaba las oscuras aguas entre la neblina que ya comenzaba a borrar la orilla opuesta.&lt;br /&gt;El teniente Martínez se sentía cada vez más triste y asustado. Y por más que se esforzaba, no lograba comprender la razón de aquella súbita tristeza. No era hombre dado a las depresiones, sino más bien de un talante equilibrado; hasta jovial a veces. De hecho, no recordaba haber llorado desde el fusilamiento de su hermana Claudia, y de ello hacía ya cinco años. Aquella vez sí se le escaparon un par de lágrimas en el momento en que reconoció el cadáver lacerado en la morgue del Instituto Médico Legal.&lt;br /&gt;Debía tratar de sobreponerse. Esto era completamente absurdo.&lt;br /&gt;Haciendo un esfuerzo enorme forzó una sonrisa y dijo a sus hombres:&lt;br /&gt;“Muy bien, soldados, vamos a dar una caminata por la costanera.”&lt;br /&gt;El conductor detuvo el jeep y los soldados descendieron con cierta reticencia. Se quedaron mirando a Martínez en espera de sus órdenes.&lt;br /&gt;Pero Martínez había perdido el don de mando. De hecho, parecía otra persona. Sus ojos anegados en lágrimas miraban ya sin la acostumbrada dureza, mientras que un temblor sacudía su barbilla y sus manos.&lt;br /&gt;¿Está enfermo mi teniente? ¿Quiere que lo llevemos a la enfermería? –preguntó uno de los soldados.&lt;br /&gt;No, no, soldados. Déjenme solo. ¡No sé que mierda me pasa!&lt;br /&gt;-Pero mi teniente, usted se ve muy mal –protestó el conductor- déjenos llevarlo para ver si le dan un calmante o algo.&lt;br /&gt;-No, muchachos, no- dijo todavía débilmente Martínez.&lt;br /&gt;-Regresen ustedes. Déjenme aquí.&lt;br /&gt;-No podemos, mi teniente. ¿Cómo cree que vamos a explicar esto?&lt;br /&gt;-¡Les ordeno que se marchen!- gritó Martínez, mientras una gran convulsión lo sacudía.&lt;br /&gt;-No, pues, mi teniente- protestaron todavía los jóvenes- no podemos ni queremos dejarlo aquí.&lt;br /&gt;Entonces Martínez se llevó la mano a la cartuchera y extrajo su pistola de servicio. Mientras les apuntaba con mano temblorosa gritó, más bien rogó, dolorosamente:&lt;br /&gt;¡Obedezcan, mierda!&lt;br /&gt;Los soldados retrocedieron mientras miraban incrédulos cómo lo sacudían los sollozos. Uno a uno fueron trepando al vehículo y al cabo de un momento se pusieron en marcha.&lt;br /&gt;Martínez dejó caer su arma sobre la hierba y se permaneció allí un momento como desorientado. Luego se encaminó tambaleante hacia un pequeño muelle al que se encontraba atado un bote. Se sentó en los últimos peldaños, casi al borde de las aguas y dejó que sus lágrimas lo desgarraran. Un par de cuervos marinos pasaron sobre él graznando soñolientos. Una densa nube pareció estacionarse en lo alto cubriendo la gran luna de Abril. A esa hora,  los amantes se recogían a su casas. Las ratas asomaban sus ojos brillantes en los ductos. La marea crecía. Un ligero viento adormecía los árboles cercanos.&lt;br /&gt;Y Martínez lloraba.&lt;br /&gt;Nadie sabe cuanto tiempo permaneció así. Y al momento  de reconstituir las acciones,  hay quienes plantean que ello es irrelevante. Se cree, sin embargo, que al recuperar un poco la calma y levantar la vista, Martínez se encontró con que alguien más se encontraba en aquel lugar.&lt;br /&gt;Se encontraba sentada en el bote. Era una chica. Vestía unos jeans gastados y un pulóver muy grande. Era hermosa y lo miraba aparentando cierta inquietud.&lt;br /&gt;¿Qué haces usted ahí?- preguntó sobresaltado el teniente.&lt;br /&gt;Nada. Es mi bote.&lt;br /&gt;¿Sí? Y qué mira?&lt;br /&gt;Pensé que te ibas a tirar al río.&lt;br /&gt;…&lt;br /&gt;¿No lo harás?&lt;br /&gt;Es posible que sostuvieran este diálogo, quizás no exactamente así, pero algo por el estilo, o quizás no hablaron y nada más se entendieron mirándose.&lt;br /&gt;Porque es, precisamenete aquí donde la historia se desperfila, perdiéndose en un final que, de cualquier modo no es feliz. Las versiones difieren y todo se vuelve muy confuso. Ciertos testigos afirman haber visto a Martínez abordando una embarcación. Otros, aseveran que Martínez simplemente se tiró a las aguas desde algún punto de la extensa costanera. Hay quienes lo vieron saltar desde el puente. Sin mencionar a aquellos que aseguran haberlo visto en compañía de una hermosa joven en una de las tabernas del puerto. Sin embargo, lo único cierto es que aquella noche se pierde su pista y que inmediatamente fue ordenada su búsqueda tanto a la policía como al propio ejército. Tiempo después se abriría un juicio al cual comparecieron en calidad de primeros sospechosos sus atribulados hombres. No obstante, se estableció que no mentían y en consecuencia, la imposibilidad de que ellos fueran los responsables de su desaparición.&lt;br /&gt;Pero yo, antes y mejor que nadie, lo sabía, y ello, no porque me encuentre dotado del inverosímil don de la omnisciencia, sino porque ha llegado hasta mí un documento irrefutable. La historia de su hallazgo, sin embargo, atenta gravemente contra el terso desarrollo de los acontecimientos, de modo que, apelando a la benevolencia y a la confianza del lector, la pasaré por alto.&lt;br /&gt;La verdad es que en algún momento Martínez aborda la embarcación de la muchacha.  El llanto ha cesado casi por completo y comienza a invadirle una sensación de paz. La compañía silenciosa de la chica que rema con gran habilidad, le produce una emoción hasta entonces olvidada. Se siente protegido y sereno. La quietud de la noche y el suave vaivén de las aguas lo adormecen, meciéndole dulcemente. Martínez vuelve a ser un niño remontando las aguas del Nilo. Vuelve a soñarse inocente y sagrado. Vuelve a sentirse parte de la noche y del universo. Siente el olvido de quien ha sido; siente su humanidad formando parte del agua y del aire nocturno y, siente, de pronto que ama a Dios y a todas las criaturas vivientes: celestes o terrenales. Siente, en fin, que es la materia viva de un milagro.&lt;br /&gt;Mientras tanto una densa niebla ha terminado por abarcarlo todo. El bote avanza entre densos girones blancos y húmedos, mientras a la distancia, una difusa aureola establece los límites de la urbe.&lt;br /&gt;De pronto, una sombra se abate sobre ellos y tras un nervioso aleteo, termina posándose sobre la proa. El ave nocturna le mira y a Martínez le parece que aquellos ojos tienen algo de humano. Acaso en ese momento piense también que quizás se esté volviendo loco.  Entonces se echa sobre el fondo del bote y ayudándose con una pequeña linterna a pilas escribe una carta o un poema o ambas cosas. El destinatario es ambiguo. A veces ocupa este lugar una mujer, Lina o Rina -la escritura es temblorosa-; a veces son sus compañeros de armas o de colegio; a veces el propio general Pinochet. Cuando cree haberla terminado el bote ha encallado en un pequeño islote. O quizás se ve obligado a terminarla precisamente por el brusco golpe del bote al encallar. No lo sabremos nunca. En cualquier caso, la última palabra que alcanzó a escribir es: “Magallanes”.&lt;br /&gt;Al principio, los detectives que hallaron su cuerpo guardaron silencio obligados por la investigación en curso. Más tarde, sin embargo, el inspector Belarmino Pedrotti me confesó que entre los misterios no resueltos se encontraba el hecho de que en realidad se hallaron dos cuerpos, el del infortunado teniente y el de una mujer joven cuya data de muerte era imprecisa. Difícil de explicar también de qué manera Martínez pudo llegar hasta el lugar donde fue encontrado sin el concurso de alguna embarcación, puesto que lo único que fue hallado en la ribera fueron los restos podridos de un bote a remos. Pedrotti me señaló que se descartaba por imposible el hecho de que Martínez se halla desplazado hasta allí en aquel bote. La madera para podrirse necesita un largo período de tiempo. De acuerdo a nuestros peritajes, afirmó Pedrotti, no tenemos dudas de que la mujer pueda haber llegado en dicha embarcación, pero no el teniente. Otra pista que estamos siguiendo es el de unas llamadas hechas por el occiso el día anterior a su desaparición. “Mire”. Pedrotti me alargó una hoja mecanografiada con una lista de nombres y sus respectivos teléfonos.&lt;br /&gt;Hay algo que el diligente inspector todavía no sabía o prefirió ignorar. Y es que, a pesar de que no figuraba mi verdadero nombre, él último de aquellos teléfonos era el mío.&lt;br /&gt;Tal vez él único que contestó aquellas llamadas.&lt;br /&gt;¿Cuánto tardará el buen inspector en hacerme preguntas que no sabré cómo responder?&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0in; text-indent: 0.5in; line-height: 150%;"&gt;&lt;span style="" cl="" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" border="0" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-3937786312657253683?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/3937786312657253683/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/08/magallanes_6479.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3937786312657253683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3937786312657253683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/08/magallanes_6479.html' title='Magallanes'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-7769300912482212298</id><published>2006-08-19T10:32:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.341-07:00</updated><title type='text'>Crónicas de la segunda muerte</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Este conjunto obtuvo el Primer Premio del Concurso de Poesía Universitaria "Apollinaire" organizado por el Grupo Palas y la Universidad Federico Santa María de Valparaíso en el año 1984. Nunca fue publicado como tal. Los poemas que figuran en ZONA TRANSITIVA fueron escritos basándose en éstos y, en rigor, constituyen textos distintos. Sin embargo, con Pedro Jara, el editor de Caballo de Proa, creímos oportuno, publicar este último conjunto como los poemas ganadores del concurso, lo que, de una forma muy mediata, es cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_____________________________________________________&lt;br /&gt;CRÓNICAS DE LA SEGUNDA MUERTE&lt;br /&gt;_____________________________________________________&lt;br /&gt;1979 – 1984&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David Miralles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Timidis autem, et incredulis,&lt;br /&gt;Et execratis, et homicides, et&lt;br /&gt;Fornicatoribus, et veneficis,&lt;br /&gt;Et idolatris, et omnibus&lt;br /&gt;Mendacibus, pars illorum erit&lt;br /&gt;In stagno ardenti igne, et&lt;br /&gt;Sulphure: quod est mors secunda.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apocalypsis de San Juan.&lt;br /&gt;Versículo 8, Capítulo XXI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para Juan Luis&lt;br /&gt;En su segunda muerte&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ULTIMA PÁGINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fogatas sobre la tierra aniquilada.&lt;br /&gt;Después de un siglo la luz de los campamentos permanece&lt;br /&gt;Y en el riesgo se descubren gestos todavía hermosos.&lt;br /&gt;Humedad sin límites.&lt;br /&gt;Mientras aplican la ley de la gravitación universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solíamos vagar en la frescura de aquel parque.&lt;br /&gt;Guardo las imágenes:&lt;br /&gt;La luz entre las hojas a punto de caer.&lt;br /&gt;La luz consumiendo ese momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un siglo se promulgaron leyes contra ti.&lt;br /&gt;Leyes naturales:&lt;br /&gt;Frío durable.&lt;br /&gt;Pero nos fabricamos un rostro de cartón:&lt;br /&gt;Una máscara de guerra.&lt;br /&gt;El miedo nos cambiaba.&lt;br /&gt;-in god we've trust, but god was gringo-&lt;br /&gt;Y seguíamos allí,&lt;br /&gt;golpeados por el agua salada,&lt;br /&gt;arrojados a la costa por las olas del pacífico.&lt;br /&gt;-Podría recordar todos los detalles con una regresión-&lt;br /&gt;Nombres famosos envueltos en el cielo agonizante,&lt;br /&gt;Manos sangrientas desfalleciendo cerca de tus rododendros.&lt;br /&gt;Odio suficiente para vencer la gravedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PARAÍSO PERDIDO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las paredes destruídas de nuestro paraíso:&lt;br /&gt;El bronce, el hierro, el oro viejo.&lt;br /&gt;Angeles y policías:&lt;br /&gt;Seres absolutos contra imágenes de barro.&lt;br /&gt;Nuestra metamorfosis:&lt;br /&gt;Primero, nos arrastraron sobre el polvo&lt;br /&gt;hasta el borde de las aguas donde terminaba el mundo.&lt;br /&gt;Estas aguas eran rojas y extensas y el espíritu sobrevolaba sobre ellas.&lt;br /&gt;Luego, la prohibición de nuestro calendario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las escenas pudieron transcurrir&lt;br /&gt;en las instalaciones de un campo deportivo&lt;br /&gt;o en la dudosa intimidad de un baño público.&lt;br /&gt;Reflectores, electroshocks, circuitos cerrados.&lt;br /&gt;Protagonistas, los hijos del Gran Khan.&lt;br /&gt;Antagonistas, los hombres del Mesías.&lt;br /&gt;Que los pensamientos caigan.&lt;br /&gt;Que los pájaros desde Tierra del Fuego&lt;br /&gt;traigan sus mensajes.&lt;br /&gt;Otro amanecer menos intenso.&lt;br /&gt;Todo marcha bien, leémos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los campos anegados. Los campos rojos&lt;br /&gt;El sueño sobresaltado de las masas.&lt;br /&gt;Alguien sin facciones se arrastra hasta el banquillo&lt;br /&gt;donde los jueces excrutan la verdad;&lt;br /&gt;donde administran mortales fantasías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roto lo inefable, lo profundo del bosque, el canto,&lt;br /&gt;la tierra flota indefensa&lt;br /&gt;en el espacio perverso, sin extremos norte o sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminando en círculos,&lt;br /&gt;linternas en las manos.&lt;br /&gt;El viento enrojecido por los arenales pasa&lt;br /&gt;y tiembla el corazón de acero y plexiglass.&lt;br /&gt;Se desgasta el mecanismo del viento&lt;br /&gt;Las siluetas en los parques no se hablan.&lt;br /&gt;Sombras en los muros de cartón.&lt;br /&gt;sobre la tierra envilecida.&lt;br /&gt;El bronce, el hierro&lt;br /&gt;de los guardias en los prados de la ciudad&lt;br /&gt;El polvo que oculta los miembros,&lt;br /&gt;las raíces que tampoco explican nada.&lt;br /&gt;Alguien llora entre las grietas,&lt;br /&gt;pero aún se duda de las almas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MEDITACION EN FUGA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me despido de las nubes&lt;br /&gt;que dormitan sobre la ciudad caída,&lt;br /&gt;reflejadas contra el vientre&lt;br /&gt;de los charcos abiertos por la lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un odio antiguo se alza desde el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis recuerdos:&lt;br /&gt;las bestiales escenas de un amor de juventud.&lt;br /&gt;El tono bronceado de tu piel.&lt;br /&gt;Las manos abiertas para el hierro del verdugo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en líquenes.&lt;br /&gt;En formas imprecisas,&lt;br /&gt;indicios de un naufragio&lt;br /&gt;que olvidábamos.&lt;br /&gt;En unas flores agonizantes sobre la mesa.&lt;br /&gt;En esa fotografía en que aparecemos seguros,&lt;br /&gt;trasfondo de cielos abiertos,&lt;br /&gt;abrazados a esa nada.&lt;br /&gt;Exhalando un anacrónico aspecto de felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COMEDIA PARA UNOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ancianos inmóviles en la plaza&lt;br /&gt;Bajo el follaje chamuscado&lt;br /&gt;por los 200 watts de la lámpara solar.&lt;br /&gt;Han desaparecido los muchachos;&lt;br /&gt;las chicas del colegio cercano.&lt;br /&gt;Los pájaros trepan hacia las altas ramas&lt;br /&gt;hacia la claridad artificial del paraíso&lt;br /&gt;donde habría que cantar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es la estampa de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hundidos en nuestras habitaciones&lt;br /&gt;como elegantes cadáveres&lt;br /&gt;esperando el cambio de estación.&lt;br /&gt;Sin probar bocado.&lt;br /&gt;Sin levantar el teléfono.&lt;br /&gt;Sin extrañarnos del silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás el agua habría purificado vuestro cuerpo.&lt;br /&gt;El más bello del mercado.&lt;br /&gt;Sin embargo, tras un grito de agonía,&lt;br /&gt;surgías de nuevo en las pantallas&lt;br /&gt;mientras el miedo se apoderaba de nosotros,&lt;br /&gt;protegiéndonos.&lt;br /&gt;Imaginábamos ventanas que daban al futuro,&lt;br /&gt;pero sólo era el cansancio o la locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nos hemos salvado” – explicabas-&lt;br /&gt;Pero cerca de la frontera de nuestra habitación&lt;br /&gt;Se extendía el caos.&lt;br /&gt;Todavía los ojos alertas sobre la plaza&lt;br /&gt;donde los ancianos terminaban con la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GRAFITTI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribir una palabra&lt;br /&gt;i soportar el peso de las sombras.&lt;br /&gt;La inscripción de sol&lt;br /&gt;Sobre las piedras húmedas.&lt;br /&gt;Sufrir una débil palabra esperanza&lt;br /&gt;Flotando en el foso entre las hojas muertas.&lt;br /&gt;Fluir en la corriente temblorosa&lt;br /&gt;De unos ojos inútilmente abiertos.&lt;br /&gt;Escribir la palabra imposible&lt;br /&gt;En noche oscura.&lt;br /&gt;Arrancar una certeza&lt;br /&gt;Desde la tierra envilecida&lt;br /&gt;Por los pasos enemigos.&lt;br /&gt;Escribir una última palabra&lt;br /&gt;En las murallas.&lt;br /&gt;Estos versos de piedra&lt;br /&gt;En el granito&lt;br /&gt;Entre las sombras de basalto&lt;br /&gt;Para avergonzarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RETRATO VENCIDO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuché tus pasos abandonar el universo.&lt;br /&gt;Querías desnudarte en la cama natal.&lt;br /&gt;Abandonar las calles.&lt;br /&gt;El cansancio de caer un poco más&lt;br /&gt;cada mañana.&lt;br /&gt;Te lo negaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuché las trompetas de tu juicio.&lt;br /&gt;El viento en Nueva York,&lt;br /&gt;El viento ardiente&lt;br /&gt;o el viento congelado&lt;br /&gt;arrastrando partículas de odio.&lt;br /&gt;Tus palabras desnudas&lt;br /&gt;que no pudieron llegar&lt;br /&gt;hasta sus puertos de papel,&lt;br /&gt;te condenaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera está lloviendo hace años&lt;br /&gt;y en el aire fluyen pestilencias&lt;br /&gt;mientras suenan las sirenas de los barcos&lt;br /&gt;como en alguna fantasía.&lt;br /&gt;Como sonaba ya tu hora y estabas lejos,&lt;br /&gt;oscurecíendo otras páginas,&lt;br /&gt;pero nunca lejos del dolor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora la lluvia te toma por los hombros&lt;br /&gt;y te confunde con el barro.&lt;br /&gt;La muerte puede ser esa paloma que abre los brazos&lt;br /&gt;bajo el estrecho cielo de las torres de la quinta avenida.&lt;br /&gt;Mientras, la fiebre dorada te estremece&lt;br /&gt;fingiendo que te ama.&lt;br /&gt;Y tú le crees.&lt;br /&gt;Tú, como siempre, le crees.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DE PERFIL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Con la frente en el vidrio&lt;br /&gt;Velamos el nuevo dolor”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Odiseo Elytis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un vendaval de pájaros oscurece nuestra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vestías una blusa azul&lt;br /&gt;y llevabas tu desconsuelo gris.&lt;br /&gt;También la mañana con su roñosa luz&lt;br /&gt;al salir&lt;br /&gt;sin mirar atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que te fuiste,&lt;br /&gt;tus pasos se perdieron en el frío y en la bruma&lt;br /&gt;en las calles de otra vida de la que nada supe.&lt;br /&gt;Tu cuerpo despertó de pronto en el autobús,&lt;br /&gt;entre los tuyos.&lt;br /&gt;Se dirigía por calles desgarradas,&lt;br /&gt;avanzando entre el dolor de un nuevo día.&lt;br /&gt;Y la emoción, el presentimiento&lt;br /&gt;de algo nuevo y definitivo.&lt;br /&gt;Tal vez un encuentro con Dios en los suburbios.&lt;br /&gt;En cambio, en el sitio del suceso&lt;br /&gt;encontraste tu cara&lt;br /&gt;en una vitrina de calle Concepción.&lt;br /&gt;Estabas desnuda y dolías&lt;br /&gt;apoyando tu frente en el vidrio helado que te exhibía.&lt;br /&gt;Y llorabas.&lt;br /&gt;Mientras yo soñaba con acercarme&lt;br /&gt;con las manos vacías. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-7769300912482212298?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/7769300912482212298/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/08/cronicas-de-la-segunda-muerte_182.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7769300912482212298'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7769300912482212298'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/08/cronicas-de-la-segunda-muerte_182.html' title='Crónicas de la segunda muerte'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-263301438148386145</id><published>2006-08-18T15:45:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.342-07:00</updated><title type='text'>Ventana trasera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Este poema lo escribí probablemente a principios de los ochenta. Nunca lo leí en recital alguno, a pesar que en ese tiempo hacíamos muchos. (Este fue el período de mayor actividad del grupo Indice). ¿Por qué?… Tal vez porque se me antojaba demasiado íntimo y sentía pudor. Ahora, sin embargo, es el poema de otro… y cometo la impudicia de develarlo, primero ante mí y, luego, ante los demás.&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás nuestra locura nos hizo sobrevivir a ratos.&lt;br /&gt;Tras el muro que contenía nuestra niñez&lt;br /&gt;Y ocultaba nuestro juego inocente con cuentas de colores&lt;br /&gt;esa perversidad innata nos llevó derecho&lt;br /&gt;A las flores más vivaces y fragantes.&lt;br /&gt;Aquellas que cortaste para mí&lt;br /&gt;Mientras pasaba el último tren en el atardecer&lt;br /&gt;En el fondo del patio.&lt;br /&gt;Aquellas flores que cortaste para mí&lt;br /&gt;Y que yo ahora recuerdo en esta desteñida hoja de bitácora.&lt;br /&gt;Quisiera oler una vez más la profundidad de tus cabellos&lt;br /&gt;En ese secreto triangulo del patio&lt;br /&gt;En que desapareció nuestra inocencia.&lt;br /&gt;Tanto amor verdadero&lt;br /&gt;Perdido a tan temprana edad.&lt;br /&gt;Las mejores emociones despilfarradas&lt;br /&gt;Al paso de las primeras estaciones.&lt;br /&gt;Estoy de nuevo en esta ventana&lt;br /&gt;Que sólo tú y yo recordaremos&lt;br /&gt;Mirando las colinas&lt;br /&gt;Por las que solíamos vagar&lt;br /&gt;Mientras pensábamos en el futuro.&lt;br /&gt;No éste sin duda, sino otro&lt;br /&gt;Más venturoso y mágico&lt;br /&gt;Que el que hicimos separados.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Ahora somos mayores&lt;br /&gt;Y tú sabes que es cruel. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-263301438148386145?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/263301438148386145/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/08/ventana-trasera_481.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/263301438148386145'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/263301438148386145'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/08/ventana-trasera_481.html' title='Ventana trasera'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-3012277108598736124</id><published>2006-08-18T01:39:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.342-07:00</updated><title type='text'>Poemas antiguos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estos poemas fueron escritos en algún momento de la primavera del año 1976 del siglo pasado, siendo yo un muchacho de 17 años. Son, ciertamente mis primeros poemas. Con este conjunto, que aquí no está completo, al año siguiente saqué una mención, junto a Clemente Riedemann,  en el Concurso de la Semana Valdiviana. El primer premio lo obtuvo un estudiante de Castellano de apellido Báez con un trabajo llamado "Material de demolición". Se dice que algunos de estos textos fueron posteriormente publicados en el suplemento literario del El Mercurio. Si alguna vez tuviese el tiempo y la paciencia, supongo que debría ir a la Biblioteca Nacional de Chile para comprobarlo. Mi tío Francisco, que vive en el Paraguay desde antes del golpe, me aseguró una vez haberlos leído en un ejemplar de Artes y Letras en la legación chilena en Asunción.&lt;br /&gt;Le creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;GESTO EN SOL MAYOR&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en los suburbios de mi mente&lt;br /&gt;Tal vez porque visto la penumbra&lt;br /&gt;Que ayer me regalaste.&lt;br /&gt;Miro la mierda en las cornizas&lt;br /&gt;Y en la destrucción que ofrezco a los turistas&lt;br /&gt;Pongo un soplo de belleza inenarrable.&lt;br /&gt;Tomo el cuchillo&lt;br /&gt;Lo hundo en el pudor de la mantequilla&lt;br /&gt;Lo esparzo con rudeza sobre el pan&lt;br /&gt;(un pan desacostumbradamente huraño)&lt;br /&gt;Y lo deposito con dulzura&lt;br /&gt;Entre el viril ejército de mis dientes.&lt;br /&gt;Ya satisfecho&lt;br /&gt;Desaparezco&lt;br /&gt;Con una carcajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flor que vives de noche&lt;br /&gt;Flor que sufres por mí&lt;br /&gt;Flor apetecible&lt;br /&gt;Flor monopeduncular&lt;br /&gt;¡Llora!&lt;br /&gt;Así tendrás hojas de un lujo exótico&lt;br /&gt;Crearás algo tremendamente bello:&lt;br /&gt;Una lágrima.&lt;br /&gt;No todos son capaces&lt;br /&gt;De hacer un poema tan perfecto,&lt;br /&gt;Tan poderoso e inhumano.&lt;br /&gt;A nosotros se nos prohibe llorar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy yo&lt;br /&gt;El mismo que me presentaron&lt;br /&gt;Cierta tarde bajo una estrella en bancarrota&lt;br /&gt;Yo soy yo&lt;br /&gt;Y no ansío ser un gusano más pequeño&lt;br /&gt;Ni quiero ver más soles de los que pueda digerir&lt;br /&gt;Ni deseo acostarme con nadie que no sea yo&lt;br /&gt;Yo soy él&lt;br /&gt;Semejante al que dormía bajo el aire&lt;br /&gt;Aquella tarde añeja&lt;br /&gt;Vacía de estertores&lt;br /&gt;Yo soy él&lt;br /&gt;De quien hablaban&lt;br /&gt;En el antiguo y futuro testamento&lt;br /&gt;Bebí junto a Yavéh durante aquellas tardes&lt;br /&gt;Perfectamente vácuas&lt;br /&gt;Alrededor de 100 botellas de cocacola&lt;br /&gt;Y engullí sin amedrentarme&lt;br /&gt;Más de 30 hot dogs&lt;br /&gt;Dejándolo asombrado&lt;br /&gt;Yo soy yo&lt;br /&gt;Efluvio incontenible&lt;br /&gt;Yo soy yo&lt;br /&gt;Indefinible&lt;br /&gt;Yo&lt;br /&gt;Mi&lt;br /&gt;Él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deambulo en el abismo&lt;br /&gt;Y miro con fiereza&lt;br /&gt;La huelga de los astros&lt;br /&gt;Todo está yerto, invisible y yerto&lt;br /&gt;Mis manos se han autoatado&lt;br /&gt;A mis espaldas.&lt;br /&gt;He quedado abandonado en la inmortalidad&lt;br /&gt;He persistido a las estrellas&lt;br /&gt;Tan intraducible como el silencio&lt;br /&gt;Sólo yo conservo la luz, la tierra&lt;br /&gt;Y la fórmula del hombre&lt;br /&gt;En alguna caverna abstrusa de mi alma&lt;br /&gt;Sólo yo que he tragado el universo&lt;br /&gt;Soy responsable de este todo&lt;br /&gt;Que es nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-3012277108598736124?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/3012277108598736124/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/08/poemas-antiguos_9253.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3012277108598736124'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3012277108598736124'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/08/poemas-antiguos_9253.html' title='Poemas antiguos'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-1254813099360001712</id><published>2006-08-13T19:02:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.342-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>Mustang</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/3160/3260/1600/mustang.1.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: pointer; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3160/3260/320/mustang.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;"A Amado Lascar, compañero en una encrucijada de la vida y a quien temo haber herido una vez sin saber que era a mí a quien hería"&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Literatura. Eso era lo que hacíamos. Aunque no lo supiéramos y ni siquiera lo sospecháramos. Tardaríamos largos años en darnos cuenta que abandonando los límites del papel impreso en que pugnaban por encerrarnos nuestros queridos maestros, seríamos más libres y volveríamos a aquella indocumentada experiencia que fue la nuestra. Com&amp;shy;prenderíamos que todo partió desde allí, porque ese allí, contra toda evidencia, era lu&amp;shy;mi&amp;shy;noso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Tanto que nos cegaba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Allí era lo concreto, lo básico, lo animal que nos habitara y habitáramos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Pero descender a la más prosaica realidad no es tarea fácil. A no ser que se tenga la costumbre, creada y fomentada por la escuela pública, de confundir la realidad con las rústicas pinturas que de ella nos presentan los maestros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;La siguiente memoria se apega estrechamente a los hechos y, sin embargo, su realismo resulta chocante y aún perverso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Recuerdo que volvíamos de cenar en casa de Lula Pastorino y, por alguna extraña razón, mi organismo se encontraba en un estado que, a falta de un mejor nombre, po&amp;shy;dríamos denominar “Alpha”. Me sentía raro. Miraba la silueta fina y estilizada de Yumika y una emoción poderosa y tierna in&amp;shy;vadía mi extraño cerebro. Era deseo, pero era algo más. Al&amp;shy;go que florecía en mi interior exacerbando mis instintos; situándolos en la superficie de mi ser. Algo que al mismo tiempo me llenaba de felicidad y de temor. Una energía que brotaba a raudales desde el mero centro de mi cuerpo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Le pedí a Yumika que detuviera el coche.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Era noche cerrada. El viento deambulaba por las calles de la ciudad agitando pesados letreros o encumbrando alguna sucia hoja de periódico. A la distancia, la sirena de la policía y los ruidos cansados de un tren de carga. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;No, no había estrellas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;En cambio un zumbido eléctrico emanaba desde las profundidades urbanas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Ella me miraba con inocente pasión, con una dulzura grave y directa. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Me estremecí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Cualquier palabra lo hubiera arruinado todo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Atraje su cuerpo trémulo hacia mí y nos abrazamos. Sentía una emoción que ex&amp;shy;cedía los límites de mi cuerpo y parecía querer conectarme con el frescor de la ma&amp;shy;dru&amp;shy;gada, disol&amp;shy;viéndome en el viento, en finas partículas de felicidad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Lloraba. Sin comprenderlo, lloraba a mares. Como no era un héroe, lloraba. Como era un simple mortal, no estaba pre&amp;shy;pa&amp;shy;rado para la felicidad. &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Y ella en perfecta sincronía, lloraba conmigo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Allí en la perfecta soledad de una calle de las afueras de Jonesville, en el interior de un viejo Ford Mustang, nos amamos hasta bien entrada la madrugada. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Con las primeras luces del alba, sin embargo, el efecto pareció desvanecerse y volví a ser el mismo gran hijodeputa de siempre. Frío, calculador y egoísta. Rasgos que se me an&amp;shy;toja&amp;shy;ban virtudes antes que defectos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Ocupé mi lugar tras el volante y encendí el poderoso V8 de mi Mustang. De reojo contemplé a Yumika que trataba de alisar su breve vestido de seda negro. Su cabello oscuro y lacio estaba húmedo y le caía desordenado sobre el rostro. Parecía fatigada tras el esfuerzo desplegado luego de una noche de amor desenfrenado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Era una hermosa japonesa de unos 26 años. Hablaba perfectamente el inglés y el español. Lenguas que dominaba mejor que su lengua nativa, según propia confesión. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Sin duda exageraba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Prendí un cigarrillo y me dirigí hacia la carretera 126. El aire de la mañana era es&amp;shy;pléndido. Frío y tonificante. El cielo estaba nublado y un tanto tormentoso. Lo que ver&amp;shy;daderamente me complacía. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;De pronto Yumika me tocó amorosamente el brazo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;- Si no te importa, quisiera volver a mi casa-me dijo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Sin mirarla detuve el coche y me incliné sobre ella para abrirle la portezuela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;- No hay problema- le dije. Eres libre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Se quedó sentada sin mover un músculo lo que, me imagino, era su insignificante manera de demostrar enfado. La miraba de reojo y, cada vez más, comenzaba a recordarme a Ma&amp;shy;hatma Gandhi. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;-Es un día perfecto para ir a la costa- le dije.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;-…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;-Es un día perfecto para ir a la costa- repetí.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;-…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Como al parecer había decido ignorarme, tuve que cambiar de estrategia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;-Cariño-le dije- ¿puedes pasarme la pistola que está en la guantera?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;-…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;-Es que estoy planeando pegarle un tiro a alguien, ¿sabes?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;La vi abrir la guantera y tras comprobar que efectivamente allí dormía plácida&amp;shy;mente una magnun, la cerró de golpe como si en su lugar hubiese habido una serpiente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;-Supongo que tampoco quieres darme la pistola, ¿verdad, mi amor?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;-…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;-Si no quieres dármela está bien, la tomaré yo mismo. Diciendo lo cual me incliné hacia su costado y abrí nuevamente la guantera sacando la magnum. Pero en ese mo&amp;shy;mento Yumika realizó una absurda y desesperada maniobra intentando coger el volante. El brusco movimiento me sacó del asfalto y tras derrapar algunos metros por una pen&amp;shy;diente el coche fue a chocar contra un árbol. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;Creo que perdí los sentidos un breve instante. Al recuperarme, comprobé que el árbol crecía al borde de una profunda quebrada. El coche se balanceaba peligrosamente en el vacío. Una de las ramas se había incrustado en el costado derecho de la carrocería. Yumika yacía inconsciente o muerta. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Fue cuando intentaba incorporarme que perdí nuevamente la conciencia. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Lo anterior lo recuerdo como un&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;sueño, es cierto. Como una pesadilla que se re&amp;shy;cuerda sin estar del todo seguro de que haya sido tal. Por mi parte, yo creo que todo fue real. Muchas personas, sin embargo, se han encargado de mostrarme y demostrarme que todo ha sido producto de mi febril imaginación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Cuando por fin recuperé la conciencia estaba sólo, tendido en el terreno un tanto ríspido de aquella ladera. El mustang había desaparecido y no había seña alguna de Yu&amp;shy;mika. Era un mediodía soleado y ventoso. Me dolía terriblemente un brazo y me sentía mareado. Me incorporé y me acerqué al borde de la quebrada. Nada pude distinguir. Si el coche había caído era probable que se encontrara en el fondo del precipicio. Allá abajo, sin embargo, sólo se veía una densa capa de vegetación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;¿O había venido alguien en nuestro auxilio llevándose el coche y a Yumika? Ello parecía probable, puesto que yo&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;mismo me encontraba tendido sobre el suelo a varios metros del accidente. Sin embargo, ¿por que se decidió dejarme allí y no rescatarme? &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Algo más: el árbol que detuvo al mustang había desaparecido. Por más que exa&amp;shy;miné el terreno buscando las huellas de donde supuestamente estuvieron sus raíces, no pude encontrar nada. El terreno simplemente no parecía haber sido removido nunca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;– Nunca tuviste un mustang- me aseguró tiempo después David.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;– Y que yo sepa, nunca estuviste en Jonesville.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="MARGIN-BOTTOM: 6pt; TEXT-INDENT: 0.5in; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;Sentí terror de preguntarle por Yumika.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-1254813099360001712?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/1254813099360001712/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/08/mustang_2190.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1254813099360001712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1254813099360001712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/08/mustang_2190.html' title='Mustang'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-1591095421241330347</id><published>2006-07-28T14:51:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.342-07:00</updated><title type='text'>El doctor cierra los ojos</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal"&gt;El doctor cierra los ojos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Sabe que atraviesa por un campo minado.&lt;br /&gt;Se da cuenta que los demonios que enfrenta son poderosos.&lt;br /&gt;Honestamente&lt;br /&gt;no hay nada más ridículo&lt;br /&gt;que este señor que cierra los ojos&lt;br /&gt;y cruza las manos&lt;br /&gt;buscando inspiración&lt;br /&gt;como un sacerdote en denim y mocasines.&lt;br /&gt;Cuando por fin habla,&lt;br /&gt;su voz ya no es su voz&lt;br /&gt;y su cara resplandece&lt;br /&gt;con la más falsa de las sonrisas.&lt;br /&gt;“Muy bien” – dice mientras levanta el fono&lt;br /&gt;y aprieta el botón&lt;br /&gt;que abre las compuertas del limbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos ángeles te esperan&lt;br /&gt;y no te sonríen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-1591095421241330347?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/1591095421241330347/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/07/el-doctor-cierra-los-ojos_1932.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1591095421241330347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1591095421241330347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/07/el-doctor-cierra-los-ojos_1932.html' title='El doctor cierra los ojos'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-7177235633991332534</id><published>2006-07-28T14:26:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.342-07:00</updated><title type='text'>Desaprender los códigos</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal"&gt;Desaprender los códigos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;y yacer en las arenas&lt;br /&gt;perfeccionando falsos gestos de alegría&lt;br /&gt;para entrar en muchedumbres&lt;br /&gt;vacío y sediento.&lt;br /&gt;Temor de que se note&lt;br /&gt;la mirada desolada de mi estirpe.&lt;br /&gt;No convencido de nada&lt;br /&gt;ni entregado a nada&lt;br /&gt;yacer entre la maleza&lt;br /&gt;sintiendo el aroma despreciado del espino.&lt;br /&gt;Desconocer mi nombre&lt;br /&gt;y olvidar mis huellas&lt;br /&gt;que en cualquier caso&lt;br /&gt;la memoria falsearía.&lt;br /&gt;Esto que nos pasa&lt;br /&gt;es horrible&lt;br /&gt;pero estamos contentos.&lt;br /&gt;Si despertara en vos,&lt;br /&gt;ciudadana en la corniza,&lt;br /&gt;los labios fríos&lt;br /&gt;como el agua de un pozo.&lt;br /&gt;Si temblaramos a punto de ser identificados&lt;br /&gt;y entonces nos durmiéramos en piedra&lt;br /&gt;como dos signos calcinados en el basalto&lt;br /&gt;que los sabios del futuro no sabrán interpretar;&lt;br /&gt;que los salvajes del futuro contemplarán asombrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-7177235633991332534?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/7177235633991332534/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/07/desaprender-los-codigos_6216.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7177235633991332534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7177235633991332534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/07/desaprender-los-codigos_6216.html' title='Desaprender los códigos'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-1728814886423935865</id><published>2006-07-28T14:09:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.342-07:00</updated><title type='text'>Ya que he decidido ignorar</title><content type='html'>&lt;strong style="FONT-WEIGHT: normal"&gt;Ya que he decidido ignorar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;las siniestras huellas del destino&lt;br /&gt;quisiera recuperar al menos&lt;br /&gt;el don de las lágrimas.&lt;br /&gt;Y mientras espero el autobus&lt;br /&gt;que ha de internarme por barrios&lt;br /&gt;y plazoletas delirantes,&lt;br /&gt;sentir el dolor fluyendo&lt;br /&gt;como una esperma cristalina e infecunda.&lt;br /&gt;Todavía hay aire suficiente&lt;br /&gt;entre el narcotizante hedor de la gasolina&lt;br /&gt;y las partículas de plomo&lt;br /&gt;suspendidas -sabrá el demonio cómo-&lt;br /&gt;en la atmósfera.&lt;br /&gt;La atmósfera de esta pasión&lt;br /&gt;que es también un veneno&lt;br /&gt;en que flotamos amoratados,&lt;br /&gt;abiertos los ojos inútiles,&lt;br /&gt;por el sólo capricho de estar vivos;&lt;br /&gt;dolientes y orgullosos&lt;br /&gt;como un cardo entre las vías&lt;br /&gt;del tren expreso a la nostalgia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-1728814886423935865?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/1728814886423935865/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/07/ya-que-he-decidido-ignorar_2558.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1728814886423935865'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1728814886423935865'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/07/ya-que-he-decidido-ignorar_2558.html' title='Ya que he decidido ignorar'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-7635657321229458248</id><published>2006-07-28T13:30:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.342-07:00</updated><title type='text'>Recuerdo aquella vez</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: normal"&gt;Recuerdo aquella vez&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;en que, desesperado,&lt;br /&gt;me trepaba por las paredes&lt;br /&gt;pensando que nunca podría escapar&lt;br /&gt;de aquella estación abandonada.&lt;br /&gt;Recuerdo claramente la ninguna esperanza&lt;br /&gt;y la respiración acesante de la nada&lt;br /&gt;imaginando que tal vez así sería&lt;br /&gt;el momento justo antes de la muerte&lt;br /&gt;cuando todo fuera supremo&lt;br /&gt;y la belleza de estar vivo&lt;br /&gt;te quemara como un hierro las entrañas.&lt;br /&gt;Te quemara como un hierro&lt;br /&gt;y demasiado tarde&lt;br /&gt;entendieras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-7635657321229458248?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/7635657321229458248/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/07/recuerdo-aquella-vez_3289.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7635657321229458248'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/7635657321229458248'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/07/recuerdo-aquella-vez_3289.html' title='Recuerdo aquella vez'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-8076619658337433702</id><published>2006-07-16T14:28:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.342-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento'/><title type='text'>LORD BANANA</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3160/3260/1600/calcinha273b.4.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;"Cuando se cuenta un cuento, debe haber alguien que lo escuche; y por poco que el cuento dure, es raro que quien lo cuenta no se vea inte&amp;shy;rrumpido algunas veces por su auditor. He aquí porqué he in&amp;shy;troducido en el relato que se va a leer, y que no es un cuento, o que es un mal cuento, por si tuvieran dudas, un personaje que juega el rol de audi&amp;shy;tor..." &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;ESTE NO ES CUENTO&lt;br /&gt;Denis Diderot&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Hay un concurso literario y la señorita Marabolí me pidió escribir “algo”. Le pregunté si cualquier cosa y ella respondió: “cualquier cosa que sea un cuento”. Todavía le pregunté: “¿un cuento real o un cuento fantástico?” Me miró un tanto desconcertada y sólo repitió: “un cuento”. Lo que yo interpreté como “un cuento real” que es éste que estoy escribiendo.&lt;br /&gt;El personaje principal en este cuento es la propia señorita Marabolí. Ella es morenita, un poco más baja que yo y lo más lindo que tiene es su poto. Sus ojos son muy bonitos también, sus labios ídem, su cintura, casi perfecta, pero nada se compara con su poto: es precioso.&lt;br /&gt;Hasta ahora, ella ignora que la he visto empelotas y ese es precisamente el motivo de este cuento.&lt;br /&gt;Ya sé que no voy a ganar el concurso y la verdad es que me tiene sin cui&amp;shy;dado. Nadie escribe un cuento sólo para ganar un con&amp;shy;curso (salvo en el caso de que se trate de un verdadero pelotudo), sobre todo cuando se escribe un cuento real.&lt;br /&gt;Pero la seño&amp;shy;rita Marabolí es feliz cuando yo gano un concurso (he ganado tres), porque ella es mi profe de Castellano. Se siente orgullosa porque cree que ella tiene algo que ver con el “cuento”. Por supuesto, se equivoca. Yo no le debo nada. Además, me saco los sietes sin querer; casi sin estudiar, porque la clase para mí es fácil. Si escribo bien, tal vez sea porque leo mucho. Sin embargo, nada me cuenta quedarme ca&amp;shy;llado y dejar que ella se sienta realizada creyéndose su propia pelí&amp;shy;cula.&lt;br /&gt;Además, la quiero desesperadamente.&lt;br /&gt;Y la deseo con locura.&lt;br /&gt;En su clase estoy siempre como hipnotizado mirándole el culo. Especial&amp;shy;mente los días en que viene con ese vestido negro que le cae súper. Muchas veces le pido explicaciones sobre palabras raras y después que ella las repite le pido es&amp;shy;cribirlas en la pizarra, sólo para contemplar una vez más ese traste divino que tiene. Por otra parte, parece que ella sabe que se lo miro y seguro que le gusta porque no dice nada.&lt;br /&gt;Pero lo que más me excita es saber que ella va a leer este cuento; al prin&amp;shy;cipio con asombro, luego con creciente ansiedad, para terminar llorando y rom&amp;shy;piendo las hojas en mil pedazos.&lt;br /&gt;¿Me odiará después?&lt;br /&gt;Quién sabe.&lt;br /&gt;Pero yo no soy culpable de nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro personaje de este cuento es el Señor Maragaño. Un ser desprecia&amp;shy;ble a quien le deseo la muerte después de padecer horrorosos suplicios a manos de los huechurabas. Es el Inspector General. Casado, cinco hijos, dos perros, tres gatos y un número indeterminado de pulgas y chinches. Lo máximo que puedo decir del señor Maragaño es que siendo muy bruto, no suspende ni anda lla&amp;shy;mando a los apoderados por tonteras.&lt;br /&gt;Sus métodos disciplinarios distan de ser ortodoxos. Estos van desde una simple reprimenda verbal (“Mira, mocoso, culeado…”) hasta los trabajos forza&amp;shy;dos en “Siberia”, pasando por los match de box o de “full contact” para resolver controversias entre compañeros. A su manera, el señor Ma&amp;shy;ragaño nos educa. Así por ejemplo, si sorprende a dos que empiezan a agarrarse a combos, detiene la pelea y, si son del mismo tamaño, se los lleva al subterráneo donde mantiene un tatami y guantes de box, los obliga a quitarse la camisa y los enfrenta, haciendo él mismo de árbitro. Los hace pelear unos cinco minutos y luego los obliga a darse la mano “como caballeros”. En cierto sentido él es, como muchos profes, un uto&amp;shy;pista cínico y sentimental. La “caballerosidad”, si es que alguna vez existió cosa semejante, tiene que haber sido algo muy re pe&amp;shy;ludo. Por lo demás, Maragaño sería el ejemplo perfecto. Es decir, el constituye la prueba viviente de que es posible ser un caballero y un chu&amp;shy;chesumadre al mismo tiempo. Es vox po&amp;shy;puli que llegó a la dignidad de Inspector General después de delatar a sus colegas simpati&amp;shy;zantes de Allende (porque en este colegio nunca hubieron verdaderos upelientos, como dice mi abuela).&lt;br /&gt;Otra cosa extremadamente desagradable de Maragaño es que es alto y ru&amp;shy;bio. Los huechurabas tendrán algunas dificultades para reducirlo porque, además, es seco pa´ los cornetes.&lt;br /&gt;Antes de continuar con este cuento viene una tanda comer&amp;shy;cial. (Pueden saltársela sin remordimientos)&lt;br /&gt;Resulta que este concurso lo organiza Chilectra Metropolitana y la Coca-Cola y de acuerdo con lo que me dijo la señorita Marabolí en el cuento deben figu&amp;shy;rar las frases: &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;CHILECTRA TE ILUMINA&lt;br /&gt;y&lt;br /&gt;TODO VA MEJOR CON COCA-COLA &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Para la Coca-Cola, claro.&lt;br /&gt;Y con respecto a lo de Chilectra, no deja de ser una ironía que justo cuando lo escribí, se cortó la luz y casi me saqué la cresta yendo a la cocina por un par de velas “luminosas”. Parece que hubo un atentado a una torre de alta ten&amp;shy;sión, así que Chilectra, a mí, y calculo que a otros seis millones de emputecidas almas, no nos ilumina esta noche.&lt;br /&gt;La señorita Chilectra apareció en calzones alumbrándose con una pequeña linterna a pilas. Se asomó a la ventana para echar una mirada a la ciudad chamus&amp;shy;cada y moribunda. “¡Terroristas, culeados!” –dijo con resignación. Luego proce&amp;shy;dió a robarme una de las velas al tiempo que bajándose los calzones me apagó la otra con un tremendo pedo.&lt;br /&gt;¿Y qué reclaman? ¡¿No les dije a los huevones que se saltaran la propaganda?!&lt;br /&gt;Y bueno, el otro personaje protagónico de este cuento soy yo. Alto, del&amp;shy;gado, moreno, de ojos verdes y una pichula de este porte. Buen mozo e inteli&amp;shy;gente. Tengo 13 y estoy en segundo. Me gusta el hueveo, pero igual soy serio. Tengo promedio 6,3.&lt;br /&gt;Las acciones:&lt;br /&gt;Cuando descubrí que Maragaño se quería tirar a la señorita Marabolí, supe de inmediato que lo lograría de no mediar la intervención de La Providencia. Por experiencia, nosotros sabíamos que Maragaño era rápido y eficientemente. Un verdadero perro de presa. Una vez que lograba atrapar a su víctima no la soltaba sino hasta haberla destruido. No era la primera vez; no sería la última. De manera que se trataba de una carrera contra el tiempo.&lt;br /&gt;Entre La Providencia y el inspector comenzó entonces una lucha sorda y sin tregua…&lt;br /&gt;Siendo la Providencia una fuerza abstracta, no es raro que se sirva de per&amp;shy;sonas humildes y hasta insignificantes tanto como de aquellos seres dotados de ex&amp;shy;cepcionales cualidades para cumplir con sus divinos propósitos. Me gusta pen&amp;shy;sar que yo me encuentro en esta última categoría mientras que Lord Ba&amp;shy;nana per&amp;shy;tenece, sin ninguna duda, a la primera. Y se ve que le gusta.&lt;br /&gt;Los hechos se desarrollaron más o menos así:&lt;br /&gt;Lord Banana se encuentra con la señorita Marabolí en el pasillo de la Sala de Profesores. Le mete conversa. Se nota preocupado y hasta triste. Un mechón de pelo rubio le tapa el ojo derecho, así que la profe, que va a su lado, no puede ver su alma rastrera y viciosa. Esta preocupado por un amigo -miente- Este amigo está escribiendo un cuento para un concurso y hay una parte que no le sale, pero como es un tipo tan orgulloso no quiere recurrir a lo obvio: pedir ayuda. La profe sonríe y pregunta si él sabe cuál es la dificultad. Claro que sabe. Se trata de una parte en que la protagonista escribe una carta de amor, dándole una cita a su amante en el gimnasio de un instituto donde ambos trabajan. Oye, dice la maestra, eso es fácil, hasta yo podría escribir esa parte.&lt;br /&gt;Cayó redondita, me informa Lord Banana, mientras pienso que sus ojos azules aguachentos podrían ser los de un asesino en serie. ¡Hijodeputa! Le digo a modo de elogio. ¿Y cuándo? … ¡mañana!&lt;br /&gt;La dulce señorita Marabolí nos achaca con literatura del siglo de oro. Nos obliga a leer ciertas comedias de enredos que son muy de su gusto y, para su es&amp;shy;trecha mente de vieja de castellano, del gusto universal. Inútil tratar de razonar con ella porque ella es la dueña de la verdad. ¿Acaso no es ella la profe?... Irre&amp;shy;futable. Lógico. Evidente. Nosotros ignorantes de mierda, ella sabia y culta. Y si nos les gusta, pueden ir pensando en irse a la chucha. Implacable con las notas, con cierta tendencia a cargarse al chancho con los rojos. Así es ella, y si no fuera por su inmensa belleza y simpatía, sería la profe más insufrible de todo nuestro noble establecimiento. Con todo, y a pesar de que soy lejos su mejor alumno, me puso sólo un 5, 8 en la prueba de la Dama Boba. Por cierto, no le di el gusto de reclamarle por la nota. Y se ve que le sorprendió. ¿Te explico? -me ofreció. No, no hace falta -le respondí- confío en usted. Se quedó un poco cortada y como que se sonrojó un poco. Sin embargo, hizo un gesto cómo de disgusto y sólo dijo “bien”. Imagino que debe haber pensado: “¡mocoso de mierda, soberbio!” Y sentí un ex&amp;shy;traño placer al imaginarlo.&lt;br /&gt;Durante la clase jugué a mirarla fijamente a los ojos mientras imaginaba las cosas más indecentes.&lt;br /&gt;(No, no me atrevo a escribirlas)&lt;br /&gt;De pronto terminó la clase y me di cuenta que tenía una tremenda erección así que me dio vergüenza levantarme. Lo malo fue que ella fue directo hacia mí y me dijo que quería hablar conmigo. Vamos al patio –me ordenó.&lt;br /&gt;Así que no tuve otra opción que levantarme con el tremendo bulto y tratar de disimular. Pero cuando llegamos afuera ella se volvió y lo notó. Soltó una risita histérica y dijo: “¡Dios mío!” Ambos nos sonrojamos. A pesar de todo sostuvi&amp;shy;mos el siguiente diálogo:&lt;br /&gt;“-¿Terminaste el cuento que te pedí?&lt;br /&gt;-Casi&lt;br /&gt;-¿algún problema?&lt;br /&gt;-no, no&lt;br /&gt;-Un amigo tuyo me dijo que había una parte que no sabías cómo escri&amp;shy;bir…&lt;br /&gt;-¿en serio?&lt;br /&gt;-sí, la parte de la carta.&lt;br /&gt;-¿qué carta?&lt;br /&gt;-La carta que la mujer le escribe a su amante.&lt;br /&gt;-No hay ninguna mujer que tenga un amante en mi cuento.&lt;br /&gt;-¿no?&lt;br /&gt;-No. Tiene que ser un error. Debe ser otra persona la que está escribiendo ese cuento. Yo estoy escribiendo un cuento real. Me baso en la realidad.&lt;br /&gt;-Ah, ¿y no eres amigo de Matías Viel?&lt;br /&gt;-Amigo, no. Lo conozco, pero en realidad no somos amigos.&lt;br /&gt;- No sé por qué, pero no te creo.&lt;br /&gt;- ¿Qué no me crees?&lt;br /&gt;- Nada.&lt;br /&gt;- Bueno. ¡Qué le vamos a hacer!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me miró unos instantes, llena de desconfianza y luego se marchó. Cuando hubo caminado algunos pasos, antes de doblar la esquina de la Inspectoría General, se volvió y me gritó: “¡Ve a darte una ducha fría!”&lt;br /&gt;La ducha estaba realmente fría.&lt;br /&gt;Sin embargo, me masturbé pensando en ella.&lt;br /&gt;Al día siguiente Lord Banana me entregó un disquete. Cuando abrí el único archivo que contenía, apareció el siguiente texto: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Amor mío,&lt;br /&gt;Las horas se hacen inmensamente largas sin ti. Añoro tus brazos, tus tier&amp;shy;nas caricias, tus besos, tan dulces. Quisiera sentir tu cuerpo junto al mío, sentir nuestros corazones latiendo al mismo compás. La pasión y el deseo me arrebatan y no sé esperar.&lt;br /&gt;Esta noche te estaré aguardando en nuestro lugar secreto a la hora con&amp;shy;venida.&lt;br /&gt;Te quiero con locura.&lt;br /&gt;Firma.” &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Instrucciones para Lord Banana: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;1. Idealmente la carta debe estar escrita a mano. ¿Por qué?... por&amp;shy;que ese es uno de los problemas que tiene que resolver el escri&amp;shy;tor. Quiere conseguir realismo. Desea intercalar una fotocopia de un manuscrito en su narración, que es algo así como una cró&amp;shy;nica periodística.&lt;br /&gt;2. La protagonista no es tan elegante. Evitar los adornos que sugie&amp;shy;ren una relación más bien romántica. Sólo acentuar lo erótico.&lt;br /&gt;3. Debe ser más precisa con la cita. Nada de “lugar secreto” y nada de “a la misma hora”. Esta es la primera cita que ella le da para hacer el amor. Y LO MAS IMPORTANTE: ella se apresta a cumplir con una fantasía de su amante que es un ex deportista extremo y goza con la adrenalina.&lt;br /&gt;4. ¿Cuál es la fantasía? Hacer el amor en el círculo central de la can&amp;shy;cha del gimnasio. Eso lo volverá loco.&lt;br /&gt;5. La protagonista se llama Elizabeth Carballo, para que la firme. Pero como es una carta personal seguramente bastaría que pusiera su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lord Banana asalta nuevamente a la señorita Elizabeth Marabolí a la sa&amp;shy;lida de la sala de profesores. Esta vez ella se detiene y puede observar a su gusto la depravada faz del rufián. Lo mira pues, largamente hasta que al fin dice: “Ne&amp;shy;cesito un café…¿Quieres uno?..”&lt;br /&gt;En la cafetería Lord Banana comienza a explicarle los nuevos requerimientos del escritor. Sin embargo, Elizabeth, no parece querer escucharlo. Ha comenzado a trabajar en un alto de pruebas con una gran pluma con la que raya y corrige san&amp;shy;grientamente. De pronto lo interrumpe: &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién es?&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;-¿Que “quién es”?&lt;br /&gt;- No le entiendo.&lt;br /&gt;-Sí me entiendes. ¿Quién es el que está escribiendo eso?&lt;br /&gt;-¡!Ah!! – Lord Banana trataba de ganar tiempo mientras evaluaba la posibilidad de cagarme o seguir con la treta.&lt;br /&gt;-¿De verdad quiere saberlo?&lt;br /&gt;-¡Sí, por supuesto!&lt;br /&gt;-Pero primero tiene que prometerme que no le dirá que yo no se lo dije…&lt;br /&gt;-Conforme.&lt;br /&gt;-De todas maneras seguro que usted ya lo conoce. Es Gabriel García Mankhe.&lt;br /&gt;-¡Noooo!! Elizabeth cerró su amenazante pluma con un enérgico clic – Primero, no puedo creer que tú seas amigo de Gabriel García Mankhe y, segundo, que él no sepa cómo inventar una carta de una amante.&lt;br /&gt;- Bueno, eso es lo que trataba de explicarle. No es que no sepa. Sí sabe. Su pro&amp;shy;blema es que él quiere algo así como una carta manuscrita. Y además otra cosa. Él no me ha pedido nada. Sólo me contó el problema. Yo estoy tratando de congra&amp;shy;ciarme con él, haciendo esto. Y también, le recuerdo que fue idea suya escribirla. Yo no se lo pedí expresamente.&lt;br /&gt;- Es cierto. Pero, ¿cómo es que tú lo conoces?&lt;br /&gt;-Es una historia bien larga. ¿Quiere que se la cuente?...&lt;br /&gt;-No, ahora no, tengo una clase en un par de minutos. Pero otro día.&lt;br /&gt;-Bueno, yo le mostré la carta que usted escribió y me dijo que no servía.&lt;br /&gt;-¿Por qué?&lt;br /&gt;-Ya se lo dije. El quiere una especie de facsímile para insertar en el relato. Ade&amp;shy;más…&lt;br /&gt;Y aquel solapado animal consiguió lo increíble: Explicarle, punto por punto, los requerimientos de la misiva. “Incluso saqué la hoja que tú me pasaste –me dijo celebrando su propia sangre fría- y ella quería intentarlo nuevamente. En realidad lo que dijo fue: “Ojalá que le guste a Don Gabriel, sería un tremendo honor” &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;- ¡Conchetumadre! –le dije lleno de sincera admiración- ¡No, es que eres muuuy carerraja! &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Pero los días pasaron. Uno, dos, tres, quizás una semana. Y nada.&lt;br /&gt;Mientras tanto el enemigo hacía considerables progresos. Comenzó a cortejarla durante los recreos y aunque no siempre ella le daba bola, en un par de ocasiones se tomaron un café y charlaron animadamente.&lt;br /&gt;La situación era intolerable.&lt;br /&gt;Tal vez por eso, cuando Lord Banana por fin me entregó la carta no tuve dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Juvenal Barrera me saludó efusivamente y me invitó a sentarme en una de las picantes butacas de tevinil que amoblaban su despacho. Parecía como si me hubiera estado esperando.&lt;br /&gt;“Y bien, joven, ¿qué se le ofrece?” . Sus ojos grisáceos e inquisitivos pare&amp;shy;cían enormes tras los pesados anteojos. “La secretaria me ha dicho que era algo importante”.&lt;br /&gt;Estaba nervioso. Por un momento tuve la idea de arrepentirme. Sin em&amp;shy;bargo, ya era tarde para eso.&lt;br /&gt;“¿Y bien?”&lt;br /&gt;Extraje la carta escrita por la señorita Marabolí y se la extendí. Mi mano temblaba y me sentía pésimo. Vagamente comenzaba a comprender que las cosas que uno piensa adquieren una extraña dimensión cuando se convierten en acciones. Lo que estaba haciendo era una mariconada tremenda. Súbitamente sentí que debía expli&amp;shy;carlo todo. Arrepentirme. Pedir perdón. Llorar.&lt;br /&gt;En cambio me mordí la lengua.&lt;br /&gt;Barrera examinó la carta acomodándose los pesados lentes sobre su gran nariz. Una vez que la hubo leído se volvió hacia mí.&lt;br /&gt;“Supongo que puede explicarme cómo llegó esta carta hasta usted…”&lt;br /&gt;Mentí. Las palabras salían dificultosamente por mi garganta que se iba estrechando y secando. Cuando le expliqué que no quería verme involucrado creí que me iba a ahogar.&lt;br /&gt;Barrera me dirigió una mirada en la que se mezclaban la compasión, la desconfianza y el desprecio.&lt;br /&gt;“Toda mi vida he odiado a los gusanos como tú” –dijo- “pero nunca había tenido la mala suerte de tener uno frente a frente”&lt;br /&gt;Sentí que me iba desmayar.&lt;br /&gt;“Qué va a hacer?” – balbuceé.&lt;br /&gt;“¿Qué se puede hacer con un maricón como tú?” “¡Habría que elimi&amp;shy;narte!” Los ojos de Barrera brillaron con una luz asesina tras los cristales.&lt;br /&gt;“Sin embargo, no puedo hacer eso” – suspiró- “Así que haremos de cuenta de que aquí no ha pasado nada”&lt;br /&gt;No me explico cómo todavía tuve el valor de preguntar:&lt;br /&gt;“¿Qué va a hacer con la señorita Marabolí?”&lt;br /&gt;“Nada” – contestó rotundo.&lt;br /&gt;“¿Y no está ella haciendo algo malo?” –insistí.&lt;br /&gt;“Por supuesto que no. Una mujer adulta tiene el derecho a prestarle el poto a quien se le antoje”&lt;br /&gt;Diciendo lo cual Barrera me señaló la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente recibíamos con asombro la insólita noticia de que Maragaño había pedido su traslado al norte.&lt;br /&gt;¿Qué había sucedido? Nunca lo sabremos con certeza. Es posible que, después de todo, Barrera haya reaccionado decidiéndose a intervenir. ¿Habrá sido él quién obligó a Maragaño a irse del colegio después de saber, por mí, que era el destinatario de aquella carta? Esta explicación era plausible, pero tenía el inconveniente de no concordar con la actitud demostrada por Barrera el día de nuestra entrevista. De ser así, no habría consistencia entre los dichos del director y su conducta posterior.&lt;br /&gt;El alejamiento de Maragaño coincidió también con otro hecho extraño. La señorita Marabolí cambió.&lt;br /&gt;Al principio no nos dimos cuenta. Sin embargo, gradualmente fue resultando evidente que algo extraño le acontecía. Sus clases, de ordinario vibrantes y apasionadas, se fueron tornando aburridas e insulsas. En ocasiones descendió incluso al dictado, práctica que ella misma había condenado terminantemente en más de una ocasión. Por otra parte, sus vestimenta hasta ese momento sencilla y de buen gusto, fue dando paso a atavíos de un lujo dudoso y de un sobrecargado erotismo. Notamos que si bien antes casi no usaba maquillaje, ahora se lo aplicaba en forma generosa y hasta grosera.&lt;br /&gt;Contrariamente a lo que quizás ella esperaba, dicho cambio la fue convirtiendo gradualmente en un adefesio. Mirar aquellos labios no hace mucho tan bellos, convertidos ahora en un furioso marrasquino, era algo que sobrecogía el alma. Verla desplazarse equilibrándose sobre aquellos tacones que sólo un loco pudo haber diseñado, era algo que partía el corazón.&lt;br /&gt;Entonces fue que comenzaron a reírse de ella.&lt;br /&gt;Tal vez primero fueron las chicas las que empezaron a burlarse, imitando los gestos amanerados que había ido adoptando en consonancia con su nuevo look. Luego las burlas fueron acrecentándose y extendiéndose a la población masculina del colegio.&lt;br /&gt;Frente a esto, la señorita Marabolí, respondía con gritos y rabietas que terminaban siempre con un estremecimiento y en sollozos.&lt;br /&gt;¿Qué es lo que había ocurrido? ¿Cómo una mujer tan bella, dueña de una personalidad y un atractivo subyugantes había terminado transformándose en un manojo de nervios envuelto en brocatto y terciopelo? Y sobre todo ¿cómo es po&amp;shy;sible que ello haya ocurrido en tan escaso tiempo? ¿Estaba esto relacionado con el misterioso alejamiento del Sr. Maragaño? ¿Y si es así de qué manera?&lt;br /&gt;Se comenzó a acrecentar el rumor de que la Srta. Marabolí había sido víc&amp;shy;tima de un mal. Es decir, que la habían “embrujado”; que posiblemente alguna rival despechada le había mandado a hacer un “trabajo”. De esta manera, los ru&amp;shy;mores fueron aumentando. Algunos la veían haciendo gestos robóticos en la calle; otros la escuchaban hablando sola. Una chica de segundo año contó que había in&amp;shy;tentado besarla a la fuerza. Un chico de cuarto aseguraba que a él le había pedido desnudarse frente a ella.&lt;br /&gt;Pero a mí me ignoraba.&lt;br /&gt;Hasta que un día la sorprendí mirándome con odio y comprendí, o creí com&amp;shy;prender, que sabía.&lt;br /&gt;¿Pero qué sabía?&lt;br /&gt;Entonces ocurrió algo que terminó por comprobarnos que había perdido definitivamente la chaveta. Aunque con ello, preciso es decirlo, terminó arras&amp;shy;trándonos a todos.&lt;br /&gt;Teníamos clases con ella. Las dos últimas horas de un día miércoles. Era el mes de Julio, casi al final del primer semestre y como era invierno había anochecido muy temprano. Uno de los chicos protestó porque lo que estudiábamos era muy aburrido (y realmente lo era), luego todos estábamos reclamando y diciéndole que hiciéramos algo más entretenido. Ella nos miraba como si estuviera en otra dimensión. Y de pronto, en pleno apogeo de la protesta la vimos quitarse aquel sombrero que más bien parecía un macetero, darle un beso y lanzarlo contra uno de nosotros. “¿Así que quieren divertirse los huevones?” –gritó, dejándonos a todos paralizados. Nunca le habíamos escuchado decir una grosería. “Vamos a ver si nos divertimos” –siguió- “¡a sacarse la ropa todo el mundo!” Diciendo lo cual, se desabotonó la chaqueta y la arrojó lejos de sí. Luego se subió sobre su escritorio se quitó los zapatos de tacón y nos los arrojó con furia asesina. “¿No ven que son unos mocosos cagones?... ¿Por qué no se empelotan ustedes también, ah?… Y hablando de divertirse los hijitos de papito, ja, ja… Apuesto que ya están a punto de llorar los mariconcitos” Mientras esto decía se había quitado la primorosa blusa de seda y la ondeaba como si fuera un futbolista que acabara de anotar un gol. Al verla en sostenes vino la salvaje reacción de la turba. Vi, con asombro, que varias chicas se habían quitado el chaleco y se desabotonaban las blusas, imitándola. “¡Como siempre las mujeres adelante!, ¿no, chiquillas?” las comenzó a arengar ella a lo que las chicas respondieron con una gritería ensordecedora. Dicen que la locura es contagiosa y debe ser cierto, porque al cabo de unos minutos estábamos, si no todos, la mayoría, empelotándonos como si fuera lo último que hubiéramos de hacer en este mundo.&lt;br /&gt;El hueveo era fenomenal. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La señorita Marabolí se despojaba de sus prendas descubriendo su cuerpo maravilloso y con ello parecía ir renaciendo. Volvía ser la antigua. La que todos admirábamos y queríamos.&lt;br /&gt;Y deseábamos.&lt;br /&gt;“¡Muéstranos tu poto, Elizabeth!”- le grité – “¡es maravilloso!”&lt;br /&gt;Y ella se quitó los calzones y nos regaló con su incomparable culo.&lt;br /&gt;No pude resistirlo. Avancé entre los muchachos semidesnudos y me abalancé hacia aquel poto soñado y lo cubrí de besos.&lt;br /&gt;Creo que fue en ese momento que se abrió violentamente la puerta de la sala y entró Barrera con varios profesores y algunos apoderados. Miraban la escena con la boca abierta y los ojos desorbitados.&lt;br /&gt;Sin embargo, el efecto de la magia era tal que algunas chicas siguieron besándose y corriéndose mano. Otros se masturbaban o comenzaron a tirarle las ropas y los zapatos a los intrusos.&lt;br /&gt;Barrera estaba pálido y movía la cabeza como si quisiera despertar de una pesadilla. Sólo atinaba a mascullar: “¡Pero qué chucha esto!” Hasta que finalmente salió furioso.&lt;br /&gt;Recuerdo que al cabo de un rato la sala se llenó de pacos. Y arrestaron a todos los que estábamos en pelotas. Es decir, casi a todo el curso.&lt;br /&gt;Mi abuelo me fue a rescatar de la comisaría porque a mi mamá le había entrado una depresión feroz cuando le contaron.&lt;br /&gt;Y es aquí donde la historia se vuelve confusa porque las declaraciones de un sector del curso no coincidían con las del otro. Había una versión que señalaba que la señorita Marabolí fue agredida y despojada de sus ropas por un grupo de estudiantes. La otra versión se atenía más o menos a lo que realmente había pasado.&lt;br /&gt;¿“Lo que realmente había pasado”? pero, ¿qué es lo que realmente había pasado?&lt;br /&gt;Era la pregunta que me hacía mi abuelo. ¿Y qué podía contestarle a mi viejo? Nada.&lt;br /&gt;¡¿Cómo que nada?¡ ¡Huevón, te encontraron besándole el culo a la profesora¡ Además se dice que tú iniciaste todo y que con otros muchachos la empelotaste.&lt;br /&gt;Eso es lo que yo declaré. Pero no fue así.&lt;br /&gt;¿Y puedo saber por qué chuchas declaraste eso entonces?&lt;br /&gt;Para que no la echen.&lt;br /&gt;No, claro, que no la van a echar. Al único que van a echar va a ser a ti, por pelotudo.&lt;br /&gt;Pero no echaron a nadie. Y sólo el serenísimo Señor Barrera sabía por qué.&lt;br /&gt;Yo lo supe después. Quiero decir, varios años después.&lt;br /&gt;Antes de que llegara a esta parte. No recuerdo exactamente en qué momento, fue interrumpido por Miss Chilectra, que como habrán adivinado es mi hermana mayor. O sea, en el momento que ocurría esta historia y que yo la narraba, era mi hermana mayor.&lt;br /&gt;Ella leía todo lo que yo escribía. No importa que yo lo ocultara. Además me usaba para todos sus experimentos periodísticos, porque ocurre que era una estudiante de dicha fatídica carrera.&lt;br /&gt;“La historia está entretenida, me dijo, pero no es verosímil.”&lt;br /&gt;“Pero hay algo que me tiene intrigada –continuó- ¿qué pasó con la mina?, ¿le diste el cuento finalmente?”&lt;br /&gt;Eres periodista, le respondí, averígualo tú misma.&lt;br /&gt;¡¿O sea que lo hiciste?¡&lt;br /&gt;Y como suele ocurrir con casi todos los periodistas, se dio por satisfecha con su propia respuesta y salió chancleteando en sus flip-flop horrorosamente plásticas; horrorosamente rosadas.&lt;br /&gt;Y como decía, no hubo expulsiones, ni remociones de cargo. Se trabajó para que todo se olvidara con rapidez.&lt;br /&gt;La señorita Marabolí volvió a ser la misma, como si tras aquel incidente hubiera exorcizado el maleficio que la agobiaba.&lt;br /&gt;Un día llegué con un gran sobre amarillo y se lo entregué. El sobre por supuesto, contenía esta historia. Para ser más precisos, una de las tantas versiones de esta historia. Me miró un instante con cierta desilusión:&lt;br /&gt;“Muy tarde –me dijo- el concurso ya pasó”&lt;br /&gt;“Me da igual, de todas maneras se lo quiero dar”&lt;br /&gt;“Muy bien.-contestó- Después lo leeré” –y sepultó el sobre en uno de los profundos cajones de su escritorio metálico, donde todavía descansa. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El tiempo, a cuyas magias borgeanas me he ido acostumbrando, quiso que una tarde, después de muchos años de lo anteriormente narrado, me encontrara con un individuo a quien en principio no reconocí. Nos hallábamos en el aeropuerto de Barajas. Ambos regresábamos a Chile, por coincidencia en el mismo vuelo de Lan. Se trataba de Matías Viel, Lord Banana en persona.&lt;br /&gt;Durante el vuelo, y aprovechando que era temporada baja y el avión iba prácticamente vacío, nos cambiamos de asiento y charlamos hasta que nos dio hipo. En algún momento nos acordamos de la inefable señorita Marabolí. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;¿Qué habrá sido de ella? –pregunté, no porque esperase una respuesta, sino más bien por nostalgia.&lt;br /&gt;¿Pero, cómo, no sabes que terminó casada con Barrera? – se extraño Lord Banana.&lt;br /&gt;¡¿Con ese viejo de mierda?¡ ¡No te creo!&lt;br /&gt;Pues, créeme. Además no tiene nada de raro.&lt;br /&gt;¿Y por qué no tiene nada de raro?&lt;br /&gt;No pues, hombre, si el viejo la hizo su amante a poco de que ella llegara.&lt;br /&gt;¡Me estás hueveando!&lt;br /&gt;No, claro que no. Fue en aquella época en que tu creías que se la iba a tirar Maragaño, pero en realidad el que se la terminó tirando fue el viejo zorro. Acuérdate que él la obligaba a usar esas pintas de puta que le regalaba.&lt;br /&gt;¡No huevées! ¿Y tú cómo sabís tanto?&lt;br /&gt;Por mi viejo, si solían juntarse a jugar al cacho.&lt;br /&gt;Oye, y dime una cosa maricón, ¿tú sabías todo esto en ese momento o te enteraste después?&lt;br /&gt;No, después, después… y vi que Lord Banana se reía mientras el mechón de pelo rubio le tapaba el ojo derecho igual que hace un millón de años.&lt;br /&gt;¡Viejo conchesumadre! –comenté cabizbajo.&lt;br /&gt;Ahora entendía todo. Por eso Barrera nunca tomó ninguna acción punitiva en contra de la Señorita Marabolí. Y quien sabe si no fui yo el que inicié todo con aquella ridícula idea de llevarle la carta falsa.&lt;br /&gt;¿Sabes qué es lo más gracioso? – Lord Banana me tocó las costillas con un codo. ¿Te acuerdas de esa carta que le hicimos escribir engañándola?... Lo que pasa es que el viejo creyó que era verdadera y la llamó a su despacho. Ella se defendió y alegó que todo era una confusión, que un estudiante… Pero el viejo maricón la amenazó con denunciarla y hacerle un sumario… A menos que…. ya te puedes imaginar el resto.&lt;br /&gt;Me sentí mal. Por un instante deseé no haberme encontrado con Lord Banana; desee que se callara; desee estrangularlo. Sin embargo, seguí escuchando su relato.&lt;br /&gt;Así que se convirtió en su amante y el viejo comenzó a perder el seso por ella. La obligaba a vestirse con unas huevadas que el creía eran sofisticadas. ¿No te acordai? La mina estaba asustada y le seguía el amén. Pero eso duró hasta el día en que se empelotó en tu curso. Después de eso, cuando esta mina se la juega para que la echen y así librarse del viejo, ocurrieron varias cosas. Él se dio cuenta de que estaba enamorado hasta las patas y que sencillamente era incapaz de echarla. Aparte de que habían dos versiones de lo ocurrido y en una, ella resultaba inocente. Entonces ella ganó terreno y equilibró las cosas. Aceptó quedarse siempre que pudiera ser ella misma. Ganó.&lt;br /&gt;Mientras escuchaba a Lord Banana trataba de comprender cómo era posible que él hablara con tanta propiedad y tranquilidad de aquellos hechos. Cada cosa que decía a mi me afectaba y parecía remover algo en mi interior. Lo miré. Se veía próspero, elegante, lleno de confianza. Conservaba aquella inteligencia soterrada y capciosa de sus años del colegio.&lt;br /&gt;Esta bien- dije- todo tiene sentido, pero lo que no entiendo es cómo es que finalmente se casan.&lt;br /&gt;Se casan, claro.&lt;br /&gt;Eso es lo que no entiendo, ¿ella lo terminó queriendo?&lt;br /&gt;¿Cómo saberlo? –reflexionó- Lord Banana- lo que está muy claro es que el viejo tenía su pequeña fortuna. Una situación, ¿me entendís? Y sobre todo mucho pituto. Eso puede haber sido atractivo para una mina de su condición.&lt;br /&gt;En ese momento el avión comenzó a ser sacudido por una turbulencia. Cerré los ojos y por un momento deseé que nos fuéramos todos a la chucha. Me imaginé cayendo sobre el atlántico convertido en mierda. También pensé en aquel magnífico culo que una vez tuve la dicha de besar.&lt;br /&gt;Luego me dormí.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;FIN &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--Creative Commons License--&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esta obra está bajo una &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;licencia de Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;!--/Creative Commons License--&gt;&lt;!-- &lt;rdf:rdf xmlns="http://web.resource.org/cc/" dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"&gt;&lt;br /&gt; &lt;work about=""&gt;&lt;br /&gt;  &lt;license resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/"&gt;&lt;br /&gt; &lt;dc:type resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/work&gt;&lt;br /&gt; &lt;license about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/"&gt;&lt;permits resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction"&gt;&lt;permits resource="http://web.resource.org/cc/Distribution"&gt;&lt;requires resource="http://web.resource.org/cc/Notice"&gt;&lt;requires resource="http://web.resource.org/cc/Attribution"&gt;&lt;prohibits resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse"&gt;&lt;/license&gt;&lt;/rdf:RDF&gt; --&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;© David Miralles (2008)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Copyrighted material. Este cuento forma parte del libro "Lord Banana Y Otros Cuentos" publicado por Editorial Kultrun.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Prohibida su reproducción sin permiso expreso del autor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;1-(610)-450-4039 &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ardmore, Pennsylvania.&lt;br /&gt;Domingo, 16 de Julio de 2006 &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-8076619658337433702?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='related' href='http://www.davidmiralles.com/cuentos.htm' title='LORD BANANA'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/8076619658337433702/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/07/lord-banana_8559.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/8076619658337433702'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/8076619658337433702'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/07/lord-banana_8559.html' title='LORD BANANA'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-15986107355752979</id><published>2006-06-28T16:38:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.343-07:00</updated><title type='text'>Regreso a Oregon</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3160/3260/1600/STA70091.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3160/3260/320/STA70091.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El 9 de Junio tomé un vuelo directo desde Filadelfia a Portland. ¡Después de casi un año regresaba a Oregon! Mi amigo Carlos Trujillo tuvo la gentileza de llevarme al aeropuerto. Salí temprano, pero debido al cambio de hora llegué a medianoche a PDX. Desde allí tomé un taxi hasta el motel donde había reservado una habitación. Acostumbrado ya a la frialdad y a cierta especie de autismo de los habitantes de "Philly", me sorprendió la amabilidad del conductor; un tipo muy caucásico de unos cuarenta y pico que hablaba con un extraño acento extranjero. Deduje que probablemente se trataba de un ruso o de un croata. No sé si me quería hacer huevón o realmente conocía Portland menos que yo, pero anduvo perdido un buen rato hasta que finalmente dió con el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al otro día me levanté temprano y desayuné en un pequeño restaurant oriental que se encontraba a la mano. Me atendió un chino muy joven que era una sonrisa encarnada. Me instó a probar un café con leche, especialidad de la casa, que en realidad era delicioso. Luego caminé por Broadway en dirección al centro, y este extraño ejercicio, en una sociedad que no acostumbra a desplazarse una cuadra si no es en un tanque, me llenó de una oscura satisfacción. Caminé largamente, deteniéndome a observar los negocios dispuestos a lo largo de esta avenida. Me encontraba en la parte este de la ciudad y mientras caminaba, iba recordando el libro de Chuck Pallaniuhk "Fugitivos y refugiados"... tratando de comprender la idiosincracia de este mundo que todavía me sorpende, siendo así que pasé cinco años de mi vida en él.&lt;br /&gt;Mi primera excursión a Powell me costó algo más de cien dólares. Novelas en español; toda la obra de Javier Cercas y tres novelas de Kundera que ya había leído pero que me las dejé en Chile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche me quedé leyendo "La velocidad de la luz" de Javier Cercas que no pude soltar sino hasta terminarla. Por culpa de esto dormí hasta tarde.&lt;br /&gt;Alrededor de las 11 AM mientras me encontraba en el baño secándome después de haber tomado una ducha, escuché que golpeaban a la puerta. Luego de un momento la puerta se abrió, justo cuando yo salía del baño envuelto en una toalla. Una chica pelirroja se me quedó mirándo azorada y como estática, seguramente pensó que la habitación estaba vacía y entró a hacer el aseo. "I´m sorry" dijo, procediendo a retirarse.Riendome por dentro le dije en español:"¿Quiere usted culear?" a lo cual ella respondió:"what?" y yo: "I just said: do you wanna fuck?" Desapareció inmediatamente, roja como un semáforo. Mientras me ponía los calcetines pensé: "Ya la cagaste, Miralles, siempre tan fino y delicado el huevón"...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquella tarde cuando regresé noté que la mucama había realizado su trabajo en mi ausencia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La cama hecha, toallas limpias en el baño, olor a desinfectante. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me tiré en la cama y leí un buen rato. Luego al ganarme el sueño, procedí a acostarme. Mientras me estiraba entre las frescas sábanas noté algo extraño en mi espalda. Era un papel. Con tinta roja y una letra grande y segura estaba escrito lo siguiente:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;I Want &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;but Mommy told me "don´t talk to strangers!"&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Más abajo figuraba un número telefónico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como es natural quedé perplejo. Luego, y a pesar de la hora, tomé el teléfono y marqué el número.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una voz susurrante y sensual contestó al otro lado de la línea algo que en un principio no entendí pero que sonó más o menos asi:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;"Welcome to Goddess of Love...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;What can I do for you tonight, darling?..."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me quedé sin aliento. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Miré el teléfono como si fuera un extraño animal al que hubiera estado tratado de extrangular.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y luego colgué.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Al cabo de unos segundos comencé a reir. Reí hasta las lágrimas.&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Mientras repetía cada tanto y con la estúpida vocesita caracterictica de los chilenos en estas circunstancias:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¡Qué buena! ... !Qué buena! ...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;Fin del primer episodio.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-15986107355752979?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/15986107355752979/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/06/regreso-oregon_3628.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/15986107355752979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/15986107355752979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/06/regreso-oregon_3628.html' title='Regreso a Oregon'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-1237579508562199174</id><published>2006-06-28T10:53:00.004-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.343-07:00</updated><title type='text'>Emocionante encuentro con Paulina</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/3160/3260/1600/paulina.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/3160/3260/320/paulina.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía unos días había llamado a Paulina para tomarnos un café y charlar. Había pasado un año desde la última vez que nos vimos. La llamé luego de una semana de haber llegado a Eugene (Oregon) porque sabía que durante aquellos días andaban todos locos terminando los exámenes y papers finales.&lt;br /&gt;No me respondió.&lt;br /&gt;Ella es así. Hay que saber entenderla. ¿Y quién mejor que yo para eso?...&lt;br /&gt;El más bueno, el más comprensivo de todos los hombres.&lt;br /&gt;¿No?...&lt;br /&gt;Así que la había llamado y…&lt;br /&gt;Ha querido el azar que un día de aquellos me la encontrara en la esquina de la ca&amp;shy;lle 13 con Kincaid, justo donde está la librería de la Universidad de Oregon. Se hallaba enfrascada en una discusión con una muchacha que andaba en sus últimos veintes. Estudiante revolucionaria como sólo suelen darse en estas tierras del noroeste. Tenían allí una mesilla llena de literatura “radical” y otra joven, más bajita y morena, “latina”, intentaba hablar con un tipo pelirojo de contextura leptosómica que se limitaba a aceptar con la cabeza los apasionados argumentos de la pequeña morocha.&lt;br /&gt;Me recosté en una de las columnas del moderno edificio y tomé palco. Me llega&amp;shy;ban retazos de la conversación que sostenían ambas mujeres. Hasta ese momento Paulina no se había enterado o no se quería dar por enterada, de mi inquietante presencia.&lt;br /&gt;Los padres fundadores parecían formar parte en el alegato.&lt;br /&gt;Encontrándome allí, inerme y desprotegido, como una lagartija al sol, me avista un joven de encendida mirada idealista, quien cruzando la calle, se aproxima hacia mí y sin que mediara provocación alguna, me interpela. ¡Oh, no! ¡Yo no tengo vela en este en&amp;shy;tierro! Mi intensión era sólo ganar la atención de mi amiga Pau.&lt;br /&gt;Al principo traté de evadir la conversación. Dije que yo me dedicaba a estudiar un mundo ficticio, una dimensión paralela y fantasmal que aunque se solía asemejar a la “realidad”, no tenía relación verdadera con ella. Fue peor. Mi joven interlocutor, inteli&amp;shy;gente e informado, procedió a preguntarme de dónde era. Un vago sentimiento patriótico me impidió mentir. “Soy chileno, confesé” A lo cual, como suele ocurrir fatalmente en estos casos, siguió la mención de nuestro paisano más famoso. “Recuerdas a Pinochet”… “He tratado de olvidarlo”, le respondí, “pero lo llevo muy dentro de mí” Sin embargo, las vicisitudes interiores de un alma chamuscada en las llamas de la dictadura no era tema digno del joven radical que tenía enfrente. La cosa social era lo que lo impulsaba. Enton&amp;shy;ces me comenta de los vínculos de la política de su país con los luctuosos acontecimien&amp;shy;tos de la dictadura chilena. Al poco rato me enteré con asombro de que el mundo capita&amp;shy;lista colapsará inevitablemente en alredor de tres meses a contar de la fecha de nuestra conversación. Ello ocurrirá indefectiblemente porque los Estados Unidos no tiene real&amp;shy;mente dinero, sino que, por escandaloso que pueda parecer, su economía se mueve sólo gracias al crédito. Los neocons se han tomado el poder y no darán tregua sino hasta redu&amp;shy;cir la economía de la nación a escombros. Hasta el ejército será privatizado. De hecho, ya está practicamente privatizado. La mejor prueba en que se han contratado mercenarios para combatir en Irak, entre ellos, “chilenos” me advierte. Y justo en ese momento ocurre lo que había estado esperando y que era la única razón de mi presencia en aquella es&amp;shy;quina: Paulina me ve y me saluda brevemente con un gesto de su cabeza sin perder el hilo de la discusión en que se encontraba trenzada.&lt;br /&gt;Al cabo de un rato, y como si me hubieran insuflado un auténtico espíritu revolu&amp;shy;cionario, me encuentro discutiéndo acaloradamente problemas de alta política, de los cuales, hasta ese momento, ignoraba tener tanta información. “La solución es simple y está al alcance de todo el mundo” me dice mi joven amigo. Y es que a diferencia de otros paises, los Estados Unidos de Norteamérica no necesitan hacer una revolución, sino que volver a sus más puros orígenes, a los textos sagrados de los Padres Fundadores que contienen la esencia de la democracia, la tolerencia y el buen gobierno de la República. La corrup&amp;shy;ción política ha venido siempre desde Europa. Hacemos una pausa para reirnos de aquellos paises que todavían mantienen instituciones tan arcaicas como las monarquías. ¡¡¡ Oh Dios, que todavía existan los reyes!!! That is totally insane!!!”&lt;br /&gt;El pelirrojo se revuelve inquieto ante las acometidas ideológicas de la morocha y da unos pasos como de baile, pero en realidad se está ajustando la remera que se le pega al cuerpo por el calor. Advierto entonces que acompaña a Paulina y creo recordar que su rostro me es vagamente familiar… ¿no será este aquel sueco con el que atravesó Califor&amp;shy;nia, Texas y Mexico?... Aunque puedo estar equivocado. Recuerdo que tras aquella trave&amp;shy;sía, que comenzó llena de expectación y gozo aventurero, todo terminó bastante mal. De hecho, Pau confesó haber terminado enferma con su compañero de aventuras.&lt;br /&gt;En momentos en que la conversación con mi interlocutor que, ahora lo advertía, se daba un parecido con Paul Simon, adquiría un tono bastante interesante,discutiendo, por ejemplo, cómo en el último tiempo la televisión había comenzado a mostrar progra&amp;shy;mas históricos donde aparecían reputados académicos de Harvard señalando las mentiras que Franklin o Jefferson habían hecho circular entre la población de las colonias para convencerla de la maldad de los británicos, cosa totalmente falsa de acuerdo a dichos académicos…, justo entonces… la inefable Pau se desprende de la iconoclasta estudiante y viene hacia mí y se despide rápidamente, rogándome la perdone por no haberme llamado antes. Así que mientras sigo la charla con Simon, la veo alejarse acompañada del pelirojo.&lt;br /&gt;Al cabo de una media hora, termino despidiéndome también, prometiéndo ayudar a la causa cuando regrese a Filadelfia. Termino pues, cargado de literatura proselitista y donando 10 dólares a los chicos de LaRouche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras espero el autobús, pienso en lo ocurrido y llego a la conclusión que ha sido absolutamente bizarro. Loquísimo, y por lo tanto, aterradoramente real. Todo ha ocurrido como si ciertas fuerzas naturales, o quizás sobrenaturales, hubieran dirigido los hilos de los acontecimientos. Y entonces me doy cuenta: así es como es. Cualquier otra cosa lo echaría todo a perder. Así es que decido no llamarla más, porque hacerlo sería luchar co&amp;shy;ntra las fuerzas que ordenan la realidad, un insensato pecado de hybris. “Dejemos al mundo rodar”creo que me dije.&lt;br /&gt;¿No es verdad que es emocionante?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--Creative Commons License--&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esta obra está bajo una &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;licencia de Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;!--/Creative Commons License--&gt;&lt;!-- &lt;rdf:rdf xmlns="http://web.resource.org/cc/" dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"&gt;&lt;br /&gt; &lt;work about=""&gt;&lt;br /&gt;  &lt;license resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/"&gt;&lt;br /&gt; &lt;dc:type resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/work&gt;&lt;br /&gt; &lt;license about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/"&gt;&lt;permits resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction"&gt;&lt;permits resource="http://web.resource.org/cc/Distribution"&gt;&lt;requires resource="http://web.resource.org/cc/Notice"&gt;&lt;requires resource="http://web.resource.org/cc/Attribution"&gt;&lt;prohibits resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse"&gt;&lt;/license&gt;&lt;/rdf:RDF&gt; --&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-1237579508562199174?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/1237579508562199174/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/06/emocionante-encuentro-con-paulina_3158.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1237579508562199174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/1237579508562199174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/06/emocionante-encuentro-con-paulina_3158.html' title='Emocionante encuentro con Paulina'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-6742781806832862241</id><published>2006-05-27T15:47:00.003-07:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.343-07:00</updated><title type='text'>La ciudad se disuelve</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: right" align="right"&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-family:';font-size:10;color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:+0;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-size:85%;"&gt;“Ya no podemos realmente estar de acuerdo: tiemblo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = o /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: right" align="right"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-CL"   style="font-family:';color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;pero es en nosotros que el mundo es enemigo del mundo”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="TEXT-ALIGN: right" align="right"&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-size:85%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; TEXT-ALIGN: right" align="right"&gt;&lt;strong&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES-CL"   style="font-family:';color:black;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Pier Paolo Pasollini &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La ciudad se disuelve&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;y pronto &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;no será más que un tenue resplandor&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;al que asirnos en los días de cordura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cadáveres soñando en sus cunas de mimbre&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;en medio de los escombros&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;ajenos a la muerte que nos mece con dulzura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El río que daba a mi habitación&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;carcome los cimientos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Libera mis secretos,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;objetos vagamente metálicos u orgánicos &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;que curan momentáneamente la locura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Mientras&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;una nueva generación estrena sus alas&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;bajo la mirada atenta de Dios Padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pronto saltaran desde la azotea&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;permitiendo que los más hábiles&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;remonten el vuelo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Temblor de las aguas sedientas en tus ojos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;aguardando la sacra señal &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;de una linterna eléctrica &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;en medio de la niebla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Nada diríamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Gastadas las palabras &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;que en otra vida nos unieron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Silencio &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;que piadosamente nos ampara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Flores salinas del oleaje,&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;pájaros abiertos&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La marea borra nuestras huellas de la playa&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;- ni muchas ni profundas-&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt"&gt;&lt;span lang="ES-CL"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;quiera Dios que lo haga bien.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="MARGIN: 0in 0in 0pt; LINE-HEIGHT: 18pt; TEXT-ALIGN: right" align="right"&gt;&lt;?xml:namespace prefix = st1 /&gt;&lt;st1:state&gt;&lt;st1:place&gt;Del&lt;/st1:place&gt;&lt;/st1:state&gt; libro "Plaza Berlín"&lt;span lang="ES-CL"   style="font-family:Arial;font-size:11;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--Creative Commons License--&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-6742781806832862241?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/6742781806832862241/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/05/la-ciudad-se-disuelve_2213.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6742781806832862241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6742781806832862241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2006/05/la-ciudad-se-disuelve_2213.html' title='La ciudad se disuelve'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-4568200139183627336</id><published>2005-12-14T15:35:00.003-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.343-07:00</updated><title type='text'>De lo que sueña en mí</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;De lo que sueña en mí&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;ponerme a salvo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;ocultarme entre la hierba venenosa&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;y languidecer bajo la cuarta luna&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;ser como nunca yo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;lejos de la profundidad de mi piel&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;un animal en la calle matinal&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;husmeando el flujo electrizante&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;de un yo distinto y hermoso&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;sacudirme los sueños agobiantes&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;y doler casi mortalmente&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;aferrado a un madero&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;cuando ya casi no queda noche&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;resistir en el aire ardiente de tus habitaciones&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;padre mío&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;ocuparme de las letras&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;y abrir las ventanas que dan al largo día&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;dibujar la cara que tuve&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;antes de que me habitara un nombre propio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;y después recordar los largos años&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;en que fui analfabeto e inocente&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;y en que más allá de la reja del jardín&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;el mundo era tan nuevo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;y desconocido&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;como yo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--Creative Commons License--&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-4568200139183627336?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/4568200139183627336/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2005/12/de-lo-que-suena-en-mi_8387.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/4568200139183627336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/4568200139183627336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2005/12/de-lo-que-suena-en-mi_8387.html' title='De lo que sueña en mí'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-3245783902948837933</id><published>2005-12-01T15:37:00.004-08:00</published><updated>2009-06-08T15:58:36.343-07:00</updated><title type='text'>No sabes si habrá amor</title><content type='html'>&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;No sabes si habrá amor&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;o silencio tras la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;Si amor, podrás ensayar otra vida&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;u otra enfermedad&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;en la cual languidecer&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;inadvertido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;Y al cerrar los ojos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;comprobarás la extensión infinita&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;de los campos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;No le debes nada a la imaginación&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;y la vida ha sido parca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;Sabes que tu aliento &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;procede de un antiguo dolor&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;que es el mismo en el sueño&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;o en la vigilia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;Un dolor profundo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;cuyas raíces son alternativamente&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;el miedo y la alegría.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;En ese dolor ha nacido&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;esa mirada que asoma a la ventanilla&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;y vive agazapada en el espejo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;Pero si tras la puerta &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;sólo está el silencio,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;tu lengua precaria&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;intentará todavía salvarte de la locura.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;Supongo que el cuarto será verde&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;con una cama blanca y profunda.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;Una lámpara arrojando su luz lunar,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;no ya sobre las cosas,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;sino sobre el desvencijado espíritu&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;que parece animar tus gestos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;de animal melancólico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;Temo que al jalar el interruptor&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;de la lámpara,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;habrás desaparecido&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;sin dejar más huellas&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-family:'Book Antiqua';"&gt;que las presentes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--Creative Commons License--&gt;&lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/"&gt;&lt;img alt="Creative Commons License" border="0" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png"/&gt;&lt;/a&gt;&lt;br/&gt;Esta obra est&amp;#225; bajo una &lt;a rel="license" href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/"&gt;licencia de Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;!--/Creative Commons License--&gt;&lt;!-- &lt;rdf:RDF xmlns="http://web.resource.org/cc/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"&gt;&lt;br /&gt; &lt;Work rdf:about=""&gt;&lt;br /&gt;  &lt;license rdf:resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" /&gt;&lt;br /&gt; &lt;dc:type rdf:resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text" /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/Work&gt;&lt;br /&gt; &lt;License rdf:about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/"&gt;&lt;permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction"/&gt;&lt;permits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Distribution"/&gt;&lt;requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Notice"/&gt;&lt;requires rdf:resource="http://web.resource.org/cc/Attribution"/&gt;&lt;prohibits rdf:resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse"/&gt;&lt;/License&gt;&lt;/rdf:RDF&gt; --&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-3245783902948837933?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/3245783902948837933/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2005/12/no-sabes-si-habra-amor_4046.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3245783902948837933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/3245783902948837933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2005/12/no-sabes-si-habra-amor_4046.html' title='No sabes si habrá amor'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_21GAYXRKl0I/TSOrw9oWIVI/AAAAAAAAAJE/CMj4Gcg4kqI/S220/F2868C8E-1803-4F95-AFAB-7B94D038DFB9.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4825031303151836241.post-6191238536902898387</id><published>2005-08-21T11:38:00.004-07:00</published><updated>2009-07-28T11:16:43.736-07:00</updated><title type='text'>Cómo duele esta mañana de Agosto</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;br /&gt;Cómo duele esta mañana de Agosto&lt;br /&gt;En que estoy sin vosotros.&lt;br /&gt;Imposibilitado de gozar de esta belleza&lt;br /&gt;que asalta con descaro cada ángulo del hemisferio.&lt;br /&gt;No doy los nombres personales,&lt;br /&gt;muchos de los cuales serían pronunciados en vano,&lt;br /&gt;ausentes ya de la realidad sus dueños&lt;br /&gt;por una larga temporada.&lt;br /&gt;Atrapados brazos y piernas &lt;br /&gt;en la mermelada ambarina&lt;br /&gt;que habitamos.&lt;br /&gt;O dulcemente adheridos a las cornisas&lt;br /&gt;de una ciudad antigua y profunda&lt;br /&gt;cuya memoria repleta de crímenes&lt;br /&gt;y amores enfermos &lt;br /&gt;no conviene agitar.&lt;br /&gt;Compruebo allí que mi abrazo ha sido inútil,&lt;br /&gt;que mi tierna ciudadanía&lt;br /&gt;está a punto de saltar desde el balcón,&lt;br /&gt;ligera de emociones &lt;br /&gt;acaso ya sin vida.&lt;br /&gt;“Os amo” grité antes de abordar el autobús&lt;br /&gt;palabras que yo mismo no entendí&lt;br /&gt;como si gritara una emoción de otras dimensiones;&lt;br /&gt;de una otra edad&lt;br /&gt;que aquella realidad rechazaba,&lt;br /&gt;declinaba&lt;br /&gt;con sus fosforescentes letras verdes&lt;br /&gt;repitiendo mecánicamente “I’m sorry”&lt;br /&gt;Respirar entonces&lt;br /&gt;como un pez en la arena;&lt;br /&gt;como un trapecista caído en medio de la pista&lt;br /&gt;esperando una ambulancia &lt;br /&gt;atendida por la muerte.&lt;br /&gt;Mientras &lt;br /&gt;millones de personas se preocupan&lt;br /&gt;de las primeras arrugas en sus rostros,&lt;br /&gt;de las primeras gotas de sangre menstrual,&lt;br /&gt;de los primeros síntomas del alzheimer&lt;br /&gt;de la primera patada en el culo&lt;br /&gt;de un mundo que no cuenta con nosotros&lt;br /&gt;y al que amamos con locura.&lt;br /&gt;Por eso, tal vez,&lt;br /&gt;me voy desnudo al parque&lt;br /&gt;y entre las flores soy hermoso&lt;br /&gt;e intolerable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--Creative Commons License--&gt;&lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;&lt;img border="0" alt="Creative Commons License" src="http://creativecommons.org/images/public/somerights20.png" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esta obra está bajo una &lt;a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/" rel="license"&gt;licencia de Creative Commons&lt;/a&gt;.&lt;!--/Creative Commons License--&gt;&lt;!-- &lt;rdf:rdf xmlns="http://web.resource.org/cc/" dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#"&gt;&lt;br /&gt; &lt;work about=""&gt;&lt;br /&gt;  &lt;license resource="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/"&gt;&lt;br /&gt; &lt;dc:type resource="http://purl.org/dc/dcmitype/Text"&gt;&lt;br /&gt; &lt;/work&gt;&lt;br /&gt; &lt;license about="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/cl/"&gt;&lt;permits resource="http://web.resource.org/cc/Reproduction"&gt;&lt;permits resource="http://web.resource.org/cc/Distribution"&gt;&lt;requires resource="http://web.resource.org/cc/Notice"&gt;&lt;requires resource="http://web.resource.org/cc/Attribution"&gt;&lt;prohibits resource="http://web.resource.org/cc/CommercialUse"&gt;&lt;/license&gt;&lt;/rdf:RDF&gt; --&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4825031303151836241-6191238536902898387?l=david-miralles.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://david-miralles.blogspot.com/feeds/6191238536902898387/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2005/08/como-duele-esta-manana-de-agosto_1852.html#comment-form' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6191238536902898387'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4825031303151836241/posts/default/6191238536902898387'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://david-miralles.blogspot.com/2005/08/como-duele-esta-manana-de-agosto_1852.html' title='Cómo duele esta mañana de Agosto'/><author><name>David Miralles Ovando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05348462368393603245</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' 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